La oposición a aprender

Si el regreso al semáforo rojo durante diez días en el Istmo de Tehuantepec y la Cuenca del Papaloapan en el Estado de Oaxaca, -y que concluye este miércoles próximo-, demuestra lo equivocado de nuestras acciones como ciudadanos, sociedad o gobierno, también nos confirma esa actitud equivocada de oponernos a aprender.

Los casi diez mil casos registrados acompañados de sus 887 muertos por Covid-19 y su tendencia a aumentar -pese a la desaceleración de la pandemia como asegura el gobierno federal- muestran que durante más de 126 días nos hemos negamos a aprender a vivir con el virus.

Por ejemplo, el uso del tapabocas o el confinamiento en casa se menosprecian; la pérdida de empleos y el cierre de negocios se minimiza, y la responsabilidad de cuidarnos del virus continuamos dejándola a los demás o al gobierno.

Pero ¿por qué argumento que nos hemos opuesto a aprender? porque durante más de cuatro meses hemos visto que en otros municipios, estados o países lograron mejores resultados que en Oaxaca, pero nos hemos negado a investigar, conocer y a cambiar nuestro aprendizaje.

Y aún más grave es que si el cómo aprendemos lo hemos menospreciado, el cómo enseñamos más:

Una autoridad de cualquier nivel de gobierno, federal, estatal o municipal, está obligada a investigar qué está aprendiendo el ciudadano que lo lleva a resistirse a cuidarse ante la pandemia del Covid-19 y a no respetar las medidas de confinamiento.

Una autoridad de cualquier nivel de gobierno, federal, estatal o municipal tiene la obligación de aprender y hacer las cosas distintas para controlar la pandemia en Oaxaca; recuperar los empleos y generar o regenerar nuevas empresa y no dejar las decisiones esenciales a la voluntad de cada ciudadano por encima de la norma.

De las tres opciones que teníamos hasta hace 126 días, dos de ellas no han funcionado:

La primera: quedarse sentado y cruzado de brazos esperando a que otros nos resuelvan nuestros problemas.

La segunda: moverse sin rumbo, sin dirección, atropellando normas o afirmando verdades y mentiras a medias.

Y la tercera, y la única que nos queda: echarse para adelante, aprender y cambiar los resultados; definir metas, objetivos y aprender que no nos queda más remedio que convertirnos en profesionales contra el Covid-19, si queremos sobrevivir el próximo tramo.

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