Nael Ramírez Domínguez: Juventud, crisis e historia. A cien años de la Revolución de Octubre.

La juventud hoy día pensamos el mundo de diferente manera, una variopinta gama de cosmovisiones permea en todo lo jóvenes, desde visiones inmutables sobre nuestra realidad, hasta pensamientos catastróficos y caóticos sobre nuestro porvenir. Ideas encontradas, diversas, monstruosas, de duda e incertidumbre no son más que el reflejo de nuestra realidad social, de nuestra realidad en lo político, en lo cultural, en lo religioso y que estos tienen como base fundamental el reflejo de nuestra realidad económica.

Pareciera que la humanidad ha detenido su andar histórico, que no hay salida y que la resignación ante la actual situación de cosas debe ser el discurso diario.

Pero la humanidad nunca deja de avanzar, desarrollar y desarrollarse es la característica que miles de siglos nos han hecho transformar nuestro mundo interno como externo; el pensamiento no es más que el reflejo de la naturaleza, del cosmos.

Por ello entender, actuar y trabajar con la juventud aquí y allá implica necesariamente entender la base material sobre la que emergen todas las ideas de uno u otro tipo. Entender nuestra realidad implica entender nuestra historia y nuestro porvenir lógico.

I

La humanidad para garantizar su supervivencia y abastecimiento alimentario ha conocido y ejercido distintos modos de organización para tal fin, es decir, distintos modos de producción. El primero cronológicamente hablando fue el comunismo primitivo que duró aproximadamente 190 mil años, su característica principal fue el bajo nivel de productividad y la propiedad social de sus herramientas-espacios de trabajo y caza, el segundo modo de producción mucho más desarrollado productivamente que el primero, fue el esclavismo que tuvo una duración de entre 4 mil y 5 mil años, caracterizado por la cruenta explotación del hombre por el hombre; el tercer modo que vino ejercer la humanidad fue el feudalismo, el cual tuvo una duración de entre 10 y 12 siglos, y el cuarto modo de producción y actual, es el capitalismo que tiene alrededor de 300 años de existencia.

Cada uno de los modos de producción que vino a sustituir al anterior tiene la característica de que es mucho más elevado y superior en cuanto al desarrollo productivo como consecuencia del desarrollo de las herramientas y técnicas de producción, es decir, de las fuerzas productivas.

Los tres últimos modos de producción tienen el distintivo principal de que son sociedades con clases sociales antagónicas,  producto de la aparición y desarrollo de la propiedad privada sobre las herramientas y espacios de trabajo.

El paso de un modo de producción a otro necesariamente se da por la irreconciliable contradicción entre el permanente desarrollo de las herramientas y técnicas de producción (fuerzas productivas) contra la obsoleta forma en que la sociedad, hasta ese momento, se ha organizado para producir (relaciones de producción), es decir, entre el constante desarrollo de la productividad y las formas jurídicas-sociales (organización y distribución de lo producido) que limitan dicha productividad.

Así cada paso de un modo de producción a otro, son verdaderas revoluciones en lo económico que afecta a todo el andamiaje socio-jurídico-político-cultural, y que estos a su vez, afectan al proceso económico medular, una compleja relación dialéctica desde la aparición del hombre hasta nuestros días.

II

Nada es eterno, ni inmutable, todo tiene un proceso de inicio y fin, por lo que con base en el materialismo dialéctico desarrollado por Marx y Engels, y aplicado párrafos atrás, es necesario el pensar nuestra realidad:

Si siempre se pasa de un modo de producción a otro ¿el capitalismo será eterno? ¿Qué modo de producción superior y más elevado viene tras él? ¿Cuáles son sus principales contradicciones?

Estas interrogantes se hacen necesarias para entender nuestra realidad actual, saber dimensionar nuestra justa posición en el mundo, en el tiempo y actuar como todas las generaciones pasadas en su momento y condición.

Marx descubrió que el capitalismo tiene su fin, la principal contradicción de éste sistema se basa entre la forma eminente y crecientemente social de producir y la forma cada vez más privada e individualista de apropiarse de lo producido, esto lleva a una creciente acumulación de riqueza entre los dueños de las herramientas y espacios de trabajo (medios de producción) a diferencia de la explotación y pobreza para gran parte de la sociedad trabajadora.

