No a Dos Bocas. Plática sobre energéticos por Samuel Schmidt

Samuel Schmidt

La plática está construida a partir de diversas charlas, el personaje es ficticio, los argumentos son verdaderos

Mientras manejaba lidiando con el tráfico de la gran ciudad me dijo:

– ¡Espero que nunca terminen Dos Bocas!

Me cayó el veinte que se trataba de la refinería que construye el gobierno de López Obrador, no entendía porque a alguien le daría gusto el fracaso de la inversión pública que al no funcionar se convierte en dispendio.

– ¿Y eso?

– Todo mundo habla de cambio climático menos López Obrador. Aquí la ciudad está inundada.

– Pues sí, no todos los políticos entienden lo del cambio climático. Pero en que no lo entiende AMLO

– El insiste en los hidrocarburos

– La estrategia energética de AMLO es autárquica, consiste en extraer petróleo y producir gasolina para el mercado interno y depender poco del mercado internacional, esto lo está haciendo poniendo al día las refinerías, compraron la mitad de una refinería en Houston y están construyendo Dos Bocas buscando la independencia del mercado internacional, cuándo todos estos elementos funcionen juntos optimistamente esto cambiara la balanza de pagos, la dependencia fiscal del petróleo, y ayudará a controlar la inflación porque deberá bajar el costo de las gasolinas al consumidor.

Dos Bocas se inunda.

Decidí reorientar la discusión y le compartí algunos datos para poner la estrategia energética de AMLO en perspectiva.

– En el mundo circulan 1,420 millones de vehículos, un 70 por ciento más que en 2004, de éstos 363 millones son comerciales, y no parece cambiar la idea del transporte de mercancías por carretera, aunque los trenes que construye AMLO pueden funcionar como rutas de carga. Cada año se construyen 90 millones de vehículos, de los cuáles 24.5 millones en China y se espera que con el aumento de “la prosperidad” en ese país (y en India) esta cantidad aumente significativamente. Esta industria requiere una cantidad inmensa de neumáticos, pintura y chips, de hecho, parte de la crisis de los chips se debe a la sequía. Para producir uno de los 634 billones de chips producidos en 2019 se requieren 30 litros de agua, una fábrica de semiconductores promedio consume el agua equivalente al consumo de una ciudad de 50,000 personas.

Para entender el impacto de la industria sobre el agua, se requieren 39,090 galones para construir un auto (multiplíquese por 4 y eso por 90 millones para sacar los litros necesarios para la producción de un año) y 518 galones para producir una llanta. Si los 1,400 millones de vehículos cambian llantas anualmente se requieren 1,450,400 millones de litros anuales, y no hemos considerado aviones, tractores, bicicletas, motos, etc., cuya construcción también requiere agua, ya entrados en gastos súmale la energía requerida para producir esa agua porque mucha sale del subsuelo por medio de bombas, y por supuesto para alimentar a esas industrias. En el mundo se consumen 13,511,000 de barriles de gasolina diario.

– En México no son tantos vehículos

– Según el INEGI en México circulan 44.9 millones de vehículos, de los que 16.5 millones son automóviles, 15.5 millones son camiones, 335 mil tractocamiones, y 41 mil son autobuses integrales. Agrégale aviones que se surten en México más las naves privadas y de uso comercial como para fumigar. México ocupa el 7 lugar en el mundo en consumo de gasolina con 77,099,000 barriles diario. ¿No tiene acaso más sentido que las ganancias de ese consumo se queden en el país?

Al hablar de hidrocarburos hay que abordar a muchas de las industrias que sostienen la economía en el mundo. Pero si se trata de reconvertir los millones de autos y camiones a tecnologías alternativas, los gobiernos deberán impulsar el transporte público y los vehículos eléctricos, pero la dimensión del cambio es inmensa y tardará muchos años, aunque conviene empezar. Para lograr este cambio se debe alimentar la red eléctrica que se hace en gran medida con hidrocarburos. Hay que replantear la producción mundial y el uso de los recursos naturales, no solamente de los hidrocarburos, sino también básicamente del agua. Tomará mucho tiempo y esfuerzo reemplazar este tipo de transporte y la cultura asociada. Este gran cambio requiere de compromisos personales.

– Alguien debe frenar a AMLO.

– Por cierto, ¿por qué no compras un carro eléctrico que no contamina?

– Porque es muy caro.

– ¿Por qué no usas transporte público para poner tu granito de arena?

– Porque mi trabajo me exige moverme mucho en la ciudad y esta es enorme.

– Luego entonces, cuando llegamos al nivel personal encontramos excusas para evadirnos y que se haga el esfuerzo de racionalización energética en el auto de mi compadre.

Es ineludible reducir la fuente de contaminación de los vehículos y presionar para que grandes contaminadores como China colaboren, evitar que Brasil termine con el Amazonas, mientras tanto tendremos que aceptar que sin duda Dos Bocas es la gota que derramará el vaso de la crisis climática en el mundo, así que como dice el hashtag #AnziNoAnlo

@shmil50

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