Hace una semana hablé con Gabino

Hace una semana le hice una llamada telefónica a Gabino, poco después del mediodía. La intención era triple: saludarlo después de muchos años; anunciarle un nuevo proyecto y ampliar la información del paro laboral en el Colegio de Bachilleres de Oaxaca por la falta de pagos.

Lo saludé y le recordé que resido en Monterrey, Nuevo León, donde la distancia permite confirmar que realidad de Oaxaca se percibe como un “coctel molotov”, fabricado en forma doméstica con los mismos elementos de siempre: impunidad, corrupción, fantasía y conflicto.

Pero escuché a un Gabino tranquilo, incluso seguro de sí mismo, que me respondía a mi primera última intención: “el complejo sistema administrativo del gobierno estatal registró un error de procedimiento en los pagos a los trabajadores, pero los representantes del COBAO estaban abocados al tema”.

Ni más, ni menos. La institucionalidad se oía en el otro lado de la línea telefónica. Insistí. Le aseguré que a menos de una decena de semanas de que concluya su contrato de seis años, lo sucedido lo ponían a él y a la institución en un momento histórico: en 35 años nunca se habían suspendidos actividades por la falta de pago.

Y nuevamente me recetó el argumento institucional, aquel que sirve para atender lo urgente, más que darle solución al problema, como también aquel que sirve para atajar cualquier pregunta incómoda, no por obvia, sino porque no hay dato preciso para asegurar la fecha en que termine el conflicto.

Ese conflicto socio-cultural que supera la alegoría del quesillo -por aquello de que todo lo enredamos, hasta el queso-, con la tesis del enfrentamiento crónico de todos y todo lo que se deje oponer, eso sí, siempre acompañado de inflamables mentiras y verdades a medias para que amarre la confrontación.

Con eso concluí: el Gabino de hace seis años, sí y no es el mismo. Es tanto o más amable. No refleja ningún prejuicio o condicionamiento en la plática. Escucha. Es el mismo de siempre, pero más cuidadoso, reservado y ataja cualquier especulación sobre su futuro.

Pero fuera de esto, fue un gusto saludar a Gabino, el vocero del COBAO, el buen Jesús Gabino Pérez Camacho.

El autor es especialista en comunicación política, periodismo y mercadotecnia política.
@lacoyunturamx

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