No a la exclusión y a la violencia por Juan Ibarrola C.

No a la exclusión y a la violencia

Juan Ibarrola C.

Inclusión a partir de la lealtad, de la disciplina y, sobre todo, de la institucionalidad que los soldados de tierra, mar y aire provocan con sus acciones. Inclusión que no debe comprenderse como imposición ya que, de ser así, perdería todo su valor; inclusión como parte de la convicción que tienen quienes integran a las fuerzas armadas para beneficiar a todos los mexicanos.

Este es un momento donde la cohesión entre los mexicanos debe prevalecer. Los militares son factor de cohesión debido a que dan un ejemplo de servicio por el país que los proyecta a un lugar de privilegio —por la confianza y credibilidad— con toda la sociedad.

Lo que ha vivido el país en los últimos cuatro meses debido al enemigo invisible, nadie, absolutamente nadie lo pidió; sin embargo, hay que enfrentarlo con todas las fortalezas que el país tiene. Las fuerzas armadas no han fallado en este sentido, justo para ello están preparados, es decir, aun y con todas las responsabilidades actuales, los militares establecieron protocolos y planes para poder auxiliar a la gente que ha necesitado de ellos en esta epidemia.

Lo previsible, también lo están atendiendo las fuerzas armadas. La coordinación que se tiene con la Guardia Nacional y por supuesto con los estados de la república que lo requieran, enfrentan y enfrentarán la realidad de inseguridad que el país presenta.

Coordinación y cooperación como la que hoy se tiene en Sinaloa entre la Secretaría de Seguridad Pública Estatal y las fuerzas armadas son un claro ejemplo de inclusión y cohesión. Este estado de la república tiene amenazas completamente diferentes a la gran mayoría y sin duda este binomio repercutirá en beneficio de la población.

Escatimar los esfuerzos que hoy se realizan diariamente en Sinaloa entre la policía estatal y las fuerzas armadas no sería justo.

Ciudad de México y su relación con soldados y marinos ha sido también un ejemplo de cómo atender diferentes necesidades de los capitalinos —con impacto positivo al Valle de México—, mismas que hoy se agravan con la epidemia y sus efectos.

Huelga decir que los eventos de ayer en la ciudad capital nada tienen que ver con lo antes expuesto. Quienes participaron en esos actos en contra de la embajada de EU y en contra la casa de la representación del estado de Jalisco, son los que excluyen y por supuesto los que buscan romper con el orden social a través de la violencia, al igual que lo hicieron —quizá los mismos— el jueves en el centro de Guadalajara.

Quienes critican y protestan los excesos policiacos, deberían exigir que los violentos, los que excluyen y los que dividen, no pueden representarlos en una justa demanda social.

Nuevamente, quienes acusan y critican a las fuerzas armadas como violentos en exceso, o bien como represores de la sociedad, tendrían la obligación de salir a la opinión pública a reprobar los excesos, destrozos y por supuesto la violencia con la que los supuestos inconformes se manifiestan.

En definitiva, desde este espacio, se reprueba el exceso y abuso de autoridad, en el caso del homicidio en contra de Giovanni López, supuestamente a manos de policías municipales de Ixtlahuacán de los Membrillos, en Jalisco.

Desde este espacio, se reprueba la violencia de grupos que no representan a la sociedad. Si a la inclusión. Si a la cohesión

jibarrolas@hotmail.com

@elibarrola

www.cadenademando.com

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