UABJO: impunidad y porrismo

Hace poco menos de tres meses, y a propósito del primer conflicto político-sindical que enfrentó la administración central de la UABJO por la disputa de espacios académicos y administrativos en las facultades de Ciencias y Enfermería, escribí lo siguiente:

“Colocada entre las universidades públicas del país con menor desarrollo institucional, la UABJO parecería condenada a seguir arrastrando sus “históricos” rezagos académicos y perpetuar, con viejos y nuevos actores, sus intermitentes pugnas sindicales y políticas que a la fecha le han impedido reposicionarse como la máxima casa de estudios de la entidad.

“Hoy, de nueva cuenta, estas pugnas sindicales, y las manifiestas ambiciones económicas y políticas de un cacicazgo familiar que lo mismo ha impuesto directores a modo y un rector, que fomentado el clientelismo sindical y el porrismo, han colocado a la administración del rector Eduardo Bautista ante el dilema de poner orden y rescatar la institucionalidad de la UABJO o ceder a los chantajes y presiones de los poderes fácticos representados por los sindicatos y grupos porriles”.

Hice referencia también que el conflicto que entonces ponía a prueba la capacidad de negociación de la nueva administración universitaria “rebasa la disputa sindical por el control de dos planteles de educación superior, pero no deja de ser un claro ejemplo de la fragilidad del pacto político que permitió el arribo de Eduardo Bautista a la rectoría. Tan frágil que lo que se viene observando de tres meses a la fecha es un claro intento del grupo político conocido como la Familia Real para restarle atribuciones a la rectoría y a la mayoría de los secretarios y funcionarios de la administración central para así asegurarle el control de la UABJO”.

Y concluí anticipando que bajo esas circunstancias “tal parece que el rector Eduardo Bautista no le quedará más que trazar un mapa de ruta para tomar decisiones de carácter legal, político y administrativo que le permitan acotar a los poderes fácticos y solucionar de fondo los problemas que hasta ahora le han impedido desarrollar su proyecto académico y presentar el Plan de Desarrollo Institucional de su administración.” (“Turbulencia universitaria”, en NOTICIAS, septiembre 1 del 2016).

Desde entonces a la fecha lo que ocurrió fue un corrimiento de lealtades institucionales y compromisos políticos para favorecer en todos los terrenos a la Familia Real, agudizando de esta manea los enconos y disputas de poder que ya se habían expresado en el conflicto de Ciencias y Enfermería.

De esta manera, y no obstante que desde la rectoría, el gobierno del estado y el propio equipo del gobernador electo, Alejandro Murat, se tenía conocimiento que la elección de director de la facultad de Derecho podría conflictuarse, habida cuenta de la fuerte presencia porril en dicho plantel y las irregularidades y parcialidad con la que se verificó el proceso de registro del candidato oficial, nada hizo para garantizar la legalidad e imparcialidad de la elección.

En cualquier otra institución universitaria, y no se diga en una contienda electoral interpartidista, registrar a un aspirante como candidato sin cumplir con el o los requisitos establecidos en la ley (en este caso la Convocatoria y la Ley Orgánica de la UABJO), o anular una candidatura sin ninguna base legal, hubiese resultado suficiente para que el órgano electoral (vgr. el Consejo -Técnico) o, en su caso, el consejo universitario, anulara la elección y convocara a una extraordinaria.

Pero en la facultad de Derecho todo fue diferente y el Consejo Técnico validó el “triunfo” del candidato oficial, Miguel Ángel Vásquez Ramírez, el Águila, pese a que no acreditó contar con el título profesional como se estableció en una de las bases de la convocatoria y como lo exige la ley orgánica de la UABJO.

En cambio, y para no dejar duda sobre su parcialidad y nulo respeto a la legalidad universitaria, el mismo órgano electoral invalidó el registro que ya había sido otorgado al candidato opositor, Miguel Ángel Ramírez Hernández apoyando su resolución en una fotografía que mostraba al citado candidato en compañía del dirigente estatal del PRI, Alejandro Avilés.

Con estos antecedentes lo que luego ocurrió ya es del conocimiento público: en protesta por la inhabilitación de su candidato, los estudiantes y catedráticos que apoyaban a Ramírez Hernández se posesionaron del edificio central de la UABJO para luego declararlo como su director, provocando con ello una dualidad de directores. Y días después vino la violenta incursión porril al citado edificio, los enfrentamientos con una policía que solo demostró impericia e improvisación, el incendio de la puerta lateral del histórico inmueble y la detención de una docena de porros, todos identificados como grupo de choque de la Familia Real.

Al igual que como ocurrió en el 2001, cuando porros al servicio del director de Derecho, Gabriel Pacheco, incendiaron el Paraninfo Universitario, y precisamente en el contexto de la disputa porril por la dirección del plantel, hoy los autores materiales ya están libres, pese a que fueron detenidos infraganti.

Sobran mayores comentarios sobre este nuevo episodio de impunidad y atentado al patrimonio cultural de la humanidad. Porque nada parece convencer a las autoridades universitarias y gubernamentales que ya la UABJO tocó fondo y que urge detener el empoderamiento de una sola familia en su estructura política y administrativa, así como la escalada de intimidación, corrupción y violencia porril, en donde la facultad de Derecho es el caso más crítico y el mismo tiempo patético.

Pretender ocultar el vacío de autoridad legal y el nulo respeto a las reglas escritas para elegir autoridades con el viejo expediente de los autoapoyos y/o las descalificaciones de quienes se oponen a las imposiciones o simular gobernar para todos los universitarios cuando se ha roto el principio democrático de la parcialidad y la certeza jurídica, solo servirá para prologar el deterioro institucional y político de una casa de estudios que ya requiere de una cirugía mayor para refundarla.

Al tiempo.

@YescasIsidoro

 

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