Payasos asesinos por José García Sánchez

Mientras los payasitos de la televisión hablan de que se perderán miles de empleos en las empresas donde fabrican alimentos chatarra y que la economía no resistirá la medida de prohibir la venta de esos alimentos a los menores, se conoce la noticia de que la Secretaría de Salud recibió un reconocimiento del Grupo de Trabajo Interinstitucional de las Naciones Unidas por impulsar el nuevo etiquetado de alimentos y bebidas ultraprocesadas por ser una medida importante para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles.

Los críticos del actual sistema se rasgan las vestiduras diciendo que las tienditas cerrarán, cuando el primer estado en prohibir la venta de estos alimentos, Oaxaca, comenzó a condicionar la venta de pastelillos y refrescos. Oaxaca es el estado que mayor cantidad de tiendas Oxxo tiene.

Los líderes empresariales que hace un par de meses pugnaban por el cierre de las misceláneas y tienditas de la esquina, ahora resurgen asegurando que dicha medida cerrará los pequeños establecimientos, cuando antes querían que tronaran ante la presencia de supermercados y tiendas de conveniencia, que les impulsa mayor fuerza política y económica.

Lo cierto es que las tienditas no ganan mucho en los productos chatarra, se les considera mercancías “gancho”, para que en su adquisición el cliente compre alguna otra mercancía que deje mayor ganancia a dichos establecimientos.

La tragedia de Concanaco y Coparmex, al respecto radica en que la verdadera intención de dicha medida es que los niños de hoy tengan conciencia mañana del daño que hacen estos productos y dejen, definitivamente, de consumirlos.

Pero los sindicatos de los grandes comerciantes son capaces de defender el narcotráfico tratándose de salvar a sus amigos, los grandes empresarios, en este caso Bimbo o Coca Cola, porque aseguran que muchos mexicanos quedarían sin empleo al prohibirse la venta de chatarra a los niños.

Sabedores de que hace daño el producto colocan al desempleo como el mayor y único problema, lo cual hace un símil con el narcotráfico, cuyos productos hacen daño y de prohibirse el narcomenudeo dejarían sin empleo a miles de mexicanos que venden drogas en las calles, con esa lógica trabajan ahora algunos empresarios.

Así, los criminales están acostumbrados a ser los comerciantes y como tienen su asesoría legal, son capaces de echar a andar a actores de la televisión que defiendan los anuncios comerciales en la pantalla chica.

Lo cierto es que Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entregó el premio durante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Cristian Morales Fuhrimann, representante en México de la Organización Panamericana de la Salud, explicó que las Naciones Unidas reconocen las mejores compras o acciones de los países para luchar contra las enfermedades no transmisibles, dijo que les llaman best buys.

 “Específicamente la modificación a la Norma Oficial Mexicana 051 con las especificaciones generales de etiquetado para los alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas con su información comercial y sanitaria es uno de los mayores logros de la salud pública de México en los últimos tiempos”, agregó.

La oposición en México que tiene en algunos comediantes de la televisión a sus esclavos pueden cuestionar todo lo que quieran las decisiones de gobierno, pero no deben mentir porque no sólo se convierten en personajes sin credibilidad sino que se vuelven enemigos de la salud y de la vida de los mexicanos al darle rienda suelta a productos que ocasionan enfermedades como obesidad, hipertensión, hiperactividad, etc. que pueden tener consecuencias fatales. Es decir, son asesinos latentes de los mexicanos, todo por ganarse un programa en la tele o una obra cómica en la intrascendente escena frívola del espectáculo.

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