Elías Franco: La encrucijada de las clases medias

Elías Franco Barrera
El debate sobre el papel de las clases medias y su organicidad, pasa por una encrucijada.
La tesis central que México se está convirtiendo en una sociedad de clase media, entra en un debate interesante, donde la transición demográfica desde la posguerra hasta nuestros días, se explica en gran medida los distintos contextos y contrastes de la sociedad mexicana, con un norte industrializado y articulado a la economía del país más poderoso del mundo y el sur con los mayores niveles de pobreza y marginación.
De forma muy abreviada, en un sistema económico de mercado, los dueños de las empresas venden las mercancías a la población consumidora en un modo de producción industrial y para lo cual, emplean la fuerza de trabajo de la clase trabajadora.
Por su parte, las clases medias venden sus conocimientos y derivado de éstos que son adquiridos en instituciones educativas, sus capacidades propias a partir de sus destrezas y habilidades.
Las clases medias se convierten en las proveedoras más importantes del conocimiento técnico, científico e intelectual, independientemente del mercadeo del que hemos sido objeto para profundizar el consumismo aprovechando el desarrollo de las tecnologías de la información y las redes sociales que inducen a la población de millenials, como la nueva pequeña burguesía dominante, la cual está amoldada por los mercados a través de todo lo que circula por la red mundial del internet, para garantizar la reproducción y los patrones de acumulación del sistema económico.
Sin embargo, también la clase media es sensible y vulnerable a las crisis cíclicas que provocan pérdidas de empleos, pues fácilmente pueden sumarse a la población en situación de pobreza patrimonial por insuficiencia para obtener los ingresos que les permitan mantener el estatus de su nivel de vida y el acceso a los satisfactores tecnológicos y algunas comodidades conquistadas gracias al trabajo técnico o intelectual.
Las estadísticas de quienes votan en México podrían dar también otro panorama respecto de la participación de las clases medias, puesto que éstas se inclinan históricamente en contra de un sistema que se considera alejado de las aspiraciones justas de la ciudadanía.
En este mismo contexto, algunos datos aportan que la población de zonas rurales más marginadas, las personas con menor nivel educativo y quienes se encuentran en situación de pobreza, orientan sus preferencias de voto de forma más conservadora.
He mantenido la idea que las estructuras sociales se erigen de forma desigual y las clases de más bajo estatus, buscan el constante ascenso a través de la educación y las capacidades de las personas con conocimientos para posicionarse en un mejor nivel de vida en la sociedad. Este posicionamiento puede implicar un crecimiento de la clase media, que teórica y estadísticamente contribuye en el desplazamiento de la pobreza, si consideramos que los segmentos de la población abandonan esta condición social para posicionarse en el estatus medio de la sociedad.
Sin embargo, sería muy tendencioso afirmar que las clases medias, sobre todo aquellas más politizadas, son un riesgo para quienes están en lo alto de la estructura social y que por lo tanto, es más conveniente depauperarlas o convertirlas solamente en consumidoras del mercado sin perspectivas de ascenso, pues sería un contra sentido de los planteamientos universales de igualdad y prosperidad en la sociedad.

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