La era del fanatismo por Armando Reyes Vigueras

Estamos en una época en la cual la razón y los argumentos dejan de tener importancia para dar paso a impresiones fugaces y sentimientos generados por un pequeño estímulo. El fanatismo ha tomado un lugar preponderante en los últimos años, como se puede ver con aquellos que antes criticaban lo que hoy dejan pasar, como es el caso de temas como las personas desaparecidas o el trato que se le da a los migrantes en la frontera sur.

Un botón de muestra
La manera en que fue recibida la caravana encabezada por Javier Sicilia y Julián Le Barón a su llegada al zócalo de la Ciudad de México, en donde fueron agredidos por simpatizantes lopezobradoristas, sumado a la forma en que se impidió que Porfirio Muñoz Ledo cuestionara a la titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos acerca del trato que se ha dado a los migrantes que intentan ingresar a territorio nacional para buscar llegar a Estados Unidos, son simples botones de muestra de un fenómeno grave.

Y es que muchos de quienes antes criticaban la manera en que el gobierno federal enfrentaba asuntos como la violencia generada por la inseguridad o el maltrato a los centroamericanos que traspasan la frontera sur, ahora se han pasado al bando contrario y defienden lo que hace la actual administración federal, incluso llegando al extremo de agredir a quienes, como ellos en el pasado, reclama soluciones.

Es decir, antes estaba mal porque lo hacían priístas o panistas, pero ahora no porque su líder está al frente.

Lo visto en la frontera sur en días recientes hubiera provocado desde marchas y demandas de renuncia del presidente, además de un sin fin de acusaciones de represión, pero hoy el silencio o las justificaciones dominan a quienes antes protestaban y se decían oposición, pero que al pasar a ser gobierno llevan a cabo las mismas acciones que anteriormente veían mal.

Un claro ejemplo lo tenemos con Javier Sicilia. Muchos festejaron su demanda de “si no pueden renuncien”, pero ahora no es recibido por el mandatario por respeto a la investidura presidencial y para no hacer un show. Antes, se le tomaba como ejemplo de la lucha en contra de la incapacidad gubernamental para reducir la inseguridad y ahora se le ve como un provocador que junto a Julián Le Barón sólo busca boicotear al gobierno de la 4T.

En el caso de las múltiples denuncias por el desabasto de medicinas, en lugar de reconocer un error en la estrategia para dotar a los hospitales, se emprende una campaña en contra de médico y familiares, también con acusaciones de complot.
Por supuesto que es entendible que cualquier militante defienda al gobierno con el que simpatiza, pero en esta ocasión llama la atención la manera en que se hace dicha defensa, más con actitudes propias de un fanático que con bases que permitan iniciar un diálogo.

¿Qué es lo que se encuentra detrás de esta actitud?
Hay quien asegura que se trata de una estructura contratada para actuar de esta manera y, así, generar la percepción de que se trata de un gobierno con amplio apoyo popular. Otros encuentran la explicación en cerca de dos décadas de constante trabajo para fomentar la polarización de la sociedad mexicana y convertirla en tierra fértil para un fanatismo que se ha visto en otras latitudes.

Y el panorama de cara a los comicios federal de 2021 no es nada halagüeño, pues una sociedad dividida que vea las campañas electorales más que como una ocasión de combatir al enemigo que de contrastar propuestas no dejará nada bueno para el país.

Lo anterior en virtud de que el fanatismo –tanto de derecha como de izquierda– ven en el adversario a un enemigo al que hay que destruir, no piensan en función de alcanzar acuerdos o combinar las distintas formas de pensar, sino en una lucha que hay que ganar a cualquier costa.

Las redes sociales dan muchos ejemplos de esto, pues muchos de los intercambios que se llevan a cabo lo hacen a partir de las filias y fobias que los usuarios tienen. Los ejemplos que dimos al inicio de este texto son una buena muestra de esto.

Así, habrá que aprender a vivir con este fanatismo que busca retener el poder a cualquier precio, a la vez que hay que evitar caer en el juego de los representantes de esta tendencia que mantendrán la polarización y el actual estado de cosas porque esto les conviene.

Asimismo, la recomendación es que privilegiemos los argumentos y reconozcamos tanto lo bueno como lo negativo de nuestros gobernantes y el voto sea para la mejor propuesta, no para el candidato que mejor nos cae, porque así lo hicimos con Fox, Peña Nieto y López Obrador y vean los resultados que hemos obtenido.
@AReyesVigueras

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