Roberto Vizcaíno: Trump, la salvación de Peña Nieto

Roberto Vizcaíno
En los hechos, las atropelladas y malévolas decisiones de Donald Trump que afectan a México con la cancelación del TLC, con las amenazas de confiscar las remesas de indocumentados y de construir un muro en su frontera, con el aviso de que ordenará la captura y expulsión de millones de migrantes mexicanos, comienza a representar una bocanada de nuevas oportunidades para Enrique Peña Nieto.
Sin pedirlo, Trump es el milagro que necesitaba urgentemente el Presidente Mexicano. Lo es porque al convertirse en el peor de los enemigos de México y los mexicanos, es la principal causa de la incipiente unidad nacional que se teje alrededor de Peña Nieto .
Agobiado por las crecientes protestas por el gasolinazo, con las preferencias ciudadanas más bajas que haya tenido nunca un mandatario, cercado por una oposición desleal que participó en el Pacto por México y que por ello es corresponsable de las grandes reformas estructurales, pero que ahora las niega y las combate para atacar al Gobierno, y muy disminuido por su drástica baja control político ante una sucesión presidencial cada vez más complicada, el mexiquense tiene en Trump el motivo para lanzar a México y los mexicanos a una nueva etapa.
Con un presidente norteamericano como enemigo de México, Peña Nieto abre inesperadamente un nuevo período de su Gobierno.
A cada decisión de Trump que anula planes, empleos e inversiones en México, Peña Nieto tiene ante sí la necesidad de aplicar un nuevo programa o una nueva política.
Es como si a dos años de terminar, tuviera que volver a comenzar una nueva administración. Sin duda una situación nunca antes vivida por un mandatario mexicano. Es volver a estructurar planes y programas, reorientar inversiones, en pocas palabras: ir al diseño y construcción de otro país.
Es un inesperado Juego Nuevo.
MÉXICO HACIA EL MUNDO
Eso mismo fue lo que anunció ayer Enrique peña Nieto en Los Pinos al definir la nueva relación con EU y Trump.
Lo que definió no fue sólo una nueva relación con el gobierno norteamericano, sino el diseño de un nuevo México.
Al hacerlo el mexiquense delineó un país combativo, en acción, que irá lo mismo a buscar relaciones e intercambio comercial con África que con América Latina, que con China, Corea, Singapur y otros de oriente y a consolidar relaciones de todo tipo con la treintena de naciones de la Unión Europea.
Vaya, pues, un México en pleno abandono de su viejo aliado y a la búsqueda de nuevos socios.
Un nuevo México con un nuevo Gobierno y un Presidente en transición.
Peña Nieto lo definió así:
En los siguientes 2 años nos diversificaremos en lo comercial, financiero, lo político, en inversión, turismo y cooperación.
Hasta hoy, EU es nuestro mayor socio. En EU se concentran nuestros mayores intercambios económicos. Pero por decisiones del nuevo gobierno debemos abandonar ese espacio, para ir al resto del mundo.
Para hacerlo tenemos muchas fortalezas: una posición privilegiada entre los Océanos Atlántico y Pacífico. Somos un centro logístico flujos comerciales globales, un puente natural entre distintas regiones del mundo.
Podemos incrementar naturalmente la diversificación económica y política.
Tendremos una agenda equilibrada, pragmática y oportuna, para ampliar el destino de nuestras exportaciones y las fuentes de inversión.
Vamos a profundizar las relaciones bilaterales al tiempo de fortalecer nuestra relación regional.
Por identidad, voluntad y convicción, somos un país orgullosamente latinoamericano.
Iremos a América Latina y el Caribe un mayor sentido estratégico, con más comercio e inversión, mejores empleos y mayor interlocución.
Esta semana iré a la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, en República Dominicana.
Con los países de Centroamérica, y particularmente con quienes integran el Triángulo Norte: Guatemala, Honduras y El Salvador, avanzaremos para atender retos comunes, como lo son el desarrollo, la paz y la migración segura y ordenada, y respetuosa de los derechos humanos.
En América del Sur continuaremos fortaleciendo la integración regional con nuestros socios de la Alianza del Pacífico, mecanismo innovador que compartimos con Chile, Colombia y Perú y nos acercaremos más a Argentina y Brasil.
En Europa vamos a actualizar un acuerdo global que garantice la modernización de nuestro Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, y a concluir el proceso de modernización del tratado que tenemos con la Asociación Europea de Libre Comercio.
Con el Reino Unido, México está listo para iniciar negociaciones para un acuerdo comercial, una vez que se formalice su salida de la Unión Europea.
El Asia-Pacífico, donde se encuentran cinco de nuestros 10 principales socios comerciales, nuestra prioridad es consolidarnos como un actor relevante para intensificar los flujos de comercio, inversión y turismo.
En particular, ante la evidente dificultad para materializar el Tratado de Asociación Transpacífico, TPP, México iniciará de inmediato conversaciones que generen nuevos acuerdos comerciales bilaterales con los países participantes de ese tratado.
Medio Oriente es una región importante por la concentración de recursos energéticos y su incidencia en la paz y la seguridad internacionales. En esta región, nuestra prioridad será consolidar alianzas estratégicas con países y actores clave, a partir de una vinculación más estrecha entre los sectores empresariales y financieros, con el objetivo de atraer mayores inversiones.
En África nuestra meta será aumentar y consolidar la presencia política de México, nuestros intercambios comerciales y nuestros proyectos conjuntos de cooperación en sus distintas subregiones.
En el ámbito multilateral, las mejores causas de la humanidad seguirán siendo las causas de México. Lo son porque además de beneficiar a la comunidad internacional en su conjunto, muchas de ellas son parte de nuestros intereses más esenciales.
En ese sentido, en el seno de las Naciones Unidas seguiremos negociando para alcanzar los estándares más altos en el pacto global para una migración segura, ordenada y regular, para atender el problema mundial de las drogas y asegurar la plena implementación del Tratado sobre Comercio de Armas.
En cuanto al nuevo diálogo y la negociación con Estados Unidos, partimos de un diagnóstico objetivo. Es evidente que Estados Unidos tiene una nueva visión para su política exterior.
Ante esta realidad, México está obligado a tomar acciones para defender sus intereses nacionales. Es claro que tenemos que iniciar una negociación.
Hay quienes, por el tono de las campañas electorales en Estados Unidos, sugieren que México ahora tenga una postura agresiva y de confrontación; otros más, al ver las asimetrías entre ambos países, anticipan sumisión.
Ninguna de estas posturas es solución. Ni confrontación, ni sumisión.
La solución es el diálogo y la negociación.
Todo con base en 5 principios: respeto a la soberanía nacional, al Estado de Derecho; dentro de una visión constrictiva y propositiva; bajo el esquema de una integración de Norteamérica y dentro de una negociación integral.
En fin, que a partir de ayer y gracias a Trump, Enrique Peña Nieto tiene un nuevo Gobierno, dentro de una circunstancia social y política favorable y una segunda oportunidad insospechada.
Él lo sabe y ha comenzado a actuar en consecuencia.
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