José García Sánchez: Narro tricolor

José García Sánchez

Resulta vergonzoso ver cómo un ex rector de la UNAM hace declaraciones a la prensa como si se tratara de un manifestante de medio tiempo que grita consignas por encargo.
Ahora el ex rector de la UNAM, José Narro Robles, en su tiempo respetado médico y académico, compra reconocimientos para salir en los medios, se cuela en actos partidistas, aparecen de repente ante los reflectores como si tratara de llamar la atención para despistar sobre el verdadero nombre de quien ya tiene señalado el Presidente de la República como su sucesor, a la vieja usanza de los priistas de viejo cuño.
El ahora secretario de Salud, José Narro Robles, aseguró que el PRI ganará en las elecciones de 2018, pues, dijo, son innegables lo logros alcanzados en los gobiernos emanados de ese partido, por lo que continuará implementando reformas sociales.
Hasta el momento los mexicanos no conocemos reformas sociales en este sexenio, a no ser las reformas de subasta del petróleo, la de depuración de la nómina de la SEP, conocida como reforma educativa, o el abaratamiento de las plantas de energía eléctrica. Ninguna de ellas tiene sentido social.
Lo más que se ha logrado y eso de manera efímera, es la reducción en algunos casos de las tarifas eléctricas que al siguiente recibo cobran lo que no marcaron en el anterior.
Agregó Narro: que “Los priistas somos capaces de resolver los problemas y continuar avanzando, por lo que hay que defender lo logrado” ante “algunos que lo único que quieren es encontrar culpables”.
El vetusto discurso priísta que hablaba de las aves de mal agüero, de los agoreros del desastre, de los enemigos de la revolución ahora los usa el médico de 68 años, que pareciera utilizar las mismas palabras de los priistas de los cincuenta, época en la que nació.
Así, no sólo se demuestra que el nuevo PRI no existe ni existirá sino que el retroceso que muestran los gobiernos emanados de ese partido también están en franco repliegue histórico, porque precisamente en el sector salud han regresado a territorio mexicano enfermedades erradicadas como la tuberculosis y la lepra, que ya no padecen países con menos riqueza que el nuestro.
Pero de eso, que es su responsabilidad prioritaria, no habla el doctor Narro.
Ahora convertido en un militante priista de viejo cuño y hueso colorado, se lanza a descalificar a los críticos de su partido como si se tratara de enemigos a muerte y no de contrincantes políticos. Al parecer de nada le sirvió pasar por la UNAM para que le quitaran lo silvestre de su tierra natal.
En esta frase, con una sintaxis de estudiante de secundaria, muestra su inconsciente: “Hay que pensar en el país que se quiere, dijo, cambiar lo que está mal. Hay que emprender una nueva generación de reformas, que tienen que ver con lo social. Combatir los males y aprovechar lo que ya tenemos”.
Es decir habla de aprovechar los males que ya tenemos. Porque sabe que los males de la mayoría de los mexicanos repercuten en los beneficios de las minorías de las que él forma parte desde hace mucho tiempo y de ahí la defensa del PRI y de sus beneficios personales.

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