Luis Octavio Murat Macías : La deslealtad

El referéndum de Cataluña efectuado el domingo pasado para lograr su independencia de España y convertirse en una República tuvo sus fans en nuestro país; tan es así que el martes pasado apareció en el Facebook la difusión de lo que significa la “República de México del Norte” y una panorámica de Nuevo León con el Cerro de la Silla de fondo, fotografía estupenda, por cierto.
El pie de foto un escrito que dice: “Esta página es para los habitantes del Norte de México que quieren alcanzar su independencia de este país que cada día nos pide más nos da menos, además de tener culturas y formas de vida muy diferentes”.
Debo decir que la pagina ha sido visitada por 17, mil 819 personas y 17, mil 691 me gusta, al momento de escribir esta nota.
Los miembros de esta intentona la nombran Aridoamérica y su lema es: ¡Libertad, Independencia y Progreso! Sus objetivos son romper las cadenas de la ¡tiranía de Estado! y heredar a sus hijos y futuras generaciones un pueblo verdaderamente ¡LIBRE!
Exclaman que: “Somos del norte, es nuestro derecho querer separarnos del centro, norteños somos, “¡viva Aridoamérica!” “Si Catalunya puede, Aridoamérica también, ¡libertad, libertad!””
“Nuestro 30 % del PIB es suficiente para extirparnos de este Estado fallido, ¡viva Aridoamérica!
Los ideólogos del proyecto de separación incluyeron a los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Durango, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León.
Otro dato significativo es el que los ideólogos de “Aridoamérica” calcularon que el 18.9 del PIB de Cataluña, es menor al 30 % que aporta “Aridoamérica” al centro.
Algunos comentarios son “Cuando Oaxaca era ciudad, Sinaloa estaba olvidada; hoy los oaxaqueños viajan anualmente como jornaleros para trabajar en los campos rectificados de Sinaloa, Sonora, Baja California, Baja California Sur y a todo el norte, mas de 500 años de centralismo para llevar sustento y desarrollo al sur-centro. ¡No al Centro!”; Uno más, “Ustedes comen jumiles y chapulines, nosotros carne. El norte come diferente. ¡No al centralismo!”; Otro más, “La civilización termina donde empieza la carne asada”, según dijo un oaxaqueño que seguramente comía quesadillas de grillos con huitlacoche con harta manteca”. Y terminamos aqui con “No somos México, no nos gusta México, somos diferentes al centro y al Sur; Aridoamérica somos”.
Hay muchos más, pero creo que los mencionados son suficientes para darnos cuenta de este engendro de proyecto plagado de más mentiras que de verdades pues hay que admitir, que de empujar tanto la carreta la fuerza se pierde y el ánimo decae y los ideales desaparecen al perderse la confianza, la fe y el amor a la patria a causa de gobiernos corruptos que traicionaron el principal compromiso de un gobernante que es el espíritu de servicio a la nación.
A este grupo de norteños que desean separarse de México, que han formado una quimera llamada Aridoamérica, seguramente les sucedió esa pérdida de valores y decidieron aventar la toalla imaginando lo que ahora plantean.
El ejemplo dramático del referéndum de Cataluña del pasado domingo es lamentable y parcialmente equivocado por parte del gobierno de Rajoy, pero es un ejemplo claro de lo que no debe suceder.
Otro ejemplo ilustrativo es el de la Segunda República de Yucatán que, de facto, se independizó de la República Mexicana en 1840. Su Constitución fue un documento avanzado que incluyó las Garantías Individuales, la libertad Religiosa y la figura de Amparo. Se terminó de redactar un año después de la separación geográfica y política, 1841.
Pero, sucedió que la lucha de clases estalló en la incipiente Segunda República de Yucatán produciendo sangriento y grave conflicto interno conocido como La Guerra de Castas, conflicto que obligó a la llamada Casta Divina, conformada por la clase gobernante y la élite compuesta por criollos blancos y mestizos, a pedir ayuda militar a México para salvar sus vidas y estatus, a cambio de la reincorporación de Yucatán al Estado Mexicano.
La independencia de la antigua capitanía de Yucatán ya convertida en República, tuvo corta vida prefiriendo adherirse a una República que, a sangre y fuego, había conquistado su independencia y que se consolidaba con éxito como un Estado Libre y Soberano y reconocido como México.
En consecuencia, es preciso admitir que hay una enorme diferencia entre sumar determinados elementos a una nación ya establecida y empezar por formar un Estado.
Otros ejemplos ilustran como la Guerra Civil en Estados Unidos entre los Estados Confederados del Sur y los Estados del Norte, también conocida como Guerra de Secesión ocurrida entre 1861 y 1865.
Los Estados del Norte (la Unión) enfrentados con los Estados Confederados de América (once estados) que habían proclamado su independencia.
El saldo final de esta sangrienta guerra fue la victoria de los Estados de la Unión y con ella se le otorgo mas poder al gobierno federal; integridad territorial preservada; destrucción y disolución de los Estados Confederados; abolición de la esclavitud en los Estados Unidos de América para dar comienzo a la Era de la reconstrucción.
Participaron en la guerra por parte de la Unión 2,400,000 soldados.
Por parte de los Estados confederados intervinieron de 750,000 – 1,227,890 soldados. Las bajas del lado de la Unión fueron:
110,000 caídos en combate; un total de 360 mil fallecidos y 275 mil 200 heridos.
Por el lado de los Confederados: 97,000 caídos en combate; un total de 258 mil muertos y 138,000 heridos.
Los ejemplos citados son una pequeña y sintetizada parte de lo que ocurrió en las dos repúblicas vecinas, México y Estados Unidos, en aquellos lejanos años, y que hoy intenta repetirse en Cataluña por una evidente minoría fracturando la unidad de España al efectuar un referéndum ilegal con saldo sangriento debido al exceso del uso de la fuerza de los agentes policiacos del gobierno español.
Concluyendo, los movimientos independistas no son cosa sencilla, pues como en el casi imposible caso de España de darse una separación de facto, los resultados inmediatos serían fatales para ambas partes, empezando porque Cataluña no seria admitida en la Union Europea y el bloqueo comercial como económico que impondría España y la Unión Europea sería catastrófico y de consecuencias inimaginables.
Así que la quimera de la “República de México del Norte”, además de ser un anteproyecto discriminatorio, separatista y absurdo, me lleva a pensar que los verdaderos enemigos de México están aquí, dentro de un territorio que los ha cobijado y protegido cuantas veces lo han necesitado, y el no reconocer la protección del manto de la República Mexicana es ser, simplemente, un mal nacido.
Sería prudente no volver a equivocarse como ocurrió cuando eligieron a gobernantes como, César Duarte en Chihuahua, Tomás Yárrington en Tamaulipas, Rodrigo Medina en Nuevo León, Mario López Velarde en Sinaloa, a Humberto Moreira en Coahuila y a Guillermo Padres en Sonora.

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