Pemex: Sepultura de la 4T por Rafael Abascal

  • Desplome global de los precios del petróleo
  • Moody’s, Fitch y S&P degradan la calificación de Pemex
  • La debilidad financiera de la petrolera estatal es un riesgo para México

Cuando la mayoría de los expertos y analistas estábamos concentrados en ver los efectos que la crisis sanitaria está afectando de manera acelerada y profunda, a las actividades económicas en todos los países del mundo, paralizando en días el comercio mundial, suspendiendo las cadenas productivas, lo que está generando la quiebra masiva de empresas, con la pérdida de millones de empleos; ahora surge inesperadamente el desplome abrupto de los precios del petróleo, para agregarse como otro factor determinante de incertidumbre y volatilidad de la economía.

Lo que significa que la guerra por los precios del petróleo, se convierte en un factor de la más alta relevancia, que agrava en gran medida a la ya frágil situación de las economías nacionales en el mundo; con altos impactos negativos, sin precedentes a escala global; creíamos que con la pandemia del Covid-19 ya habíamos visto todo, pero hace unos días el WTI cerró en menos 37.63 dólares y también impactó a la mezcla mexicana que concluyó en 2.37 dólares por barril.

Lo anterior muestra que surge un nuevo fenómeno que complica a las economías del mundo, no habíamos visto en el mercado del petróleo, que son las cotizaciones negativas, que resultan impensables e ilógicas, que desafortunadamente va a estar presente al menos en el mediano plazo, generado por la sobreoferta por un bombeo extremo de Arabia Saudita (1) motivó ventas masivas de bancos y fondos del futuro a mayo del WTI, donde la gran mayoría de los países han disminuido su compras por la pausa económica y además, que en el verano baja el consumo de petróleo.

En el caso de Pemex, si la situación financiera ya era muy crítica, por pérdidas muy altas, debidas ineficiencias administrativas, fenómenos de corrupción, errores en su administración y que, en cerca de año y medio, no han podido presentar un Programa Financiero y de negocios, así como el peso de una deuda histórica, extremadamente alta, donde el gobierno Federal implícitamente a tenido que respaldar; con estos precios negativos y un costo de producción de 14.50 dólares por barril (2) resulta absurdo que el presidente López Obrador se empeñe en aumentar la producción.

Lo que resulta contradictorio en el caso de México, que entre más se produzca más se pierde; reiterando que este fenómeno de la guerra de los precios del petróleo, va para largo, por la falta de demanda ante la paralización global, que se suma a la disminución “natural” del verano y una sobreproducción de alrededor de 30 mil millones de barriles; todo ello derivado de los conflictos de Rusia con Arabia Saudita.

En relación a esto, el presidente López Obrador, ha declarado varias veces que este fenómeno de la “guerra de los precios del petróleo” como coyuntural e ignora el enorme problema para Pemex el estar produciendo alrededor de 1 millón 600 mil barriles en precios negativos y muy por debajo de los 49 dólares considerados en el Presupuesto de la Federación; lo cual implica pérdidas enormes para Pemex y para el gobierno Federal, al bajar los recursos que estaban contemplados como ingresos.

La caída de los precios del petróleo ocurrió ante el temor de que el mundo se está quedando rápidamente sin espacio para almacenar crudo después de que los recortes de producción acordados por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados resultarán insuficientes para contrarrestar la caída de la demanda causada por los bloqueos y las restricciones de los viajes en todo el mundo.

Es decir, El acuerdo de la OPEP y sus aliados, incluido México, de recortar la producción, no rindió con muchos los frutos esperados; donde el presidente Donald Trump consideraba que al menos se tendrían que recortar otros 10 millones de barriles diarios.

Arrastrados por estas noticias, la moneda y la bolsa de México sufrieron también el lunes 21 de abril, por el fuerte declive de los petroprecios y por el recorte a las calificaciones crediticias, soberana y de Pemex por parte de Fitch y Moody’s la semana pasada, así como las inexplicables decisiones del gobierno Federal de continuar con los proyectos de la modernización de seis refinerías y la de Dos Bocas; cuando en el mundo se están cerrando refinerías.

