Oswaldo García Jarquín : La Universidad Vasconcelos

Oswaldo García Jarquín

Esta casa de estudios superiores, en su momento, representó para Oaxaca una esperanza para brindar una educación universitaria de calidad y así ha sido por 24 años.
En el 2018 cumplirá 25 y seguramente se preparará un programa de actividades digno de tal acontecimiento. Habrá festejos académicos y sociales así como una profunda revisión de sus planes de estudio para volver a colocarla como lo fue en su inicio, una Universidad innovadora y con carreras adecuadas a las características socioeconómicas del estado y los anhelos de profesionalización de los jóvenes egresados del nivel de bachillerato.
Es evidente que nuestra entidad está urgida de buenas universidades, que se alejen de esquemas tradicionales, que influyen fuertemente en el deterioro de la calidad académica e incluso se convierten en un fuerte dolor de cabeza para funcionarios públicos y sociedad.
Necesitamos que nuestras Universidades, públicas y privadas, recobren el resplandor que tuvo el antiguo Instituto de Ciencias y Artes como un organismo capaz de brindar un servicio educativo de calidad y forjar a los líderes sociales, científicos y tecnológicos que colaboren en el desarrollo y bienestar de los oaxaqueños. Esto requiere apoyarnos en el ejemplo de instituciones de otras entidades y aun de otros países, aunado a un esfuerzo propio de innovación y cambio.
Los primeros que deben dar muestra de grandeza son los gobernantes y sus auxiliares en la tarea de la administración pública educativa para legislar a favor de una educación de calidad pero solidaria con las causas sociales del estado e igualmente de fomentar el florecimiento de instituciones serias y responsables. Se trata de forjar ciudadanos capaces para su bienestar personal y el de la colectividad.
El ejemplo de José Vasconcelos debe ser motivo de inspiración y lucha. Gracias a él nuestra antigua Revolución Mexicana tuvo uno de sus frutos más trascendentes y duraderos. Llevó la educación a niveles de ser una auténtica REVOLUCION CULTURAL. En ese caudillo cívico debemos inspirarnos para dar la batalla, que debe ser permanente.
Hace poco un amigo me comentó algo que leyó: “para destruir un país no se necesitan armas ni ejércitos, solo se debe destruir su sistema educativo y esto lo hará dependiente y atrasado”. Por eso creo que los 25 años de la Universidad Vasconcelos son una poderosa oportunidad para mejorar y superarse. Yo creo que dará el buen ejemplo y cumplirá su misión por Oaxaca.

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