José García Sánchez : Reforma del engaño

José García Sánchez

 

Si la mentira fuera un delito en México, debería castigarse más severamente a los políticos que la utilizan como herramienta de prestigio y como arma para desacreditar a los contrincantes. En tiempos electorales se siembran las mentiras, se cosechan en las urnas, y se echan a perder cuando llegan al poder.

La reforma energética entra a la campaña política del PRI a través del Buen Fin. Luego de tres semanas de que el gas LP, de consumo doméstico aumentara de manera criminal, a pesar de los anuncios de hace un par de años sobre los beneficios de la reforma energética.

Los precios del Gas LP han aumentado más de 60 por ciento en los últimos 10 meses. Según la Comisión Reguladora de Energía, alrededor del 76 por ciento de los hogares en México utiliza gas Licuado de Petróleo como principal combustible para la elaboración de alimentos y calentamiento de agua, por lo que es un insumo obligatorio.

Las frases que acompañaron la justificación de los precios del combustible, ahora se contradicen porque si se basa en el precio del dólar como lo difusión el gobierno federal por todos los puntos cardinales del país, pues la Comisión Reguladora no puede tener injerencia electorera sobre e precio de la gasolina, sin embargo, informó que durante el Buen Fin, las gasolinas Magna y Premium disminuyeron dos centavos, mientras que el diésel mantiene su costo con relación a los precios del viernes.

El órgano regulador precisó que durante esos tres días el precio máximo de la gasolina Magna es de 16.72 pesos, el de la Premium 18.46 pesos, mientras que el diésel se conserva en 17.67 pesos el litro.

En lo que se refiere a los precios mínimos, el costo más bajo de la gasolina Magna es de 15.46 pesos, el de la Premium 17.19 y el del diésel 16.42 pesos por litro.

Así, a unas semanas de cerrar el año, los precios de varios productos básicos y del gas LP han ido al alza, contra un salario mínimo, fijado en 80.04 pesos, resulta una agresión que arrojará su reacción en las urnas.

La noticia del alza en el gas LP se oficializó a través de los letreros de los camiones repartidores de gas. En octubre el precio del kilo de gas oscilaba en promedio en unos 17.85 pesos, para el mes de noviembre ha subido a 18.5.

En octubre el cilindro de 10 kilos costaba 179 pesos, este mes ya tiene un precio de 185; el de 20 kilos pasó de 357 a 370, es decir, 13 pesos más; el de 30 kilos aumentó de 536 a 554 y el de 45 kilos incrementó su precio de 804 a 831 pesos.

Con este incremento varios productos básicos subieron de precio: la carne, el frijol y las verduras tienen precios muy por arriba de lo normal.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía, informó que la tasa anual de inflación se ubicó en 6.73%, la cual fue influenciada, entre otros factores, por el constante incremento que ha registrado el precio del gas LP para los consumidores domésticos.

La reforma energética no fue lo que se había anunciado. Esto lo sabían los funcionarios públicos de la actual administración.

Si existe un producto en el mundo que cuente con pronósticos hasta de 10 años adelante, es el petróleo. Uno de los muchos objetivos de la reforma energética era aumentar los precios por dos razones fundamentales, la primera, hacer atractiva la compra de Pemex y segunda obedecer las presiones del mercado internacional.

Por un lado la sumisión a los designios extranjeros, y por otro, la prepotencia y autoritarismo sobre la población, hacen de la actual administración, un grupo mentirosos.

Aún está en la memoria de los mexicanos las palabras del propio Enrique Peña Nieto anunciando la reducción en las tarifas de energéticos y de la energía eléctrica. En ambos casos han aumentado de precio sustancialmente. La reforma no tiene beneficios para los mexicanos, todo lo contrario.

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