Los mercados mexicanos se desplomaron en el primer día de negociación luego de que Moody’s Investors Service rebajará la calificación Soberana y de la petrolera estatal, estos hechos, de acuerdo con los expertos, resaltan la relativa debilidad de México en un día (3) y en unas semanas negativas para los mercados emergentes; los recortes de calificación evidenciaron la errática estrategia del presidente López Obrador de querer salvar a cualquier costo a Pemex, comprometiendo las finanzas nacionales, cuando estamos enfrentando la emergencia sanitaria del Covid-19 y sus serios impactos negativos en la economía.

Moody’s, Fitch y S&P degradan la calificación de Pemex

Vale la pena recordar que Pemex es uno de los mayores contribuyentes al presupuesto de la Federación y el gobierno de acuerdo con la mayoría de los expertos y analistas, ha actuado como un aval implícito de la estatal en el mercado de bonos.

Por lo que hay una doble consecuencia, en primer lugar, la petrolera está súper endeudada, arrastrando ineficiencias y baja producción, sin haber podido integrar un Plan de Negocios aceptable, siendo inminente su baja de calificación; en segundo término, el gobierno mexicano no creció, tuvo en 2019 cero por ciento del PIB, la reputación crediticia de México se vio sometida a un creciente escrutinio y el mercado teme que Pemex sea un riesgo para las finanzas públicas nacionales, al reducirse la recaudación y no tener la capacidad de afrontar las deudas de la petrolera y la Soberana.

De esta manera, los destinos de México y Pemex quedaron entrelazados: una rebaja en México seguramente desencadenaría una para Pemex, coinciden en señalar los analistas y expertos; el año pasado, con dos agencias internacionales cambiando a negativa su perspectiva sobre la calificación soberana, y con una incluso rebajando la nota.

México lanzó en 2019 un salvavidas a la endeudada petrolera Pemex para evitar que 80 mil millones de dólares en bonos de la compañía, que circulan por el mundo, fueran etiquetados por calificadoras como “basura”; López Obrador inyectó en septiembre pasado 5 mil millones de pesos, para repagar deuda. Vale la pena destacar, que la petrolera tiene una deuda de más de 100 mil millones de dólares.

En los últimos 60 días, las tres calificadoras de riesgos más prestigiadas a nivel global han bajado la calificación de la deuda de México <conocida como Soberana< y la de Pemex; hace un mes lo hizo Standard & Poor’s y más recientemente Fitch y Moody’s, lo que complica aún más la situación financiera del país, en el contexto de una recesión en curso y enfrentando la crisis sanitaria del Covid-19, ya en fase 3; con decisiones de la Administración del presidente López Obrador muy controvertidas, polarizantes y que van en sentido opuesto a las estrategias que han estado implementando la mayoría de los países en el mundo.

Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s lo que están midiendo es la capacidad para pagar sus deudas y el riesgo implícito en la inversión, lo que permite tener parámetros sobre la solvencia, por lo que la degradación de la deuda Soberana afecta seriamente la confianza en el país, que afecta a las finanzas públicas, por lo que hay que pagar más por los adeudos, complica el acceso a los créditos y los hace más caros; pero lo más importante que México pierde atractivo para las inversiones, es decir, hay una pérdida de confianza en el país, incluyendo al sector privado.

Las agencias calificadoras señalan que los principales argumentos para apreciar a la baja la deuda Soberana de México, son:

  • Las decisiones de política económica y los mensajes encontrados del gobierno federal, han afectado negativamente la confianza, impactando el clima de negocios y la inversión privada (4).
  • El Manejo de las finanzas públicas del gobierno federal no son consistentes ni sostenibles en el mediano plazo, así como sus políticas públicas.
  • La recesión y el shock causado por el Covid-19 han obstaculizado el desempeño económico reciente, con deterioro en el clima de negocios, como, por ejemplo: en el desarrollo de infraestructura
  • Al impacto que prevén tendrá en nuestra economía, la combinación de shocks de la pandemia en México y en EUA, la caída de los precios del petróleo, que van a complicar, aún más la débil tendencia del crecimiento 2020-2023, que refleja una menor confianza del sector privado y poco dinamismo de la inversión.

