Del poder al botín político

Luis Enrique Ortega

Basta salir a las calles, platicar con los amigos, familiares y cualquier persona para ver el grado de pobreza que se está viviendo actualmente. La falta de servicios, el desempleo, la inseguridad, todo ello crea un coctel de desesperanza en la ciudadanía.

A ello, sumamos los escándalos de corrupción como en el caso de Javier y César Duarte o Roberto Borge, como gobernadores priistas de Veracruz, Chihuahua y Quinta Roo, respectivamente, que según las últimas investigaciones encuentran finanzas públicas muy lastimadas, presupuestos mal ejercidos y, en consecuencia, el repudio popular.

Hace algún tiempo veíamos en los medios de comunicación escándalos como el del gobernador de Coahuila, el priista Humberto Moreira que escandalizaban por la corrupción, voracidad y altanería, con él parecía que lo habíamos visto todo y la sorpresa es que no fue así.

El caso de Quintana Roo con Borge muestra la desfachatez del ejercicio del poder al intentar aprobar leyes que otorgaban impunidad. Lo mismo el caso Veracruz, sin embargo, imaginemos cuántos estados más se encuentran en igual situación. Hasta ahora solo hemos visto lo que la prensa informado, aunque podríamos hablar de otros muchos más seguramente.

Muchos de los gobernadores son la expresión misma de la desvergüenza y reflejo fiel de un modelo que surgió de revoluciones y esperanzas de los fundadores y, que hoy en día, ha sido modificado por un sistema que permite hacerse de recursos a quienes detentan el poder político. Los métodos son varios y van desde los más burdos y directos hasta los más elaborados con empresas fantasmas que maquillan la corrupción.

La verdad es que los recursos no están llegando a donde deberían y por si fuera poco estamos llegando a niveles de endeudamiento jamás vistos en los estados del país.

El mismo Oaxaca es ejemplo vivo de ello: marchas, plantones, bloqueos, carreteras en pésimas condiciones, empleados no pagados, hospitales sin medicamentos, entre otros ejemplos. Todo lo anterior no es un problema sólo de nuestro estado, es un problema que va más allá de casos aislados porque desafortunadamente estamos llegando a la generalidad.

Seguro estoy que en los próximos días tendremos más ejemplos de estos hechos y desgraciadamente a muchos no nos va a sorprender. Hemos llegado al punto en que los malos manejos nos parecieran algo tan cotidiano. En estos momentos casi nada malo nos podrá sorprender.

La ventaja de estos tiempos está en la libre manifestación de ideas que se están observando, los medios de comunicación, las redes sociales, los blogs, entre otros instrumentos de difusión, que están cada vez más convirtiéndose en formas de exponer una realidad asfixiante en nuestro país y generando conciencia en los ciudadanos.

Vimos en los pasados meses, elecciones donde se observa un voto de castigo al ejercicio del poder cambiando las riendas a otras expresiones políticas y ello alienta a que en lo sucesivo podrían darse cambios interesantes.

Vemos un despertar en la intensión electoral que genera esperanzas hacia un mejor México.

 

El autor es politólogo de profesión y líder agrícola por vocación.

@luiskikeortega

 

 

 

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