Esclavitud y colonialismo en Cosalá por José García Sánchez

En pleno siglo XXI el colonialismo y la esclavitud se practican en nuestro país por parte una empresa extranjera. Esto sucede en la mina San Rafael, de Cosalá, en Sinaloa, donde los trabajadores no cuentan con las medidas de seguridad necesarias y puede suceder algo similar a lo que pasó en Pasta de Conchos, en Coahuila.

La empresa canadiense Americas Gold and Silver, exige que la mina vuelva a abrirse a pesar de que en el interior no hay iluminación y los trabajadores no cuentan con salida de emergencia, entre otras muchas condiciones que no pueden permitirse en territorio nacional. Situación inamovible debido a intereses que están en juego y que provocado la amenaza de una demanda del propietario al gobierno de México.

La mina está en paro desde el 26 de enero de 2020, sin que haya poder humano que pueda proporcionar seguridad a los trabajadores que pertenecen al Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, luego de un recuento a su favor realizado en septiembre, en Mazatlán; sin embargo, la empresa canadiense quiere reiniciar actividades para continuar sacando del país, plata, cobre, plomo y zinc.

Por su parte, los trabajadores viven condiciones infrahumanas, como bajos salarios, no pagan impuestos, no pagan suministro de agua, se desarrollan actividades propias de la mina, en terrenos que no son propios, contaminan el agua, la tierra y los bosques.

Los mineros quieren trabajar; sin embargo, están impidiendo las labores personajes como el senador Rubén Rocha Moya, posible candidato de Morena a la gubernatura de Sinaloa, y el ex sub secretario de Gobernación, Ricardo Peralta, actualmente nini pero con mucho poder.

La mina fue inaugurada en octubre de 2016, con una inversión de 420 millones de pesos. La explotación de los minerales es alta pero los salarios delo trabajadores son muy bajos, en un lugar donde la minería es una de las más importantes fuentes de trabajo.

Los intereses que prevalecen en esta mina son propios de tiempos de la Colonia, cuando la vida de los trabajadores no importaba, por si fuera poco, la contaminación de los mineros por plomo, la de los bosques y ríos de los alrededores es una verdadera amenaza para la vida de los habitantes de lso alrededores no sólo para los mineros.

En el colmo de los excesos de la violencia contra los trabajadores, la mina recibió, en pleno para el premio Casco de Plata, que se otorga a las minas con mayor seguridad como una burla a los trabajadores. Lo peor del caso es que fue entregado por la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, que nunca se dio cuenta que estaba entregando un reconocimiento por seguridad a una mina que carece de luz en su interior y salida de emergencia. EL tapón del combustible es una vieja bolsa de plástico y hay cableado en los suelos con charcos, pero esto no importó para que la mina recibiera el premio.

La esclavitud en la que viven los trabajadores de la mina San Rafael, no la ha podido detener nadie. Se le informó hasta al propio presidente de la República sin que nadie haga algo al respecto.

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