Honor a los combatientes por Juan Ibarrola C.

Juan Ibarrola C.

Esta semana dieron inicio a escala nacional los planes DN-III-E y Marina para enfrentar la todavía gran amenaza sanitaria que representa el covid-19.

Aun y a pesar de que he insistido en este espacio sobre lo mucho que debemos reconocer a los médicos y en suma a todo el personal civil, profesionales de la salud que diariamente arriesgan sus vidas para atender pacientes, quiero referirme en esta ocasión específicamente al personal militar y naval, que no siendo necesariamente profesionales de la salud —todo el personal de sanidad militar y sanidad naval está de lleno en la emergencia sanitaria— se encuentra realizando actividades que van desde la reconfiguración de lugares para convertirlos en Espacios Covid hasta la transportación y resguardo de material sanitario para hospitales públicos.

Ya la semana antepasada tanto el general secretario y el almirante secretario dieron a conocer cifras de contagios y de fallecimientos de soldados y marinos.

Debemos seguir fortaleciendo a la tropa, a la marinería, a los oficiales, a los jefes, capitanes, generales y almirantes que diariamente y con los recursos que el gobierno les entrega, siguen en pie de lucha contra este enemigo invisible.

Que no quede la menor duda de que el personal militar y naval que se ha contagiado o, bien, que necesita de mayores cuidados será atendido por el propio sistema médico militar y médico naval. Esta semana se hizo viral un vídeo de un soldado visiblemente enfermo, mismo que desde el pasado lunes 4 de mayo ya estaba internado en el hospital militar regional de Hermosillo, Sonora, y quien afortunadamente ha recibido el tratamiento correspondiente.

De lo anterior comenzaron los rumores sobre que al médico militar que atendió de primera instancia al elemento lo habían arrestado por minimizar los hechos. Fuentes militares confirman a este espacio que no hubo arresto, ni mucho menos falta de atención al personal que presentó síntomas.

Ni el vídeo, ni los rumores hacen honor a quien está arriesgando su vida. Las tropas están trabajando jornadas intensas en esta contingencia, aun y a pesar de que tienen un riesgo mayor por contagiarse y con ello, también contagiar a sus familias en caso de que tengan oportunidad de verlas; insisto, las jornadas son muy intensas para todo el personal militar y naval adscrito a auxiliar a la población en esta contingencia.

Faltan muchos insumos y también falta no olvidar a esos soldados de tierra, mar y aire que con harto valor, fibra y coraje están dando lo mejor de sí en una emergencia nacional que en ciertos momentos parece desbordarse o, bien, que sufre ya del hartazgo y desesperanza de los mexicanos.

No hay honor a los combatientes si en muchas regiones del país la gente sigue creyendo que lo del covid-19 es un invento del gobierno. El tamaño de la ignorancia será el resultado que se tenga que pagar.

No hay honor a todos los combatientes de esta lucha cuando se cree que un acto divino no puede agravarla o, bien, como dicen algunos por ahí, que “a mí, no me pasa nada”.

No hay honor a los combatientes cuando no se comprende que esta situación no es provocada ni directa contra alguien.

No hay honor a los combatientes si no reconocemos que su lucha no busca protagonismos. Solo busca defender y proteger a los mexicanos. Aunque muchos aún no lo entiendan.

@jibarrolals@hotmail.com
@elibarrola

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