Lo que se puede desprender de los análisis de las tres calificadoras, es que a su juicio la política económica que impulsa la administración del presidente Andres Manuel Lopez Obrador, no es la adecuada >considerando la peor recesión, la destrucción de la planta productiva y enorme pérdida de empleos<, lo que se prevé un panorama desolador, sumamente pesimista, al no haber optado por programas contracíclicos y de apoyo fiscal para proteger el empleo, así como las empresas >Pymes<, en cambio emplea los recursos escasos, para sus obras emblemáticas.

La alta vulnerabilidad de Pemex a los precios internacionales del crudo por su frágil posición de liquidez y la excesiva carga de su deuda, han sido los factores fundamentales para que las calificadoras recortaran a la baja sus notas.

Deterioro del perfil crediticio de Pemex 

Calificaciones recientes Pemex y deuda Soberana

Nota. – La línea punteada en blanco, es el umbral de grado de inversión

Pemex un riesgo para México

En el segundo cuadro, podemos observar las calificaciones recientes, tanto de Pemex que ha perdido su grado de inversión, como la pérdida de la confianza de la deuda Soberana, donde Fitch Ratings colocó a esta última a un escalón de perder el grado de inversión, S & P a dos y Moody’s a tres; mientras que a Pemex, Fitch Ratings y Moody’s, consideran que la petrolera mexicana ya perdió su grado de inversión, es por ello que los bonos que ha emito se consideran basura y por normas del mercado, los tenedores tendrán que deshacerse de ellos.

Estos gráficos y las circunstancias descritas sobre el enorme endeudamiento de Pemex, su debilidad financiera y sus problemas estructurales >demasiado personal, falta de metas claras y negocios por parte de la dirección, ineficiencia, corrupción, entre otros<, que se han agravado por factores:

1.- En el 2019 la administración del presidente López Obrador, que recibió en el 2018 el país creciendo a un poco más de 2.5% del PIB, para el 2019 decrecimos a un PIB de 0%, que no es otra cosa que una mala administración, falta de coordinación, eficiencia y malas decisiones en materia de políticas públicas, co0mo por ejemplo: la cancelación del aeropuerto de Texcoco, suspensión de las licitaciones en petróleo a la iniciativa privada, intento de cambio de reglas en contrato de gaseoductos, falta de transparencia en las licitaciones públicas, donde la mayoría se han realizado de manera directa, los proyectos insignia de la 4T sin estudios y permisos avalados por terceros nacionales e internacionales, desmantelamiento del sector salud en organización y baja en sus presupuestos, entre muchos otros.

Lo que quiere decir, que antes de la pandemia y ya estaba una recesión en curso, el presidente López Obrador, al impulsar sin consensos amplios para la mayor parte de la población y concentrarse en sacar adelante el proyecto de la 4T >para beneficiar únicamente al 18% de la población<, inclusive moviéndose en el filo de la ley y constitucionalidad, no crecimos y dilapidamos riqueza pública, fue el año de menor inversión pública y privada, finanzas débiles y lo más importante, pérdida de confianza.

Pemex en todo el 2019, no pudo concretar el Plan de Negocios aceptable y viable, no resolvió el problema del huachicol, generando un desabasto de gasolina, falta de productividad y transparencia en sus finanzas, por lo que se debilitó, aún más; por lo que se iniciaron las advertencias de las calificadoras y sus primeras degradaciones.

2.- Arranca el 2020 con un presupuesto austero, que aún mantenía reducciones en el sistema de salud, con los mismos criterios de año anterior, planteando un crecimiento de alrededor del 2%; pero se viene la pandemia y sus efectos en la economía, especialmente para la planta productiva y en el empleo; donde el presidente a pesar de las advertencias del sector privado, sigue con su propuesta de la 4T, en contra de las estrategias que están instrumentando la mayoría de los países en el mundo.

