La rivalidad Romo y Nahle por Jesús Sánchez

El sector energético mexicano sigue en ascuas.
Todavía no hay claridad de cuáles serán los proyectos de inversión del sector público con la IP, que ayudarán al país a salir del atolladero y a recobrar la senda del crecimiento, mucho menos cuanto invertirá la iniciativa privada y dónde.
Mientras rearman lo que queda de la reforma energética de EPN, y le inyectan todos los recursos que pueden a Pemex y la CFE para revivirlos, el tiempo pasa y no se ve para cuando se cumplirán las promesas de campaña como aquella de que en tres o cuatro años seremos autosuficientes y dejaremos de importar gasolinas.
Lo que nos ofrece el sector energía como en otras áreas de la administración pública cuatrotera -léase la Segob y la cancillería-, es un sector tripulado por dos cabezas.
No es un misterio que entre Alfonso Romo y Rocío Nahle hay cierta rivalidad o falta de coordinación -dirían otros elegantemente- en el manejo del sector.
Aunque Alfonso Romo ya dio una probadita de lo que vendrá respecto a los proyectos de infraestructura, la verdad es que se traen una fiesta de fechas porque el anuncio del programa Nacional de Infraestructura se esperaba desde mayo del año pasado, el cual aterrizó en noviembre pero excluyendo la parte de energía.
Luego se comentó que habría noticias en enero y ahora será hasta finales de febrero y si siguen así mientras se ponen de acuerdo se les irá otro año. Los escépticos dicen que pasarán dos años de gobierno sin ver claro.
La danza de las fechas y las cifras aquí no queda. El sector privado tiene la expectativa es que el gobierno federal apruebe proyectos que les permitirá invertir entre 97 mil y 100 mil millones de dólares.
Aquí hacemos una breve pausa pues los 100 mil millones nada tienen que ver con los 38 mil millones de dólares que el año pasado se calculaba sería el monto de la inversión. Según el portal elCEO.com Romo había dicho en corto que la cifra en realidad era de 50 mil millones de dólares. Ya veremos en cuánto termina.
La verdad es que hay poca claridad de los proyectos que autorizarán y el monto total. Una cosa es lo que dice el Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República y otra lo que piensa Rocío Nahle, la secretaria de Energía, ocupada en las tareas de construir en tiempo récord la refinería de Dos Bocas y de ayudar a que Pemex salga del coma. ¿A ver cómo le queda?
Por lo pronto la asignación de contratos de exploración y producción derivados de las famosas rondas, pues no ha no hay.
Romo le ganó la nota de la inversión privada en energía a la señora Nahle y por él podemos imaginarnos que se trata de algo así como de 137 mega proyectos, con una inversión tres veces mayor a la anunciada hace unos meses.
La verdad es que parece que a la señora Nahle no le impactó en lo más mínimo la declaración de Romo, pues en las redes sociales no hubo comentarios ni por equivocación, nada.
Y mientras unos presumen ser los interlocutores con el sector privado, otros andan en labores de apagafuegos.
Todos recuerdan el muy reciente incidente en el que la secretaria Nahle desmintió al embajador de China en México Zhu Quingquiao quien aseguró que el Banco de China y ICBC daban financiamiento a Dos Bocas. ¿Pues no que lo estaba haciendo solito el gobierno de la 4T?
La cuestión es que no arrancan los proyectos de infraestructura y hoy la única apuesta es a Dos Bocas, como si con eso bastará para resolver todos los problemas del país.
Metas incumplidas
El gobierno de la 4T se ha tomado muy a pecho eso de que sacará del coma económico a Pemex. Es como echarle dinero bueno al malo, diría Luis Acevedo.
Son muchos los problemas que no ayudan a lograr que Pemex sea otra vez el corazón paraestatal de la economía.
El dato más reciente y que asustó a más de un analista fue la caída el año pasado del 7.4 por ciento de la producción de petróleo. Tome nota, en 2019 el volumen de producción fue de 1.67 millones de barriles diarios, pero 2018 cerró con de 1.81 millones.
Nadie duda que Octavio Romero Oropeza le echó mucha imaginación al tema y anunció hace unos días que en 2020 el volumen aumentará a 1.9 millones de barriles diarios. En el 2019 la meta era de 1.8 millones barriles pero se fue recortando.
Esperemos que en 2020 se cumplan las buenas intenciones, pero no hay nada que indique una recuperación para que la producción suba como la espuma. La realidad es que Pemex incumplió sus metas en 2019.
Y lo más delicado es que las promesas siempre rebasan las expectativas reales. Por ejemplo, para 2024 la meta es elevar la producción de petróleo mexicano a niveles de 2.6 millones de barriles diarios. Los expertos señalan que todavía estamos muy lejos del mítico año 2004 cuando se alcanzó un volumen de 3.4 millones de barriles; hoy no producimos ni la mitad de aquel año.
Y las gasolinas
Los compromisos de campaña siempre tocas las fibras de lo que se quisiera, no de lo que hay.
Tome nota. Existe el compromiso político de que en tres o cuatro años, es decir, en 2022, dejaremos de importar gasolinas y seremos autosuficientes. Qué bien. Suena increíblemente bien.
Pero hay que ver de qué se trata. Datos publicados por Infobae, respaldados por reportes de la Subsecretaría de Hidrocarburos, de la Dirección General de Petrolíferos de la Sener y Pemex, de cada 10 litros de gasolinas magna y premium que consumimos los mexicanos 7.5 litros provinieron de refinerías extranjeras.
Las refinerías que opera actualmente Pemex, cubrieron con problemas apenas una cuarta parte de la demanda nacional. ¿Ton´s?
Las expectativas suenan bastante bien. Cuando se termine Dos Bocas y se reconfiguren las otras refinerías de Tula, Salamanca y Salina Cruz, ya no será necesario importar diésel y gasolina, y de acuerdo con los especialistas impactaría de inmediato en el precio; “hoy no baja porque tienen el componente del precio de importación”. Uf.
La pregunta es cuánto tardará Dos Bocas en refinar tanta gasolina como para convertirnos en autosuficientes y que bajen los precios.
Pero en este tema somos muy susceptibles. A principios del año pasado, en medio de una severa crisis de desabasto de gasolina, el presidente López Obrador tuvo un entre con The Wall Street Jornal pues el diario planteó que la escasez de combustible se debió a que se redujo en 45 por ciento la importación de gasolinas, lo cual fue desmentido y se reiteró que México importa 600 mil barriles diarios de gasolina. Lo del huachicol, es otra historia.
Lo que esperamos es que una de dos, o Romo y Nahle se sincronizan o que el Jefe de ambos defina quién hace qué en el sector energía.

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