Tras 12 años, se reúne DCA con un Murat

 

El exgobernador Diódoro Carrasco Altamirano intercambió “ideas sobre el desarrollo de Oaxaca” con el gobernador priista electo, Alejandro Murat Hinojosa, hijo del exgobernador José Murat Casab, quien 12 años atrás promovió su expulsión del PRI.

En un escueto mensaje en su cuenta de Twitter, Murat Hinojosa menciona “el gusto de intercambiar ideas” con el último secretario de gobernación priista en la presidencia de Ernesto Zedillo y ahora secretario general del gobernador panista de Puebla, Rafael Moreno Valle.

Las diferencias entre Carrasco Altamirano y Murat Casab, padre del hoy gobernador electo de Oaxaca, se remontan al menos, a 1992, cuando el primero le ganó la carrera a la gubernatura, pero seis años después, el segundo ganó la sucesión de 1998.

En esa ocasión, el “delfín” del diodorismo fue su secretario de Finanzas, José Antonio Estefan Garfías, quien 18 años después se convirtió en candidato del hoy gobernador Gabino Cué, ahora por una coalición con el PAN y el PRD, que finalmente perdió ante el priista Murat Hinojosa.

En agosto del 2000, el pleito Carrasco-Murat subió de tono cuando el entonces gobernador de Oaxaca, acusó de espionaje al secretario de Gobernación, luego de localizar micrófonos ocultos en sus oficinas del palacio de gobierno estatal.

En agosto del 2004, el ex secretario de Administración en tiempos del diodorismo, Jorge Bustamante García, solicitó la expulsión de Carrasco Altamirano por “alta traición” al apoyar a la coalición “Todos Somos Oaxaca”, que encabezada en su primer intento el hoy el gobernador Gabino Cué Monteagudo.

En respuesta el exsecretario de Gobernación, Diódoro Carrasco Altamirano, afirmó que Murat Casab -junto con el entonces líder nacional del PRI, Roberto Madrazo- escenificaban en Oaxaca “procesos de regresión política muy preocupantes para el país” por su ambición desmedida.

En abril del 2006, Carrasco Altamirano renuncia a su militancia priista porque la institución partidista se convirtió en “representante de una sola y anacrónica forma de ejercicio del poder”, según una carta dirigida al entonces líder nacional del PRI, Mariano Palacios Alcocer.

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