Perredistas en busca de chamba por José García Sánchez

Algunos dirigentes y militantes de lo que queda del PRD se consideran con la calidad moral suficiente como para hacer recomendaciones luego de que durante sus gestiones no dejaron más que una secuela de corrupción y desprecio por la gente.
Tal es el caso de Nora Arias, quien alternara la entonces delegación Gustavo A. Madero, con su pareja Víctor Hugo Lobo, por tres periodos en los que adueñaron de todo lo que pudieron, incluso de la voluntad de los ciudadanos que apoyaban con algún programa social.
El historial de Arias y Lobo es muy largo y bien merecería una auditoria a fondo de todas sus fechorías al frente de la circunscripción. Ambos ni siquiera pagaron a los medios que les aplaudían incondicionalmente. En sus oficinas había filas de diferentes medios tratando de cobrar algo de lo mucho que les debe, pero a quienes nunca respondieron con responsabilidad.
Nora Arias ahora cree contar con la calidad moral de exigir al gobierno de la capital modificar los protocolos de actuación respecto a los asesinatos de menores y feminicidios, cuando en su delegación es donde se registra el mayor número de agresiones. En su momento era la delegación con mayor número de secuestros y de robos a casa habitación.
Hablan de actuación tardía cuando ellos ni siquiera actuaban cuando había eventos de urgencia.
El PRD está en el mismo caso que el PRI, son partidos que se desvanecen víctimas de sus propios excesos. Sus militantes y líderes deambulan de un partido a otro pero ninguno los acepta por su mala reputación, lo único que los une es la crítica sistemática y visceral contra el actual gobierno que les arrebató a través del voto de la población los privilegios que consideraron propios y vitalicios.
Belauzarán, Arias, Lobo, Los Chuchos, quieren seguir medrando del presupuesto sin hacer nada. Ahí está el gran ejemplo de la corrupción con su ex jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, la ex candidata a jefa de gobierno por ese partido Alejandra Barrales, quien prefiere esconderse que seguir buscando un cargo de elección popular.
Pero en el caso de Nora Arias y Víctor Hugo Lobo, parecieran tratar de burla la memoria de los mexicanos, porque si en Gustavo A. Madero votaron por otro partido, a pesar de la represión sistemática que desataron contra quienes simpatizaban con Morena u otros partidos, es por el hartazgo de los excesos de poder de Nora Arias y de Víctor Hugo Lobo, a quien los vecinos de la localidad no quieren ver ni en pintura.
Tanto el PRD como el PRI no quieren ver a sus líderes corruptos ni volver a saber de ellos, menos aún verlos como aparentes defensores de la legalidad luego de que se burlaron de toda norma cuando tenía en poder.
La lucha por la politización de todo problema social, es el medio a través del cual intentan retomar los reflectores que ya no les alumbran. Quieren que la población los voltee a ver, cuando los repudian, quieren un puesto de elección popular, pero ya no tienen partido.

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