José García Sánchez: PAN estampida o depuración

José García Sánchez
 
Si México quiere tener una derecha sólida reflejada en los partidos políticos deberá felicitarse porque la purga en las filas del PAN va por buen camino. Si el PAN quiere integrarse al Frente Ciudadano sin lastres debe dejar que abandonen sus filas personajes como los que ya comenzaron a salirse.
A ningún partido político puede serle útil una gente como Javier Lozano, o un Ernesto Cordero. Su simulación los señala como personeros de intereses muy lejanos a la ideología que le dio origen y fuerza a Acción Nacional y que ve en la persona humana sólo simples puentes para alcanzar objetivos personales y de grupo.
Iracundos, neuróticos, veleidosos, oportunistas que sólo están en la política para beneficiarse de ella.
La salida de la propia ex primera dama, hace a un lado un lastre que incluye al ex presidente, que quiso ser el mandatario del empleo y cambió de bandera en cuanto llegó al poder, retomando una bandera de violencia donde muchos mexicanos inocentes murieron sin pertenecer a los dos bandos que enfrentó en su momento Felipe Calderón: el Ejército y los narcotraficantes.
La necesaria depuración de los principales partidos que integran el Frente ciudadano está ocurriendo de manera automática, casi natural. Así, en el PRD, por ejemplo, el PRD capitalino exigió la expulsión del secretario técnico del Comité Ejecutivo Nacional, Jhonatan Jardines Fraire, por considerarlo una persona que denigra al partido, debido a que se supo que la Procuraduría General de Justicia capitalina lo investiga por el delito de falsificación de documentos. El perredista posee dos actas de nacimiento expedidas en el estado de Hidalgo con distinta identidad. Además, es sospechoso de estar involucrado en actos delictivos en 2000.
Por otra parte, el líder de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, quien fuera consejero nacional del PRD, José Narro Céspedes, anunció su renuncia irrevocable a ese partido y su apoyo a Morena.
Es decir, las deserciones en ambos partidos políticos pueden ser una debilidad si lo toman como una simple desbandada o una fortaleza si lo adoptan como una depuración. El PAN, se queda sin lastres y el PRD sin radicales. Es decir, el perredismo que se une al PAN es el más conservador, el gran negociador de toda la vida, la corriente de Los Chuchos, la que inició, precisamente la debacle del partido que prefirió la sumisión a la rebeldía.
Por su parte, el PAN deja atrás a personajes que oscuro pasado y de reputación reprobada como es el matrimonio de los Calderón, que no puede menos que pensar que su presencia en cualquier partido o fórmula electoral es una burla a la memoria de los mexicanos y un menosprecio a su inteligencia.
El Frente Ciudadano puede fusionarse en cualquier momento con mejores perspectivas de triunfo electoral depurando sus respectivas filas. Sin estorbos puede ser, en realidad una fuera política, con personajes oscuros que deterioran su camino hacia las urnas sólo parecerían un grupo unido para no acabar de desmoronarse.

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