Partidos sin alternativas por José García Sánchez

Las alternativas son respuestas diferentes a problemas existentes. En el ámbito de la política deben ser mejores que las existentes y comprobar que en verdad son superiores a las existentes. Los partidos en México tienen años sin propuestas reales, son tan pocas o nulas que no tienen explicación convincente para justificar su alianza.

Estas alternativas no sólo deben identificar a los nuevos partidos políticos sino generarse en los partidos ya existentes; sin embargo, puede observarse que las alternativas a los problemas del país tienen una evidente tendencia a hacer lo mismo que se hizo en el pasado, lo cual no enriquece la solución al conflicto ni permite evolucionar el desarrollo de una administración pública que se digne de serlo.

Las alternativas de una oposición seria pueden externarse en cualquier momento e ir más allá hasta convertir en iniciativas de ley sus ideas para transformar la realidad, desde luego cuando deben ser mejor conocidas esos proyectos de acciones son cuando la asociación política va a convertirse en partido y en tiempos de elecciones. La primera para identificar al partido; la segunda para hacerse valer con personalidad propia ante la competencia partidista de frente a las urnas.

Actualmente los partidos políticos parecieran tener prohibida la originalidad y su programa de acción se extravía entre los diferentes esquemas ideológicos a grado tal que la aparente izquierda se asocia con la ultraderecha y una derecha, como el PRI que no se atrevía a llamarse así, ahora lo acepta como vieja costumbre en la práctica administrativa, con un PAN cuyas ideas que le dieron origen están olvidadas en nombre de esa urgente necesidad de alianza.

La fusión de partidos de diferentes corrientes de pensamiento crean confusión en la población, y, lo que es peor, no explican las causas reales de la conformación de ese híbrido político a la población, abriendo la posibilidad de que su alianza se interprete libremente hasta llegar a la especulación y la descalificación.

La autoridad electoral. Ahora prácticamente inexistente en México, debe velar por la originalidad de ideas de cada partido, desde luego que las alianzas están permitidas por la ley, a pesar de sus antagónicas diferencias históricas, pero una de las responsabilidades mayores que exigen las normas electorales es que cada partido tenga en su proyecto político una identificación propia una personalidad que le identifique ante los demás partidos de frente a la población.

El INE está ahora más cerca del golpismo que de la democracia y pareciera que no hay poder humano que pueda obligar a refundar esta institución en la que nadie cree. El objetivo de todo partido político es tomar el poder a través de las urnas y el medio para lograrlo es, de manera natural, convencer al electorado que sus propuestas son mejores a la hora de tener en sus manos el mandato del pueblo.

Lo que puede verse a través de la motivación institucional a estas alianzas electorales es que, como ha sucedido constantemente en México, radica en obtener el poder para entregarlo a grupos de poder que enriquezcan a los funcionarios públicos en turno a cambio de los permisos necesarios para sobreexplotar a los trabajadores, el medio, la tierra, el fisco, los derechos humanos, etc.

Una alianza de esta naturales no tiene como objetivo contar con propuestas y lograr objetivos, porque en sus propuestas y objetivos sólo existe la idea de derrocar el actual régimen, sobre todo la fuerza política del Presidente de la República. La coalición electoral tiene fusionados sus medios y sus fines, todo con el propósito de entregar el país, nuevamente, a intereses que no son patriotas ni nacionalistas sino particulares y en la mayoría de os casos, transnacionales.

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