Además de estas contradicciones existe el fenómeno económico que viene a agudizar más las contradicciones de actual modo de producción, éste fenómeno[1] radica en el afán de ambición de los dueños de los medios de producción por aumentar la productividad del trabajo, al introducir mejoras técnicas, nuevas máquinas e instalaciones al proceso productivo, reduciendo así el trabajo vivo de los obreros, con esto el mismo sistema agrava sus crisis al reducir la cuota de ganancia, ya que como demostró Marx en el Capital, sólo el trabajo vivo del obrero genera plusvalía. [2]

Analizado la complejidad del sistema capitalista y sus principales contradicciones Marx fundamentó el paso lógico de éste sistema a uno de carácter superior, el modo de producción socialista, el cual tiene la característica principal que todos los medios de producción son de propiedad colectiva, como resultado lógico de la contradicción entre la forma de producción y de apropiación del régimen capitalista.

El socialismo aparece teorizado con una metodología científica como respuesta necesaria al pensamiento del devenir de la humanidad, la lucha por el socialismo dejaba de ser un sueño utópico bien intencionado por muchos durante siglos atrás, aparecía ahora como una necesidad material, lógica y objetiva. En el desarrollo de su teoría y en la concreción en la práctica de la lucha por el socialismo, Marx y muchos pensadores marxistas después ahondaron y dieron su vida entera en la construcción del modo de producción superior, un sistema mucho más humano respecto de los anteriores.

III

La lucha por la construcción del socialismo no es un afán meramente sentimental, ni voluntarista y mucho menos ideal, Lenin nos enseñó que la batalla por una sociedad superior pasa necesariamente por entender las condiciones reales de las contradicciones del capitalismo en un momento y espacio determinado.

La primera revolución socialista exitosa se realizó en Rusia[3], con Lenin dirigiéndola desde la práctica y desde la teoría, la revolución socialista de octubre fue el más grande avance que tuvo la humanidad en su permanente desarrollo.

La instalación en el poder por parte de los revolucionarios rusos tuvo respuestas inmediatas por parte de potencias capitalistas que veían en la nueva construcción un peligro real e inmediato para sus intereses, así Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia, y Japón invaden militarmente al nuevo Estado obrero[4], ante esas condiciones de guerra civil e intervención extranjera, el modelo económico socialista implementado por la revolución rusa fue el comunismo de guerra, una dura estrategia que incluyó medidas muy drásticas como el trabajo obligatorio, prohibición de huelgas, racionamiento y distribución centralizada de alimentos y más, medidas condicionadas por la situación concreta del nuevo Estado ruso.

La construcción del socialismo bajo estas condiciones económicas eran inviables, ante esa realidad el 10º Congreso del Partido Comunista de la URRS, efectuado en 1921 resolvió dejar el comunismo de guerra e implementar una Nueva Política Económica (NEP por sus siglas en ruso), éste nuevo modelo tenía como objetivo reanimar la economía destruida por la Primera Guerra Mundial, la guerra civil y el bloqueo internacional acaecido después de la toma del poder por los revolucionarios.

La Nueva Política Económica permitió la coexistencia del sector público como privado en la economía, pero con la dirección obrera al mando del Estado, algo que Lenin llamó Capitalismo de Estado, ésta política fue estratégica, por lo tanto, momentánea pero eficaz, para 1927 “se duplicó  la cosecha de trigo, la producción de carbón y petróleo se triplicó y la producción de acero se multiplicó por siete. Se desterró la hambruna y se incrementaron los salarios”[5], para 1928 se implementó una nueva política económica, la de los planes quinquenales que suprimía las concesiones dadas al sector privado para así ser el Estado el que retomaba la centralización y planeación de toda la economía soviética.

