José García Sánchez: Golpe al Poli

José García Sánchez
 
La ESCA en Tepepan, del Instituto Politécnico Nacional, carece de estudios serios sobre su condición estructural después del sismo y si lo hay, ningún miembro de la comunidad conoce el peritaje. Por lo pronto no hay clases en el plantel y los alumnos no han sido reubicados.
Las consecuencias del sismo servirán para la actual administración púbica de pretexto para adelgazar la estructura del IPN, en favor de su obsesión, el fortalecimiento de las escuelas particulares.
Luego de mes y medio de ocurrido el sismo no hay información sobre el estado de los edificios de la ESCA, Tepepan y otros muchos del Poli que fueron afectados. Si tomamos en cuenta la abierta inclinación de la actual administración de privatizar todo lo que se pueda, no será difícil que haya decidido adelgazar la estructura del IPN para que se engrosen las filas de las universidades privadas que lucran con el derecho a la educación
La SEP tiene desde hace varios sexenios la intención de desaparecer la educación pública desde preescolar hasta el nivel profesional y, por desgracia el IPN pertenece a la SEP. De ahí que dentro de su organigrama haya personajes de dudosa reputación, empezando por el propio director general, que pareciera sólo improvisar a cada minuto el destino de una institución cuya trayectoria ha sido un orgullo para el país.
Los alumnos del Poli han sido premiados en el mundo entero por descubrimientos y logros, pero la SEP no quiere egresados inteligentes, los quiere como ellos, de corta capacidad y sobre todo obedientes. De ahí que desde la llegada de Enrique Fernández Fassnacht, la persecución contra maestros alumnos que expresan su inconformidad con la manera de conducir la institución de las autoridades son perseguidos, despedidos, intimidados, expulsados, demandas, y hasta golpeados.
El imperio del director general interino deja sentir su mano dura. Su remoción deberá llevarse a cabo el 19 de noviembre; sin embargo para el sargento Nuño, su jefe, no hay prisa en cumplir con las reglas del IPN y pude dejarlo como un verdadero distractor de lo que en realidad les interesa a las autoridades educativas del país: que se olviden de los edificios afectados, de sus clases, carreras, profesores y alumnos.
El tiempo borra la memoria de los derrotados y es muy fácil entonces desaparecer carreras, programas de estudio, plazas, matrícula, de los edificios se encargan los sismos. Así, ante la necesidad de restaurar la infraestructura del IPN, las autoridades prefieren enfrentar demandas laborales que restaurar los inmuebles. Así lo expresó desde la impunidad que les otorga una chamba en el IPN, José Luis Sánchez Cuazitl, director de asuntos Jurídicos de la Institución, mostrando claramente su intención de desaparecer plazas, aulas, materias, inmuebles, matrícula y carreras.
Ante esta situación trabajadores del IPN acusan a Fernández Fassnacht, de intentar cesar a representante de los trabajadores en el CECyT 14, José Guadalupe Hernández Barroso, integrante del Bloque de Delegaciones Democráticas de la Sección 11, SNTE-CNTE, es comisionado y realiza labores como representante sindical, elaborando proyectos para la mejora salarial y en defensa de los derechos laborales, motivo por el cual es intimidado.
Así sucede con maestros de la ESCA que exigen información sobre el estado del edificio de su escuela y no sólo les es negado sino que los amenazan con despedirlos si siguen preguntando.
La actitud fascista de Fernández Fassnacht, es parte de las órdenes que obedece ciegamente al sargento Aurelio Nuño, quien mueve los hilos de su marioneta instalada en la dirección general de una de las instituciones de educación superior más prestigiadas del mundo.

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