José García Sánchez: Inglés a fuerza

José García Sánchez

Ahora que hasta desde el celular puede traducirse un idioma, que la globalización habla de que el español prevalecerá más tiempo en el mundo que le inglés. El servilismo de los funcionarios públicos responsables de la educación de los mexicanos da muestras de incondicionalidad con el vecino del norte.
Para el sargento Aurelio Nuño, con pretensiones de llegar a la silla presidencial, la mejor manera de tener una educación de calidad es que los niños mexicanos aprendan inglés. Ante la carencia de oportunidades de empleo en nuestro territorio el secretario de educación pareciera preparar a los estudiantes para irse de mojados, con todo y muro.
No puede explicarse de otra manera la ocurrencia de que sea obligatorio el inglés en las escuelas públicas. Pasaría, lo que sucede con él, que hablan mejor el inglés que el español. Como si fuera una generación de gringos nacidos en México.
En la presentación de la Estrategia Nacional de Fortalecimiento para el Aprendizaje del Inglés, con lo que se busca que México sea bilingüe en 20 años, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, dijo que ese idioma será obligatorio.
Anunció que para ello se contratará a más de mil profesores de inglés en las escuelas normales, para formar generaciones de docentes bilingües, se creará la licenciatura de profesores de inglés para educación básica.
En comunidades del país, el alumno tendrá que saltar de su lengua materna, al inglés sin pasar por el español; lo cual implica un verdadero disparate, pero esa es la mentalidad de quienes deciden el rumbo de la educación, basados únicamente en la intuición y la improvisación, hermanas de la ignorancia, pero aquí se suma también el desarraigo y el ferviente deseo de dejar de ser mexicano.
El sargento precisó que se contará con mil 200 profesores de inglés en las normales, que atenderán cada uno a cuatro grupos de 20 normalistas, a quienes se impartirán seis horas de clases a la semana, así como otras seis de tutorías y talleres, con lo que se cubrirán 432 horas al año, y se llegará a mil 800 de inglés escolarizado.
Un esfuerzo, dedicación y obsesión como no se ha tenido para otras materias, como por ejemplo historia de México, materia en la que seguramente saldría reprobado el propio secretario de educación.
Para Nuño, la obligatoriedad del inglés y su ponderación sobre todas las materias es muestra de “una política de equidad e inclusión, con un proyecto sólido y de largo plazo, y señaló que no hablar inglés en un mundo globalizado, representa quedarse afuera y rezagado, por lo que se enfatiza la nueva estrategia para que México se inserte mejor en la globalización”.
La globalización también ha empezado a dar muestras de su irreversible desgaste. Por otra parte, la globalidad implica al mundo entero no sólo Estados Unidos, como la miopía del funcionario la quiere hacer aparecer. Con esa mentalidad el chino, el árabe y el ruso tendrían que ser también obligatorios.
Así, desde la perspectiva anacrónica del secretario de Educación Pública, podemos advertir que percibe un mundo de hace 20 años y, en nombre de la modernidad inscribe a México a partir de esa visión vetusta de un mundo que ya no existe.
La educación se planea para el futuro. El proyecto de primaria se elabora pensando no en el primer año de la educación básica sino en el tiempo en el que el alumno salga de la primaria, es decir dentro de seis años. Sin embargo, Nuño, ante la urgente necesidad de enviar mano de obra barata al vecino país sobre todo de jóvenes, presenta su ocurrencia como un elemento futurista.
Esto quiere decir que cuando un niño que ingrese en agosto próximo a la escuela primaria terminará la secundaria dentro de nueve años, y si debe trabajar a esa edad, no lo hará con la necesidad lingüísticas de hoy, que es la base de la percepción del sargento Nuño.
Ahora resulta que los derechos de los niños, los derechos humanos que violó en la persona de cientos de maestros, el derecho de los mexicanos a una educación digna, nacionalista y con identidad no valen nada ante el derecho de los mexicanos a saber inglés, el propio funcionario lo describe así: “Hablar inglés no puede ser derecho de unos cuantos”.
Ya no son tiempos en los que saber inglés permitía abrir caminos, muy pocos por cierto y con resultados frustrantes, ahora es necesario saber, materias y elementos reales, profundos, serios, porque una vez que los tengan no será necesario para nadie hablar inglés, el verdadero conocimiento es universal.

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