La NEP tuvo un papel estratégico en la consolidación del poder obrero en el nuevo Estado soviético, la aparente regresión a las formas capitalistas de producción fue imprescindible para desarrollar las fuerzas productivas necesarias para pasar al modo de producción socialista[6]. La acertada decisión de Lenin y los revolucionarios rusos en el Décimo Congreso del Partido Comunista de la URRS, fue acorde al análisis concreto de la realidad concreta de las condiciones y situaciones que pasaba el nuevo Estado obrero; atrás y derrotada quedaba la posición dogmática  de León Trotsky, que acusaba de traición a los principios revolucionarios, las concesiones momentáneas que el NEP hacía al sector privado.

La historia siempre pone en su justa dimensión y lugar las decisiones de los pueblos y sus líderes.

La vigencia de la Gran Revolución Socialista de Octubre, más allá del impresionante desarrollo económico, tecnológico y social que tuvo la Unión Soviética durante décadas, los jóvenes que luchamos por el socialismo, lo podemos encontrar en el legado y las enseñanzas en la práctica revolucionaria marxista-leninista, en entender que la lucha por una sociedad superior, más allá de esquemas y retórica revolucionaria, pasa necesariamente por entender nuestra realidad concreta y actuar concretamente sobre nuestras condiciones de lucha.

La Gran Revolución Socialista de Octubre está vigente en la memoria, corazón y conciencia de las juventudes que luchamos por un mundo mejor, uno socialista.

IV

La juventud hoy día pensamos el mundo de diferente manera, una variopinta gama de cosmovisiones permea en todo lo jóvenes;  trabajar, organizar y orientar a la juventud ante esta realidad es fundamental para los jóvenes revolucionarios, exponer el porqué de los pensamientos diversos, de las crisis en lo interno como resultado de las crisis del mundo exterior es imprescindible para empezar a comprender nuestro devenir como humanidad, entender el actual sistema económico y su desenvolvimiento es fundamental para dar respuesta sobre nuestro futuro lógico.

La juventud debe entender que el paso de un modo de producción a otro no se basa en el mero afán voluntarista de los hombres y mujeres, que la transición de un régimen de producción a uno superior necesariamente genera grandes crisis sociales, que las revoluciones son esencialmente grandes crisis sociales que reflejan las contradicciones insalvables del moribundo modo de producción a sustituir.

En el siglo XXI el régimen de producción capitalista entrará más y más en crisis y su sustitución por el modo de producción socialista será inevitable, pero ese tránsito no será aterciopelado, ni dependerá de la buena o mala voluntad de los hombres y mujeres, el transito tendrá como todo proceso dialéctico, oleadas de avances y algunos retrocesos condicionados por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, como la historia nos demostró en los inicios de la Unión Soviética y la posterior caída de dicho proyecto.

La lucha por el socialismo no desapareció tras la caída del bloque soviético, cada día se renuevan las formas y métodos de lucha para acceder a ese modo de producción superior, diferentes formas adecuadas a las condiciones de los países que hoy la enarbolan hacen patente que ésta forma de producción social es tan necesaria para destrabar toda la capacidad productiva que la humanidad ha forjado hasta ahora.

La juventud tiene el deber de pensarse asi misma, formarse y entender su papel en nuestra realidad actual, de esto dependerá que nuestra generación no divague en pensamientos catastróficos sino construya su propio porvenir.

A cien años de la Revolución de Octubre, el primer intento exitoso de construcción de socialismo, debemos conocer nuestro devenir histórico como humanidad, entender que nada es eterno y que estas crisis actuales, como todas las crisis, tendrán que pasar.

[1] Ley de la tendencia decreciente de la cuota de plusvalía

[2] Ver Marx, Karl. El Capital. Tomo I.

[3] Sobre el por qué en Rusia y no en Inglaterra o Alemania como teorizaba Marx, se llevó a cabo una revolución socialista, lo menciono en el siguiente artículo: “La juventud frente al imperialismo” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229234

[4] Tal como las monarquías absolutistas Austria y Prusia invadieron Francia, cuando la burguesía derrocó a la aristocracia en la Revolución francesa.

[5] Informe Político del Comité Central del Partido Popular Socialista de México a su 21 Congreso Nacional. Zacatecas, Zac. 17 y 18 de Junio de 2016.

[6] Análisis conforme a la Ley del grado de desarrollo de las fuerzas productivas necesario para pasar a un modo de producción superior. Ver Marx, Karl. Introducción a la Crítica de la Economía Política.

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