Domingo: Zapata en tacones por Marcos Marín Am

Tengo la edad para recordar que una expo del Museo de Arte Moderno en Ciudad de México, fue clausurada de plano y de golpe en los años ochenta, ante la protesta de un sector por exhibir el cuerpo de la Virgen de Guadalupe con el rostro de Marylin Monroe. Y para recordar como en el Museo Nacional de Arte ante una obra de cascajo o material de construcción evocando al varón, su pene causaba el airado reclamo de cierto grupo y fue retirada, pero ya sin clausurar la expo a la mala. Lo de representar a Zapata en tacones dejando el cuadro expuesto, es un triunfo de la libertad de expresión de todos los involucrados y aludidos.
Eso no le quita lo mediocre a la obra referida y su poco aporte a una muestra dedicada a la evolución del personaje de marras en el imaginario artístico.
Dejarlo en su sitio, con una nota de protesta de la familia Zapata es un triunfo de órdago. Considerando la censura de la que venimos y describo en el primer párrafo. La libertad de expresión del artista tiene todo el derecho de oír el reclamo de sus oponentes. Aquellos no tienen derecho a destruir la obra y el autor la vende a un comprador de arte censurado, cosa a la que también tiene derecho. Fenomenal. De pasada el hecho nos recuerda que los museos del Estado mexicano son de todos los mexicanos y nadie tiene porque ser excluido de ellos.
Que Zapata es un héroe y esté en un pedestal, es otro rollo. Los héroes son de todos y asumirlos, un derecho como consideremos mejor hacerlo. Que nadie se equivoque y olvide la importancia de Zapata por poner el acento en unos tacones. Ni siquiera el artista autor de semejante trazo.
La obra la encuentro mediocre, ya le digo. Ya el derecho a exponerla casa con mi derecho a decirlo. Que se quede, es lo conducente. La muestra de “Emiliano. Zapata después de Zapata” cuenta con extraordinarios ejemplares que hacen de la obra de Fabián Cháirez ser una de tantas, por polémica que sea. Sobrevalorada. No es el centro de la exposición ni la mejor lograda de las obras expuestas. Una más y así ha de mirarse. ¿Qué los artistas buscan polémica en su obra? No necesariamente.
Los esbozos de Orozco, el Zapata de Rivera –que nos recuerda que el muralista nunca debió de dejar el Cubismo, donde hubiera dado batalla a Picasso– y tanto más, hacen valiosa la muestra. Y no solo por los tacones de Zapata, acaso un aporte nimio a Zapata. El Zapata entaconado se pierde entre tanta obra y la gente pregunta por tal sin mucho ánimo ni afán. Más bien hay algo de morbo.
Al llegar al cuadro de Zapata en tacones, un señor del palacio de Bellas Artes lo custodia. Como pasmarote, no impide pese a ello, que fotografíes la obra, que de un lado posee la cartela alusiva y en el otro una justificación innecesaria del cuadro y otro párrafo adecuado de la protesta de la familia Zapata. Eso sí, te topas con el deplorable negocio de esa institución de cobrarte por fotografiar con una simple cámara normal. Unos 40 pesos. Un abuso Bellas Artes, para variar de sea el sexenio que sea. Con la ridiculez de que si la foto es con celular o Ipad, no pagas. Como si esas fotos no las subieras a las redes. Ridículos, repítase. ¿De a cuánto los souvenires? ¿de a cuánto el negocio de quién?
¿Qué se prohíbe el flash por seguridad y para no maltrato de la obra? Ahhh, y…¿cuándo pago mi permiso por la cámara, esa seguridad no se vulnera? Tramposos, eso son y nada más. Apesta a negocio privado a costillas de lo público. Y no es la primera vez.
Lo hemos expresado en columnas anteriores: no es cosa de protocolos de montar exposiciones. No nos hagamos. Las cámaras modernas tienen un dispositivo para impedir el flash de forma permanente, que nos deja cómodos. Se le indica a la gente y punto y al que se niegue o se pase de listo accionando el flash, se le multa, por ejemplo. Así disminuiremos el margen de listillos y equivocados.
