Algunos trazos históricos del México actual

Elías Franco Barrera

¿Cuántos Méxicos coexisten? Es una pregunta básica para diferenciar la realidad económica y social del México del siglo XXI: el norte moderno, industrializado y con mayores oportunidades, y el sur con mayores recursos naturales en los territorios que concentran los habitantes descendientes de los pueblos originarios de este país, pero con mayores niveles de rezago.

Dentro del proceso histórico mexicano, la colonia española instituyó la encomienda para distribuir la propiedad de los territorios conquistados en los sistemas de producción y explotación de la fuerza de trabajo disponible y sustituyó las creencias ancestrales de los pueblos prehispánicos con la llamada “conquista espiritual” y la castellanización, para establecer en la iglesia la institución dominante de la sociedad colonial.

El choque cultural creo el sincretismo que aún en nuestros días manifiesta en la vestimenta, la música, la alimentación, los métodos de producción y en otros valores socioculturales, pero también creó la diferenciación y estratificación social entre los españoles ibéricos, los criollos y la población originaria, con las contradicciones sociales del estatus social de la época colonial que llevaría rebeliones indígenas y el papel del clero progresista e ilustrado para conducir las luchas independentistas.

El norte del país por su parte, geográficamente en territorios de Aridoamérica – la denominación que se da a la amplia área cultural que se extiende al norte de los límites de Mesoamérica- y habitado por tribus nómadas, tuvo su auge económico con la minería que permitió la extracción de metales preciosos y contribuyó a la llamada acumulación originaria de la riqueza creciente en los países colonialistas.

Posterior al México Independiente, las Leyes de Reforma del juarismo para establecer el Estado laico y el Porfiriato que impulsa la modernización de finales del siglo XIX y principios del XX, trae consigo las nuevas contradicciones ahora con masas campesinas despojadas de sus tierras en sistemas de producción de haciendas y latifundios, basado en la explotación de la mano de obra de peones acasillados y despojados de sus posibilidades de salir de su condición social.

En el México rural de 1910, surge el levantamiento social que para algunos historiadores es la primera revolución del siglo XX con el protagonismo de los caudillos campesinos y tomaría algunos años después para reconstruir el orden con la convención de los principales jefes revolucionarios y el nuevo orden jurídico nacional con la constitución carrancista.

Con los dos principales líderes emblemáticos del movimiento social, Francisco Villa en el norte y Emiliano Zapata en el sur, el primero debilitado por Obregón y la emboscada del segundo, el Grupo Sonora tomaría el poder del estado mexicano con Plutarco Elías Calles, como Jefe Máximo de la Revolución. Se establece de esta manera un crecimiento económico importante del noroeste y norte del país, con impulso en infraestructura y las grandes obras para el desarrollo agrícola en un proceso de crecimiento del mercado norteamericano en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Las bases reales del llamado Estado Mexicano se le atribuyen al cardenismo, a su política sindical de las masas obreras y a la reforma agraria de dotación de tierras al campesinado y en materia social. En tanto, los regímenes posrevolucionarios crearon las principales instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social, considerada la institución de seguridad social más grande de América Latina y la modernidad del centro nacional en una etapa de 25 años de desarrollo estabilizador.

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