José García Sánchez: Isla CDMX

José García Sánchez

Nunca como en este sexenio las manifestaciones de mexicano del interior llegan en grupos a la Ciudad de México porque en sus entidades no les resolvieron el problema que muchas veces tienen que ver con su sobrevivencia, o es el salario de tenido, la plaza cancelada, el presupuesto retenido, o la construcción del hospital suspendida, etc.
Sin embargo, en materia política estamos acostumbrados a conocer sólo una parte de la realidad, los medios electrónicos hablan del problema hasta que surge y como éste es consecuencia de otros, la causa original de la protesta se desvirtúa, pareciera como si los conflictos en México nacieran de la nada y por generación espontánea.
La televisión reitera una y otra vez que el Distrito Federal es un país muy diferente al resto del país. Aseguran, quienes más insisten, en que los maestros oaxaqueños deben quedarse en Oaxaca, entidad que ven no sólo lejana sino ajena. Los locutores de los medios electrónicos nos aseguran que nada tiene que hacer en el DF, a pesar de la centralización cada día más severa de la administración pública sobre todo en la SEP.
Guerrero es otro país lejano, ajeno e indeseable. Lo que ocurra allá debe ser solucionado en ese estado aunque lo haya desarreglado el gobierno federal. Así sucede con Michoacán, Estado de México, Veracruz. Para las autoridades de la capital, el resto del país es sólo pedacería, no son completamente mexicanos. Mexicanos sólo los de la Ciudad de México, parecieran afirmar en su discurso creando en realidad una peligrosa confrontación entre mexicanos y dividiendo la conciencia que el ciudadano puede crear y hacer frente común ante un autoritarismo que no se reconoce ni en la represión más brutal.
Porque lo mismo da una represión en Acapulco que en Eje Central o en el zócalo de la ciudad de México. Para autoridades federales y del DF, el control social es más fácil dividiendo a los mexicanos. Las reglas en el Distrito Federal son tan evidentemente racistas y discriminadoras que de tanto aplicarse no se advierten excluyentes.
Así empezó la derecha venezolana a dividir a los habitantes de las ciudades grandes, acción donde los medios tienen un papel muy importante en esta segregación, donde los locutores editorializan las noticias y agregan que nada tiene que hacer nada ningún habitante de provincia a menos que venga a vacacionar.
Los gobernadores decidieron tener un feudo sin leyes desde la llegada de Vicente Fox, quien nunca se preocupó por poner orden en los estados, y ahora apoya causas ajenas, siempre bajo el mando del brazo político de la Coca-Cola, recordemos que Hugo Chávez prohibió el uso de la Coca-Cola Zero en su país, porque es muy dañina.
Esta libertad absoluta en la que actuaron los gobernadores de todos los partidos ante la indiferencia de los presidentes panistas produjo una serie de problemas sociales que nunca se resolvieron en territorio de las entidades sino que era necesario que el conflicto llegara a la Ciudad de México para su posible solución.
Es una tradición que los problemas del interior de la república se resuelvan en la Ciudad de México y entonces puedan dedicarse los gobernadores a realizar negocios privados con dinero público.

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