En cuanto al no uso de cámaras –dicen que profesionales, aunque sea tu simple camarita de viajero, que no es lo mismo– ni siquiera es defendible la prohibición sin pago del permiso, como política pública ni de Bellas Artes, porque permiten pagarlo, porque puedes suprimir el flash, porque no pululan los flashazos, porque resulta que el MUNAL permite foto con cámara con permiso de 6 pesos a un Rubens y no valdrá más un Rivera que un Rubens, pese a ser Rivera. Así que no inventen. No dependo de esas instituciones. Las critico por merecerlo, como usuario y visitante y no tenemos porqué callarnos.
Se ha expresado en ocasiones anteriores: la defensa de esa prohibición a fotografiar con cámara, abonaría en su contra. Y eso porque otros museos del Estado mexicano que exhiben obras tanto o más importantes que aquellas que una expo nacional muestre en Bellas Artes, permiten desde utilizar cámara sin flash hasta pagar solo 6 pesos por su uso. No hay una política pública centrada u organizada. Bellas Artes permite utilizar celular o Ipad, y contra 40 pesos mínimo por permiso de usar cámara, no puede explicar cómo salva la seguridad y resguardo de las obras expuestas. Incongruentes y mañosos que son allí. Cada museo, una política distinta. Es inaceptable. Un desmadre, pues. Una ausencia de criterios objetivos y científicos para ponderar el uso adecuado de dispositivos móviles, cámaras incluidas. Así que partimos del desbarajuste y hay que repetirlo porque hay quien se niega a admitirlo o balbucea justificaciones que no lo son al final.
Ha habido exaltados pronunciamientos facetos e innecesarios alrededor del tema de Zapata en tacones. Desde la comunidad gay que se llama ofendida a pedir retirarlo –la misma que a veces clama por un “ofende el que quiere” – que igual por grupos más conservadores que les agrada los héroes de vitrina y pedestal o aprovechan burdos, la ocasión para atacar al gobierno federal. Mentecatos. Cierto es que considero que el cuadro de marras aporta muy poco a la figura y trayectoria real y al conocimiento de la vida de Zapata. Así que sobran en gran medida los insuflados veredictos de determinados sectores manifiestos en todas direcciones. Acaso la familia Zapata sea la que mejor se posiciona, después de todo. Tiene derecho a que su pariente no sea maltratado. La libertad de expresión también tiene límites constitucionales. Máxime que Zapata fue prohombre y eso está acreditado y su labor por la tierra y no su presunta homosexualidad, es lo que aportó a México.
De manera tal, que siendo los museos del Estado mexicano, museos de todos, tanto para visitarlos como para exponer en ellos, es acertado que miremos hacia los acervos de tales. Este gobierno lo ha dicho: recuperará tales acervos para exponerlos al gran público, antes que traer piezas del extranjero. Y lo está haciendo con gran acierto. ¿Eso implica cancelar las expos internacionales? No, no necesariamente. ¿Qué podemos privarnos unos años de magnas muestras internacionales? es posible, pero sería mentir diciendo que no hay ni política de Estado en materia cultural ni exposiciones. Quienes llevamos décadas visitando museos, detectamos que, en efecto, se están montando las temporales echando mano de los acervos y eso es positivo por la valía de muchas piezas. Desde el bicentenario de 2010 no habíamos visto esa mirada introspectiva al museo y sus colecciones, lo cual nos recuerda que no es tampoco la primera vez que sucede. Para evitar alharacas. Se observa que se acabaron las exposiciones de negocio como lo fue la expo de Da Vinci, que yo la califico de casi una tomadura de pelo. Y Bellas Artes lo sabe.
En un espacio público tal y como lo es el Museo del Palacio de Bellas Artes, que Zapata se quede expuesto. La nota de protesta de su familia y simpatizantes, también. Gana la libertad de expresión.

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