Una secta llamada OEA por José García Sánchez

La Organización de Estados Americanos, avanza sin consenso hacia una derechización que pronto terminará en el fascismo. Desde la víspera de las elecciones del año pasado cuando Evo Morales concursaría por la presidencia de la República, inició la arremetida contra el Presidente boliviano.
Las declaraciones del presidente de la OEA, Luis Almagro, descalificaba a Evo, aseguraban que no tenía derecho para competir, que sólo era un cacicazgo su intento por reelegirse, que sólo quería preservar el poder y que nadie lo apoyaba. (¿Dónde hemos escuchado esto?).
Todavía las urnas no se cerraban en Bolivia y Almagro ya estaba anunciando un fraude electoral perpetrado por Evo Morales. Desde la perspectiva de la OEA, con sede en Washington. Evo había cometido un fraude electoral sin precedente. Declaración que sirvió para justificar la detención y exilio del auténtico presidente de ese país sudamericano.
Uno de los alfiles que impulso esta mentira es un mexicano, ahora incrustado como especialista electoral y colaborador de Milenio, se llama Arturo Espinosa Silis, asesor de Ciro Murayama, (mucho cuidado con este “especialista”), quienes aseguró públicamente, sin pruebas, que hubo fraude electoral y a quien entrevistan los medios mexicanos con el mínimo pretexto, sobre todo el mencionado arriba. Momentos después de las elecciones en Bolivia se desgarraba las vestiduras asegurando fraude electoral y apoyándose en las declaraciones de Arturo Almagro.
De inmediato el gobierno de facto, la presentadora televisiva, Jeanine Áñez Chávez, se encargó de separar familias sacar del país a los adversarios políticos, le prohibió la salida de Bolivia a la hermana de Evo Morales, y reprimió toda manifestación social a favor de Evo o del partido Movimiento al Socialismo, detuvo, desapreció, torturó, encarceló, exilió golpeó a los simpatizantes derrocados.
Debió pasar casi un año, mucho más tiempo del permitido al gobierno golpista para organizar la elección y por el partido MAS lanzó a Luis Alberto Arce y ganó por un amplio margen de más de 22 puntos porcentuales, lo que echa para abajo el proyecto de la derecha que quería regalarle el litio a los poderosos, encabezados no sólo por Almagro y Áñez o Silis sino por todo un grupo de golpistas fanáticos que juran sobre la Biblia como si fuera un gobierno eclesiástico.
La actitud de Almagro antes, durante y después de las elecciones recientes en Bolivia fue de un golpista. Nunca consultó sus declaraciones a los países miembros de la OEA, que son la máxima autoridad de la organización.
Ante esta realidad, el gobierno de México, durante la 50 Asamblea General de la OEA pidió a Almagro, someterse a una autocrítica por su lamentable papel en el golpe de estado contra la democracia en Bolivia.
Además, se reclamó la exclusión de dos países miembros en la Asamblea, como Nicaragua y Venezuela. Se trata de una especie de secta al organizar con motivo de su 50 aniversario, nada menos que un Foro Sobre la Libertad Religiosa, evento que fue transmitido por zoom desde Washington, con todo y oraciones.
No es gratuito que en marzo de 2019, el PAN haya enviado una carta a la OEA alertando sobre la posibilidad de que la política de México podría desestabilizar al democracia en México.
No sólo Almagro debe renunciar sino que debe refundarse la OEA o simplemente desaparecer, porque no cumple con ninguno de los lineamientos que el dieron vida y se convierte en una trinchera contra la democracia que dice defender.
Porque los objetivos de la OEA son el diálogo político, que sabotea; la cooperación que parcializa, los mecanismos de seguimiento que desconoce y la preservación del patrimonio jurídico que violenta.

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