Los nichos simétricos y luminosos

Fotos: Pablo Gomez

panteon-general-1Los dos millares de nichos simétricos y luminosos del Panteón de San Fernando rebasaron desde hace más de un siglo y 72 años, la perpetuidad de este inmueble inconcluso, donde el polvo de otros ilustres oaxaqueños, como Macedonio Alcalá, el músico que convirtió su vals “Dios Nunca Muere”, aún es venerado por su histórico himno.

El destino en esta tierra -del también conocido Panteón General de la ciudad de Oaxaca-, se sobrelleva en silencio. Pasaron los años de trabajos continuos, donde la viruela o el cólera rebaron el perímetro definido para los entierros frente a los centenares de cuerpos de hombres y mujeres que día a día bajan a la tierra.

En 1829, señalan algunos autores, los índices de muerte registrados en la capital por una epidemia de la viruela, convirtieron este predio entre el río Jalatlaco y las minas de cantera municipales en el Panteón General y cuatro años más tarde confirmó su utilidad porque sirvió para los numerosos muertos del cólera.

Pero, anoche, como cada año, las galerías del campo santo volvieron a trastocar el silencio nocturno de 172 años de llamarse San Fernando.

 

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