El presidente López Obrador presentó lo que él llamó un Plan para enfrentar la “crisis del neoliberalismo”, que en realidad no es un plan, son recortes al presupuesto, fortalecer sus programas sociales, blindar sus proyectos insignia, dar recursos a la informalidad, reforzar sus programas de austeridad, bajar sueldos a la burocracia y quitarles la prestación legal del aguinaldo. Se olvida de las pequeñas empresas, trabajadores, clases medias, profesionistas, etcétera, que conforman el 80% de la población, por lo que se perderán alrededor de 1 millón 700 mil empleos formales y una destrucción tremenda de la planta productiva.

Con la información elaborada por El Financiero y consultoras especializadas, tenemos que, en el 1er trimestre del 2020, ya se ha caído el PIB 3% y se han perdido alrededor de 750 mil empleos formales, según la Secretaría del Trabajo; para el segundo trimestre del año, los pronósticos ubican el PIB en menos 13% (5), que es prácticamente apocalíptico, resultado de que la estrategia del presidente López Obrador, es recesiva, dejó desprotegidas a la empresas y al empleo, una pérdida mayor de confianza en su manejo de la crisis sanitaria y económica.

Los cálculos gubernamentales de la baja en la recaudación fiscal son optimistas, para tratar de subsistir y mantener sus proyectos, se están acabando los fondos que tenían otros propósitos, así como fideicomisos; no tendrán los recursos suficientes para atender lo comprometido y mucho menos Lopez Obrador podrá crear los 2 millones de empleos ofrecidos ni reducir el 75% del gasto corriente.

Pemex: sepultura de la 4T

Para el presidente López Obrador mantener a Pemex como motor de la economía nacional, es solo un símbolo, basado en una idea trasnochada de la época cardenista y de los años 70as, en un contexto sumamente diferente nacional y global, otra realidad; hoy Pemex arrastra los problemas estructurales de ineficiencia, baja productividad y corrupción, así como en la actual administración, las decisiones erráticas, suspender la inversión privada, sin base en lo que opinan los especialistas, lo que ha debilitado aún más las endebles finanzas de la petrolera.

La decisión de López Obrador de haberle inyectado a Pemex al principio de la pandemia 65 mil millones de pesos, en lugar de apoyar al sector salud o proteger el empleo, es una equivocación más e inútil, ante la enorme deuda de la petrolera era de alrededor de 100 mil millones de dólares, ya que hay que sumarle el alza de intereses por la baja en su calificación y la depreciación de sus bonos.

Además, estamos en medio de una guerra global de los precios del petróleo, que han derrumbado el valor de los barriles en el mundo, la mezcla mexicana promedió en lo que va de abril, alrededor de 11 dólares, cuando su costo de producción es de 14.5 dólares, más otros 5 dólares de gastos administrativos y comerciales, lo cual significa millonarias pérdidas diarias, cuando Pemex produce alrededor de 1 millón 600 mil barriles; entonces en lugar de reducir la producción Lopez Obrador insiste en aumentarla. Es un despropósito, ya que en cuanto más produzcas más pierdes.

En este orden de ideas, el presidente López Obrador ha blindado la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, cuando las empresas que concursaron dijeron que no era posible realizarla en ese tiempo ni con esos recursos, además de la opiniones negativas de expertos petroleros mexicanos y de empresas ecologistas especializadas en estudios y proyectos, que señalaron que el sitio en Paraíso en Tabasco no era adecuado, por ser una zona pantanosa, a nivel del mar, que frecuentemente se inunda.

Hoy en el mundo entero es conocimiento común que las refinerías dejaron de ser un negocio rentable, tanto por la baja en los precios del petróleo, como de las gasolinas; en Estados Unidos un litro de gasolina regular cuesta el equivalente a tres pesos, cuando a nosotros nos cuesta entre 10 y 11 pesos. Tampoco vale la pena invertir grandes cantidades de recursos en intentar modernizar las seis refinerías, que son obsoletas.

Además, hay que considerar que, a escala global, el uso de los combustibles fósiles va a la baja, ante las energías alternativas; muchos países están normando que para el año 2030 todos sus vehículos en circulación sean eléctricos o de gas.

Ante este cúmulo de malas noticias para las petroleras en el mundo y entrando en una recesión mundial de alcances inimaginables, muchas voces pedían al presidente de México, posponer dos Bocas y la modernización de las refinerías, por no ser prioritarias y sin rentabilidad para el país, pero en lugar de ello, las blindo en el decreto, para que se realicen a cualquier costo; no importando que puedan ser las vidas de los mexicanos por el Covid-19, por falta de infraestructura médica y atención, o por hambre, por perder su empleo y lugar de trabajo.

No se deben destinar los recursos que requieren la mayoría de los mexicanos >que son el 80% de la población, que no han sido tomados en cuenta por AMLO< en Pemex, porque va a seguir perdiendo, la capacidad de pago de su creciente deuda, va a estar en duda por la caída en sus ingresos fiscales y la falta de inversión pública y privada; donde además, está el brutal golpe de la peor recesión de que tengamos memoria los mexicanos; nos terminaran arrastrado al país, hasta que la deuda Soberana pierda su grado de inversión.

Muchos mexicanos perderemos prácticamente todo, porque las cosas no volverán a ser como antes, al final de la pandemia, tendremos empresas quebradas, ejércitos inmensos de desempleados, millones ingresarán a los niveles de pobreza, la administración gubernamental habrá dilapidado recursos en proyectos que no tienen sentido hoy y peor mañana. El momento que vivimos hoy es inédito y delicado.

Pero eso sí, López Obrador sostendrá el esqueleto de Pemex, con orgullo, ya que es el símbolo de su proyecto de la 4T, “su símbolo” a costa del desastre nacional, el duro golpe a las clases medias y millones de mexicanos que ingresaran a los niveles de pobreza; en un entorno de deterioro de la economía familiar y niveles crecientes de violencia del crimen organizado, social y política.

Otra reflexión 

Hay quienes aprovechando lo devastador de la pandemia del coronavirus y los duros efectos en las economías nacionales que se transforman en profundas recesiones, aprovechan el shock de estos oscuros momentos, para transformar su liderazgo democrático, en dictadura.

Las tentaciones de nuestros tiempos…

El autor es Analista político en aislamiento >43 días< en Fase 3.

rabascal51@hotmail.com

Notas:

  1. Dada la sobreproducción de crudo en el orbe de unos 30 millones de barriles diarios, y una economía global entrando en una fase recesiva; con lo cual los expertos piensan en fuertes tendencias a la baja en los precios del petróleo.
  2. Los precios de producción de 14.50 dólares por barril, lo difundió su director general, Octavio Romero en una “mañanera”, que no toma en cuenta otros factores, como son las cargas administrativas, los gastos indirectos de producción y comercialización, que algunos expertos consideran que el costo real del barril, se ubica alrededor de 20 dólares.
  3. El peso mexicano cayó 1.2% el 21 de abril, liderando las pérdidas en mercados emergentes, mientras que los bonos de Pemex con vencimiento en 2027 cayeron 1.3%, en el caso de los índices de referencia de bonos soberanos y de capital de México cayeron cerca de 0.9%.
  4. Como ejemplos señalan la cancelación del aeropuerto de la Ciudad de México, cambiar los criterios sobre inversión privada en proyectos de energía renovable y gas natural, así como la reciente cancelación de una planta cervecera en Baja California.  Dando un fuerte golpe de confianza a los inversionistas; les preocupa que no se respete el Estado de derecho.
  5. En este modelo, México en el 2020 tendría menos 7% del PIB, pero hay bancos y organismos internacionales que están planteado una caída que llegue a menos 11% del PIB.

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