José García Sánchez: Monreal, el provocador

José García Sánchez

Los presidentes de Morena, PAN, PRD, PRI y MC, requieren de una reestructuración interna más cercana a la refundación que a la reforma que al parecer sólo puede surgir como ordenamiento de la autoridad electorales decir, del INE.

No hay ley que obligue los partidos a transformarse, pero sí debe exigirse actualización de los tiempos. El PRI, por ejemplo, tiene más de medio siglo sin cambiar sus prácticas que disfraza de aparentes cambios sin que en realidad algo se mueva.

Este largo fin de semana las reuniones de diferentes partidos políticos sirvieron sólo para mostrar el autoritarismo de los líderes nacionales de los diferentes partidos.

En el caso del PRD, su líder nacional, Alejandra Barrales, advirtió que si la elección para seleccionar candidatos se abre, significa darle posibilidad al PRI de influirán las decisiones que sólo incumben al partido y, en todo caso, al frene Ciudadano que integra junto con el PAN y Movimiento Ciudadano.

Ricardo Anaya aseguró que el Frente Ciudadano por México está listo para enfrentar a los problemas del país con “una plataforma completa, robusta e integral”.

En el caso de Morena, presentó su proyecto de nación para el periodo 2018-2024, que aplicarán en caso de triunfar. Sin embargo, por tratarse de un partido nuevo, su estructura debe ser más ágil y actuar con una dinámica más acorde a nuestros tiempos.

Pero dentro de esta organización tiene lastres que le impiden moverse, es el caso de Ricardo Monreal, quien ha detenido prácticamente los trabajos del consejo nacional, en lo que se refiere a la ciudad de México por sus aparentes indecisiones y protagonismos que terminan por colocarlo como un comodín de la política, que hace ganar al que lo adquiere.

En realidad Monreal se ha dedicado a desgastar a Morena, esta organización debe considerarlo un enemigo auténtico, porque no ha hecho otra cosa que intentar colocar a sus incondicionales en la estructura de Morena y placearse como si se tratara de un líder con simpatías en la capital del país. Eso no es real ni siquiera en la delegación Cuauhtémoc, donde medio gobierna.

Uno de esos alfiles es el hijo de Arturo Núñez, gobernador de Tabasco y reciente enemigo de Andrés Manuel. Su hijo, Néstor Núñez López, a quien le fueran suspendidos sus derechos partidistas de Morena en abril del presente año, por abstenerse en la votación del proyecto de Presupuesto de Egresos 2017 de la Ciudad de México y otras reformas. Monreal quiere que Núñez sea el candidato de Morena para gobernar la delegación Cuauhtémoc, y desde luego, le cubra las espaldas y siga gobernando el zacatecano dicha circunscripción, la más poblada y políticamente importante de la capital del país.

Monreal está muy lejos de ser un líder carismático. Morena insiste en mantener una aparente armonía con el ex gobernador de Zacatecas para equilibrar la supuesta conducta autoritaria del líder nacional de esa organización, que han querido achacar a Andrés Manuel López Obrador desde hace muchos años y que en realidad nadie sabe si es real.

Consciente Monreal de esta condición provoca la ira de la cúpula de Morena para que den el manotazo en la mesa y lo despidan de manera violenta o por lo menos, agresiva como se merece. Monreal le apuesta a la fama de visceral que tiene López Obrador, y éste no puede actuar con la libertad necesaria y la justicia adecuada, por temor a que, en tiempos electorales, pueda interpretarse como un exceso. Y así revertir su delantera.

La provocación de Monreal, sirve a todos menos a Morena, quien de no considerarlo su enemigo rebasaría los límites de la ingenuidad.

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