Elías Franco: Las soluciones no son fáciles

Elías Franco Barrera
He escuchado decir que la política económica es una fábrica de pobres y la política social se encarga de atender a los damnificados del sistema económico y también, que éste ha sido diseñado por la mano invisible del libre mercado, para concentrar la riqueza en unas pocas manos.
Pues bien, advertidos estábamos en México que con el triunfo electoral de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos de América, sólo estábamos viendo un cortometraje y aún nos falta la película completa, en un entorno económico inestable y convulsivo de las finanzas nacionales y de los mercados internacionales.
En el ámbito nacional, me refiero también a casos tan escandalosos como los hechos conocidos por la sociedad mexicana del controvertido ex gobernador del estado de Veracruz, Javier Duarte y otros más, que han afectado considerablemente las finanzas públicas y por lo tanto, para compensar los desequilibrios provocados, se requiere de un rescate con recursos para compensar al erario público afectado por los excesos.
La opción que al parecer se determinó es la base de contribuyentes con tasas impositivas directas al consumo y desde luego, que me refiero al incremento desmesurado al precio de los combustibles para vehículos automotores, donde se ha crecido significativamente en el número de unidades circulantes en territorio nacional y de forma contradictoria, el medio de transporte de las personas y las familias como símbolo de prosperidad y avance sustantivo de la clase media en la sociedad, se convierte en su propio mecanismo para no permitir que avance en la consolidación de su estatus social.
Ni de qué hablar con relación a las más de 55 millones de personas en México que padecen algún nivel de pobreza y carencias sociales, por insuficiencia de ingresos para satisfacer las necesidades alimentarias y la posibilidad real de adquirir en el corto, mediano y largo plazo, la canasta de productos básicos, porque es sabido que los combustibles es un componente de los costos de producción y distribución de los bienes y servicios, además de los precios de otros insumos importados, considerando en el año 2016 el dólar norteamericano pasó de 18.12 a 20.62 pesos, variación que representa un 14 por ciento de incremento.
Por su parte, el Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) advierte que en este entorno, las variables económicas son determinantes en las condiciones sociales vulnerables por ingresos, puesto que dentro de las categorías de análisis está el poder adquisitivo que se pierde y que no está correlacionado con los salarios mínimos, puesto que éstos sólo son un indicativo, pero que en la realidad es insostenible, es decir, que no es suficiente para proveer en un hogar de tamaño promedio en México, de los requerimientos básicos de sus dependientes económicos.
Las soluciones no son fáciles, pero necesitamos de más propuestas incluyentes en la sociedad, cuestionando constructivamente lo que no se está haciendo bien y rediseñar las estrategias si fuera necesario, así como las políticas sociales con programas como “Prospera” que cumple con la contención de la pobreza de más de 7 millones de hogares, pero que no logran dar el paso trascendental de romper histórica y paulatinamente, el círculo intergeneracional de la pobreza, con lo cual se estarían las personas beneficiarias estarían superando su condición social y liberando recursos fiscales para atender otras prioridades del desarrollo nacional.
 
 
 
 

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