Violencia blanquiazul por José García Sánchez

La violencia acusa no sólo desesperación sino miedo. El PAN ha adoptado este método de hacer política a grado tal que ahora se asocia con movimientos violentos.

La violencia en el discurso quedó atrás para los panistas, ellos van a la lucha como si se tratara de una pelea callejera, y es que en la calle parecen haber quedado sus planes de gobierno, pero no pueden negar que ahí se encuentran en su elemento, como cuando los senadores Kenia López Rabadán, Mauricio Kuri y el veracruzano que quiere ser gobernador Julem Rementería del Puerto hicieron un mitin afuera del senado como si no tuvieran oficina o sala de prensa o auditorio para realizarlo, lugares donde no tienen consenso, deben salir a la calle para aparecer en televisión, pero con un lenguaje violento, desde luego.

En la oposición panista encontramos exaltaciones y paroxismos de personajes dignos del siquiatra, como pudimos ver a Lily Téllez, que no muestra la ecuanimidad de una persona funcional en sociedad y menos de una representante social. Así surgen de las ratoneras del partido personajes violentos como Javier Lozano Alarcón, quien ahora asegura que la negativa de registro a México Libre fue venganza.

Vemos a personajes que se enojan pero también bailan para sus alumnos como Denisse Dresser, a pesar de que se considera ella misma una intelectual, no es como para que los intelectuales no bailen, pero sí es esquizoide hacerlo públicamente.

Otro de los personajes que parecen haber enloquecido desde que se saben opositores es Gilberto Lozano, cuya conducta no requiere estudios psiquiátricos para ver su alteración.

Pero no sólo el discurso violento es parte del preámbulo de violencia física, también hay quienes han levantado la mano a mujeres para agredirlas. Mauricio Kuri, nacido en Orizaba, Veracruz, quiere ser gobernador de Querétaro, trató de golpear a su colega Mónica Fernández, el día que rindió juramento la nueva presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pero en el acto no fue el único que intentó pegarle a una mujer, también surgió del grupo parlamentario al que pertenecen un furibundo Gustavo Madero, quien alcanzó a levantar la mano para golear a la entonces presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores.

El 14 de octubre se encontró en San Salvador, Hidalgo, una casa de seguridad donde el PAN guardaba cientos de despensas con la intención de comprar el voto, propiedad de Hugo Sánchez Quiroz, líder del Movimiento de Aguas Negras y padre de José Luis Sánchez Padilla, alias “Cholín”, candidato a la presidencia municipal de San Salvador. Su grupo de choque golpeó a más de 13 militantes de Morena y los mandaron al hospital, por denunciar ese delito electoral.

Pero la oposición en general y en particular los panistas no cantan mal las rancheras en la Cámara de Diputados, la legisladora Patricia Terrazas Baca, pateó a su colega de Morena, María de los Ángeles Huerta, al momento en que subían en grupo los panistas a tomar la tribuna, pensó que en la bola no se notaría que era ella.

En comparecencias e intervenciones los integrantes de la oposición refuerzan sus declaraciones con gritos, pancartas, globos, pero sobre todo se exaltan ante la mínima provocación, conducta que no es propia de quienes representan a los mexicanos. No sabemos si enloquecieron por el cambio de régimen o así estaban y nadie quiso dar cuenta de eso.

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