La propaganda por Armando Reyes Vigueras

La necesidad de la propaganda

Armando Reyes Vigueras

Se ha afirmado que no se gobierna sólo con propaganda. A pesar de esto han sido muchos los políticos que han buscado hacerlo y en la mayoría de los casos el fracaso ha sido enorme. Un nuevo intento se está llevando a cabo en nuestras tierras, en donde la falta de resultado es ocultada por una “supuesta” mayoría que aplaude ciertos logros de un gobernante que prometió demasiado y que busca cambiar a todo un país, a pesar de sí mismo.
Los otros datos
Gobernar –aún en contra de quien dice que no tiene gran ciencia–, implica no sólo la toma de decisiones, sino incluso la responsabilidad de asumirlas en beneficio de todos.
La actual administración federal ha seguido una ruta bastante cuestionable, con decisiones que han sido criticadas –hay muchos ejemplos de esto–, pero que es defendida incluso por quienes antes opinaron negativamente de cosas similares.
Pero para el presidente no parece haber problema, pues en los medios y redes sociales habrá quien lo defienda y acuse que todo se trata de un complot orquestado por aquellos que perdieron privilegios o que antes se beneficiaban de la corrupción que ahora se está erradicando.
Suena atractivo el argumento, en especial para quienes quieren un cambio en nuestro México, pero la realidad insiste en mostrar sus otros datos a pesar de la intención de que gobernar mediante propaganda.
Y es que en el terreno económico, por citar un botón de muestra, el nulo crecimiento económico es ocultado mediante declaraciones como aquella en la que se desestimaban indicadores relacionados con el PIB por ser “neoliberales” o asegurando que ya se compran libros en los pueblos o se come carne dos veces a la semana en las rancherías, por lo que en realidad sí hay desarrollo, que es lo importante según el criterio del mandatario.
Ante lo anterior, tuvimos la oleada de apoyos para compartir las palabras del titular del ejecutivo que volvían sobre el tema del combate a la corrupción y cómo esto provoca las críticas que enfatizan el problema del bajo crecimiento.
Luego tuvimos la crisis por el desabasto de medicinas y, de nueva cuenta, se volvió a acusar –sin pruebas– a médicos, directores de hospitales y laboratorios de ser los culpables, a pesar de la existencia de documentos en los que se reconocía las malas decisiones tomadas y los efectos de esto en el sistema de salud.
Muchas cuentas en redes sociales –que no necesariamente representan a personas reales–, hicieron eco de la acusación y arremetieron en contra de los señalados, así como en contra de los periodistas que daban los detalles de los problema ocasionados por el desabasto.
Pero se trata de un gobierno que busca gobernar mediante la propaganda y gracias a esta –como en el pasado lo hizo el PRI-, ha logrado generar un consenso para aparentar que hay avances, logros y resultados tangibles que se pueden presumir.
En el caso de la seguridad pública, se ha culpado a gobiernos estatales de la dimensión de este problema, aunque un familiar de la jefa de gobierno de la CDMX fue asaltado recientemente, por lo que se tendría que responsabilizarla de esto, aunque lo más probable es que se anuncie que más efectivos de la Guardia Nacional patrullarán la Ciudad y se olvidará lo dicho anteriormente o se dirá que el asalto nunca ocurrió.
De esta forma, ante la falta de resultados tangibles –la lucha contra la corrupción tiene a pocos peces pequeños atrapados– se montan distractores gracias a una plataforma de propaganda que busca servir de caja de resonancia para difundir las palabras que el mandatario enuncia cada día.
Es por eso que ante asuntos como el desabasto de medicinas, el culiacanazo y el problema de inseguridad a nivel nacional, la migración y el uso de la Guardia Nacional para contenerla, el crecimiento económico de -.01%, se recurre a una rifa que reta cualquier lógica, que incluso es apoyada por legisladores que convocan a “hacer historia” comprando un cachito.
Así, es fácil entender el respaldo que las encuestas arrojan y la insistencia de que –pese al panorama descrito– el pueblo está feliz, feliz, feliz.
Se trata de un recurso en el cual caen incluso los que se dicen opositores al actual gobierno, quienes se encargan de repetir lo dicho por el presidente y engarzarse en una polémica que sólo favorece al actual gobernante.
La opción es no caer en esta trampa y seguir informándose de lo que sucede en el país, pues no es posible que quienes antes pedían la renuncia del presidente por la cantidad de robos u homicidios que hay, ahora quieren disculpar al mandatario en turno con disculpas como el tiempo que tiene en el cargo o que el problema es muy grande para resolverlo en un sexenio, a pesar de que durante la campaña aseguró que tenía la solución.
La propaganda es un recurso muy utilizado por políticos de todos los colores. Pero nada de esto garantiza el éxito, sino al contrario, entre más alto se sube más dura es la caída.
@AReyesVigueras

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