José García Sánchez: Nuño, la purga

José García Sánchez

Si Enrique Peña Nieto fuera profesor, Aurelio Nuño, secretario de Educación Pública, ya lo hubiera despedido, su evaluación del desempeño es pésima y su popularidad entre los mexicanos no llega al dos por ciento.
Si la gubernatura del Estado de México fuera una plaza de la SEP, ya se hubiera cancelado, porque las plazas no pueden heredarse. Alfredo del Mazo hubiera tenido que someterse a una evaluación, sin importar sus antecedentes familiares en el desempeño de esa tarea, que deja mucho que desear, en ese puesto, y competir por la candidatura, que es en sí misma, una plaza.
Si ambos estuvieran bajo la lógica dogmática del manual que carga bajo el brazo Aurelio Nuño, Peña Nieto y Del Mazo maza estarían protestando en las calles por el regreso de su empleo, al que consideran tienen derecho.
Aurelio Nuño no se hubiera tentado el corazón con estos dos profesores a quienes, incluso, les hubiera echado encima a los granaderos, en cuyo mano es más eficaz que frente a la SEP, porque desde que llegó a su actual plaza, sin examen de por medio, mostró una vocación obsesiva por la represión contra el magisterio, mostrando un gran apego a esas reglas anacrónicas de que la letra con sangre entra.
Para Nuño los profesores deben ser domesticados de acuerdo con la normatividad que dicta el manual, que ni él sabe quién redactó. Para esto debía haberlo leído antes, y no es muy dado a la lectura. Así, los profesores mencionados, serían víctimas de la injusticia que emana de la ortodoxia y el desconocimiento, pero su nivel socioeconómico los salva, ningún otro nivel los ayuda tanto como ese.
Nuño, que se ganó la fama de sargento del cuerpo de granaderos, por su tendencia a mandar golpear a los maestros, tendría, en todo caso, que escuchar argumentos de los profesores afectados, pero no está acostumbrado tampoco al diálogo. El monólogo es su especialidad. Mal pronunciado, pero es lo suyo.
Ahora quieren candidatearlo para que sea presidente de la República cuando ni siquiera ha puesto orden en la SEP, que está peor que nuca en todos los rincones de esa dependencia. Lo dicen los propios empleados de todos los niveles.
Seguramente no hubiera escuchado los argumentos de los profesores Peña o Del Mazo. Al primero le hubiera reprochado andar de revoltoso apoyando causas que no les son propias como la defensa del disidente venezolano Henrique Capriles, o la crítica que hizo al lanzamiento de un misil de Corea del Norte, como si fuera el vocero de su vecino del norte.
Ya estaría afuera de la nómina del gobierno. Del Mazo debió haber corrido con la misma surte ya que no ha podido hacer que los números le cuadren en sus trabajos anteriores donde las cuentas parecen estar mal y todo mucho lo cuestionan por no sabe aritmética; sin embargo, a partir de al a medianoche del 15 de septiembre no sólo podría ser maestro sino gobernador del estado de México.
Las reglas en México no se aprueban para todos, de hecho no se redactan para todos. Hay mexicanos de diferentes niveles y categorías. Esto no puede ser democracia y mucho menos un estado de Derecho.
Habrá que refundar, por lo menos la conciencia para empezar a ver la realidad de lo que nos han dejado de país, de otra manera.

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