Luis Octavio Murat: Tropiezos y semántica de Mancera

Durante el mes de mayo las denuncias ciudadanas advirtieron la presencia de carteles en la Ciudad de México. Las detenciones de capos y las ejecuciones que les siguieron, más los grupos del crimen organizado que invadieron Ciudad Universitaria para vender y consumir droga, más los decesos ocurridos en el campus, han sido pruebas contundentes de que la violencia azota a la CDMX.
Al respecto, el jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, aceptó el pasado 23 de junio, que en Ciudad Universitaria si hay delincuencia y narcomenudeo, pero descartó que haya operaciones de carteles de la droga. Agregó que en Tláhuac ha habido detenciones importantes de delincuentes que operaban ahí: “Son buenas detenciones, detenciones locales y federales”.
Para la población capitalina no hay duda de que la violencia aumentó notablemente en los últimos meses. No hay día que amanezca con saldos blancos, por el contrario, los asaltos, los asesinatos, los secuestros, la venta de droga en complicidad con la autoridad, los accidentes de tránsito, el aumento del consumo de alcohol por parte de los jóvenes; son evidencia de que en la CDMX las cosas no marchan conforme a los estándares civilizados de vida segura.
No obstante, lo que se vive a diario en la capital, para el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, la situación difícil de la CDMX no es tal. Para el jefe de gobierno no existen carteles de la droga o grupos del crimen organizado. “Puede haber logística y reforzamientos financieros de criminales, pero se evita que sea la CDMX centro de operación”, afirmó, Miguel Ángel Mancera, durante la entrevista concedida a los medios, momentos después de darse a conocer la detención del “Licenciado”, quien, por cierto, ayudó a escapar a El Chapo Guzmán del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco en el 2001.
El jefe de gobierno agregó en aquella entrevista, que no habría impunidad en la Ciudad de México, luego de que una patrulla fuera atacada con bombas molotov. Dijo también, que había girado instrucciones precisas de no generar más violencia, y que se detendría y castigaría a quienes atentaran contra la seguridad de la Capital del país.
“El pez por su propia boca muere”, dice el dicho, que bien podría aplicarse a las declaraciones del jefe de gobierno de la CDMX, toda vez que, de lo afirmado en aquella entrevista, nada resultó verdad, al contrario, la violencia aumentó notablemente; la inseguridad se hizo parte obsesiva de la vida capitalina, y aunque ocurran sucesos violentos frente a nuestras narices, la población capitalina los trata de ignorar poniéndose a salvo antes de que otra cosa suceda.
Los videos de secuestros simulados probaron hasta qué punto el temor ha invadido a los capitalinos. Durante la simulación del secuestro nadie intervino para auxiliar a la “víctima”. La reacción inmediata de las personas que presenciaron el “secuestro” fue huir a toda prisa.
Otra evidencia de que el jefe de gobierno no ve lo que la población, es lo ocurrido hace unos días en la Delegación Tláhuac, cuando fue ultimado el líder del Cartel, Felipe de Jesús N. alias “El Ojos”.
Tláhuac, es una delegación de la CDMX, gobernada por Morena en la persona del Delegado Rigoberto Salgado, quien afirmó que ignoraba lo sucedido, ya que los delitos relacionados con el narcotráfico competen a las autoridades federales, por lo que la delegación transfiere las denuncias.
Cabe señalar, que Raúl Leyva, sicario del “Ojos”, negoció la complicidad del jefe delegacional de Tláhuac, quien a su vez, le otorgó contratos para construir diversas obras e incluso, le concedió varias plazas de trabajo para familiares del sicario: uno trabaja en el archivo, otro en el patio y dos en labores de limpieza.
De esta forma se manejan las cosas en Tláhuac: El gobierno de Morena, el mando efectivo del Cartel, y las declaraciones de Miguel Ángel Mancera.
Los enfrentamientos recientes entre La Marina y los narcotraficantes del Cartel en Tláhuac, arrojaron un saldo de ocho muertos, veinte a disposición de las autoridades y 50 bicitaxis decomisados. Toda una estructura criminal a la que nadie se atrevía enfrentar, incluso, durante el gobierno del Presidente Fox, el entonces jefe de la policía del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, le dio “la vuelta” a la violencia escabulléndose para no enfrentar los linchamientos ocurridos en Tláhuac, hace ya varios años.
Tres días de violencia desató “El Ojos” en Tláhuac, criminal que controlaba el narcotráfico en Milpa Alta, Xochimilco, Tlalpan y Ciudad Universitaria. Violencia de tres días como reacción a la detención de ocho de sus sicarios perseguidos por la Secretaria de Seguridad Pública y, además, para presionar a la autoridad judicial para que liberaran a su hijo, Miguel Ángel Pérez, detenido el pasado 3 de julio y enviado a una prisión en Guerrero, por haber asesinado a Felipe Carmona Dávila, ex comandante de la Fiscalía del Estado de México.
Tal estado de cosas tenía que reventar. Las mentiras no pudieron sostenerse por más tiempo debido a una realidad violenta de los grupos criminales o Carteles, como usted quiera, pero lo que verdaderamente importa es que la violencia se desbordó y con ella, se revelaron verdades que erizan la piel por lo descarnado de las acciones criminales encubiertas por las autoridades delegacionales, más el enredo semántico del jefe de gobierno más ocupado en la definición de lo que significa un cartel que en detener un estado caótico como es Tláhuac. Hubo que llamar a la Marina para que se hiciera cargo de restablecer la calma ante una violencia que impuso la ley y las reglas del crimen organizado.
Miguel Ángel Mancera, bien podría desempeñar el cargo de procurador general en el próximo gobierno, quizá lo sabe hacer y algo de ello demostró cuando lo fue en el Distrito Federal. Como presidente de la República no lo veo debido a que habla mucho, hace poco y dice pocas verdades.
Twitter: @luis_murat
Facebook: https://www.facebook.com/luisoctaviomurat

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *