Lunes: 3 temas 3 por Armando Reyes Viguera

3 temas de los que necesitamos hablar
Armando Reyes Viguera

Son días de encierro debido a la pandemia provocada por el Covid-19, en los que se debate acerca de la manera en que se está enfrentando esta situación, y la consiguiente crisis económica, por parte de los gobierno de muchas naciones, además de atender denuncias de aumento de la violencia doméstica y los problemas de quienes pueden ver perdidos sus empleos. Pero más allá de la coyuntura, hay temas que conviene empecemos a abordar, pues una vez superada la emergencia pueden ser definitivos para nuestro país.
3 temas 3
Si bien es cierto que la actual coyuntura consume buena parte de nuestro tiempo e intercambios públicos, hay temas que se están dejando de lado y que pudieran ser decisivos para el futuro.
El primero tiene que ver con la manera en que la ciudadanía puede presionar para obligar a sus gobiernos a estar preparados para futuras crisis.
Nadie puede asegurar que un rebrote del coronavirus o una nueva pandemia surja en los años por venir y lo que se ha demostrado en estos momentos, es que los gobernantes van por sus proyectos personales, esos que les permitirán pasar a formar parte de las páginas de los libros de historia, pero no a prepararse para atender una emergencia como la que se está viviendo hoy.
Es cierto que guardar fondos para catástrofes, contar con planes de emergencia, personal preparado e infraestructura es algo que no luce y por eso para muchos políticos no es una prioridad, pero si atendemos a las posibilidades de que se presenten en el futuro cercano una situación como la que hoy vivimos, se entiende la necesidad de estar preparado aunque eso signifique un esfuerzo que no dará puntos en las encuestas de popularidad.
Asimismo, la ciudadanía debe pensar si va a votar por un candidato que en su encargo previo privilegió cierto tipo de infraestructura –como puede ser para los automóviles–, en lugar de atender necesidades relacionadas con la salud o el transporte público o en quien podría invertir en este tipo de obras.
Con esta experiencia, el ciudadano ahora tiene un nuevo elemento para evaluar a los candidatos para darles su voto, o presionar para que como gobernantes también atiendan este tipo de necesidades.
Otro tema tiene que ver con las relaciones personales. La manera en que se han modificado, anteriormente por la llegada de las redes sociales, y ahora por el encierro obligatorio, hace necesario que regresemos al análisis de lo que implican.
El dato de cómo se han elevado las denuncias de violencia doméstica en nuestro país con el #QuédateenCasa, muestran que algo sucede en nuestras sociedades que debemos revisar, pues no es posible que lazos que, al menos en teoría, se fundar con base en el amor, se conviertan con la convivencia diaria en situaciones de riesgo.
Es cierto que con el paso del tiempo la convivencia se ha transformado, pero la manera en que se ha dado este hecho en los tiempos actuales, nos debe llevar a reflexionar acerca de hasta que punto la soledad se puede convertir en la respuesta a situaciones como la violencia de género o el reconocimiento a la incapacidad de convivir por largos periodos con alguien más, sea en una relación romántica o de otra naturaleza.
Finalmente, hay que hablar de las redes sociales.
Es sorprendente –si les queda algo de capacidad de asombro– la manera en que muchas personas utilizan a las redes sociales como una extensión de su vida misma, publicando como se sienten al levantarse por la mañana –o en la tarde, según sea el caso–, que comen, que están pensando, pidiendo consejos ante un problema escolar de los hijos o denunciando un maltrato en un establecimiento comercial.
Muchas personas esperan que la respuesta a sus problemas e inquietudes sean resueltas por alguien más que también está conectado y que comparte sus tribulaciones, aunque esto no sea siempre realidad la mayor parte de las veces.
Si bien es cierto que las redes se han convertido, para muchas personas, en su fuente principal de información, también es claro que pocos analizan lo que reciben por esa vía y sin importar si es verdad o mentira, lo reenvían a sus contactos para aumentar la desinformación.
El aumento en el uso de estas herramientas de comunicación, en parte gracias a la facilidad de conexión que nos brindan los teléfonos celulares, hace que para muchas personas las redes sociales se conviertan en parte de sus actividades diarias o en una extensión de sus sentidos.
El problema es que el tiempo que perdemos en atender las redes –Twitter, Facebook, Whatsapp–, es algo que ya no regresará y que pudo emplearse en algo mejor.
Así, estos tiempos de encierro nos pueden permitir reflexionar acerca de los temas, importantes o no para muchos, pero que estarán presentes en el futuro, dejando un poco de lado una coyuntura que no por ser exigente deja de ser temporal.

@AReyesVigueras

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