Después de 21 años, todavía exigen esclarecer un asesinato

En cuatro sexenios y 21 años, el homicidio del líder sindical universitario, Nahúm Carreño Vásquez, no fue totalmente esclarecido, pero en cambio, su esposa Leticia Mendoza Toro logró consolidar su liderazgo; alcanzó la rectoría de la universidad pública de Oaxaca y su hijo una diputación local por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Y es que, durante ese tiempo, pocas cosas han cambiado a la hora de los homenajes anuales porque persiste “el acarreo” y el condicionamiento de los estudiantes de las preparatorias donde tiene influencia el grupo sindical; los maestros y sindicalizados leales cumplen con el ritual como la exigencia de justicia.

Por ejemplo, hace tres años, el discurso de la exrectora de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), Leticia Mendoza Toro fue el mismo. En aquella ocasión fue acompañado por su hijo y el exlegislador, Nahúm Carreño Mendoza, reiteró la falta de castigo a los asesinos de su esposo:

“No hay justicia, tal parece que la impunidad es el sello de este gobierno, al igual que los que han pasado. Mientras haya una voz, el polvo del olvido no sepultará el recuerdo…”.

Y éste año, ni polvo, ni olvido:

“Gobiernos van y vienen, llegó una nueva administración y no hay avances en las indagatorias sobre los autores materiales e intelectuales del lamentable hecho violento ocurrido al interior de la UABJO”, dijo.

El 25 de septiembre de 1995, el líder del STAUO fue asesinado de 17 impactos de bala en la explanada de la rectoría de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO).  Por el caso, fueron detenidos cuatro personas, entre ellas, Gildardo Sosa Ruiz, en ese entonces secretario de planeación de la universidad y amigo personal de Carreño Vásquez, quien salió de la cárcel.

En tanto, los otros tres detenidos fueron sentenciados a 40 años de prisión.

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