Violencia, puertas adentro por Joel Hernández Santiago

Joel Hernández Santiago

Sí, hay que quedarse en casa. Hay que hacer de tripas corazón y mantenerse quietecitos mientras pasa la tormenta y podamos salir ilesos de ella.

No es un asunto cualquiera: Se ha demostrado que el confinamiento es una forma muy eficiente de detener el contagio y, por lo mismo, el vía crucis que significa el Covid 19 para muchos.

Millones han acudido al llamado y ya vemos calles desiertas, avenidas, parques, jardines, centros de recreación, cines, teatros, escuelas, restaurantes, iglesias…ciudades desiertas… Y lo dicho, es por el bien de todos, aunque muchos aun no lo crean y anden afuera como Pedro por su casa arriesgando su vida y la de su familia…

Por supuesto hay muchos que tienen que salir para hacer trabajos indispensables, los relativos a la salud, al comercio de víveres necesarios, las farmacias, los centros de atención especializada. Esto es así y debe ser porque son servicios esenciales para mantener a disposición de todos lo urgente, aun a distancia o bajo el modelo de “entrega a domicilio”.

Mientras, vemos con frecuencia en los medios de comunicación impresos, electrónicos y digitales, campañas que invitan a “Quédate en casa”; muchos de ellos con ingenio, otros sobrios y los más muy directos advirtiendo las ventajas de mantenerse puertas adentro…

Pero hay algo que surge de pronto y que tiene que ver con la convivencia familiar, toda vez que muchos padres de familia dejan de ir a trabajar o trabajan en casa y se conectan vía digital a su centro de trabajo o trabajan en el ámbito doméstico y está bien. Muchas madres que trabajan han dejado de hacerlo y se quedan en casa. Las escuelas suspendieron clases y, por lo mismo, los niños y jóvenes no salen.

Y aunque uno supone que en todos los casos la convivencia familiar permitirá estrechar más los lazos afectivos y de comunicación interna y que esta convivencia permite recuperar el tiempo perdido mientras muchos padres han dejado lo familiar por lo laboral y este es el momento de acercarse y quererse más…

Pero también se ha descubierto que en muchos casos este “Quédese en casa” resulta en un problema de convivencia y de relación entre integrantes de la familia. Y que esta estancia permanente dentro del hogar ha hecho que se incrementen las confrontaciones y, en muchos casos, la violencia.

Esto ya se había advertido en los casos de Italia y España en donde el confinamiento lo mismo ha servido para salvaguardar y evitar la proliferación del contagio, como también se vio que día a día se incrementaban los casos de violencia intrafamiliar. Las voces de alerta surgieron pronto ya buscan la forma de paliar esta situación.

Ahora es el caso de México. Ya hay muestras de que el aislamiento y el encierro puertas adentro genera casos de discusiones, agresiones, divergencias y aun violencia. Y no es sólo de parte del hombre a la mujer; también hay casos en los que la mujer se vuelve intolerante con su pareja masculina; o la riña entre padres e hijos y así…

La cosa se complica cada día y esto ha llevado a que  la Secretaría de Gobernación informe que, con base en las emergencias detectadas a través del 911, las denuncias por violencia intrafamiliar aumentaron hasta un 100 por ciento en el país durante la contingencia sanitaria por COVID-19.

“Reconocemos la complejidad que enfrenta México debido a las medidas excepcionales que se requiere adoptar para contener la pandemia, sin embargo, aun en este contexto, se deben mantener vigentes las medidas que garanticen el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, pues el confinamiento por Covid 19 genera un fenómeno denominado “Fiebre de Cabaña”, por el que en muchos casos el encierro genera violencia…” argumentaron Amnistía Internacional y otras organizaciones civiles de defensa de la mujer.

Es el caso de Oaxaca en donde, por ejemplo, “se ha incrementado el número de reportes diarios, desde el 20 de marzo, a la línea telefónica disponible para atender casos de violencia doméstica, informó el Instituto Municipal de la Mujer de Oaxaca.”

Esto, dice Jaquelina Mariana Escamilla Villanueva, directora de este Instituto, ‘debido a las medidas de aislamiento social espera que las cifras de violencia aumentarán’. “La mayoría de casos reportados y recibidos son de madres entre 16 y 25 años que dependen económicamente de su pareja.” Declaró.

Y asimismo ocurre en distintos estados de la República. La convivencia familiar es sana y buena. Es una forma de encontrarse y reencontrarse en momentos críticos para todos. Pero también se dan esos otros casos en los que las diferencias pueden acentuarse.

Y es en este caso en el que se debe atender a la población desde los aspectos sociológicos y sicológicos estructurados.

Sí es bueno que se atienda la pandemia por Covid 19, pero también urge que se inicie una campaña de respeto y responsabilidad familiar, de reconocimiento de los valores de esta convivencia y de alejamiento en el caso de intolerancia.

Algo se tiene que hacer, con urgencia, porque de otro modo junto a la pandemia que ya se vive en México se encuentra otro gran problema que podría traer consecuencias graves para la integración social y familiar en el país.

El gobierno debe asignar recursos económicos y humanos profesionales para atender este problema y debe hacerlo pronto porque el confinamiento, por lo que se ve, va para largo aun.

Es periodista y editor. Ha sido editorialista en periódicos como UnomásUno, La Jornada, El Financiero y más. Fue coordinador de opinión de El Financiero y director de Opinión de El Universal. Fue editor en la UNESCO y director editorial de Le Monde diplomatique. Publica en El Sol de México, La Silla Rota, Indicador Político y más. Ha coordinado obras como: “Planes en la nación mexicana”, con El Colegio de México y “Pensar a David Ibarra”.

 joelhsantiago@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *