De la economía por Marcos Marín Amezcua

De la economía: Banxico y su encuesta
sobre las expectativas económicas
Marcos Marín Amezcua

Hay datos interesantes en materia de percepción económica. El documento publicado cada mes por el Banco de México versa sobre tal a partir de encuestas. El más reciente -al corte- fue publicado el 4 de febrero pasado, aludiendo a enero de 2020. Puede leerse aquí.
Es un referente muy interesante que merece mirarse, pues no lleva los aspavientos sesgados de los bancos instalados en México ni de las desprestigiadas calificadoras internacionales. Mesurado, es una herramienta valiosa, él sí.
Su existencia también nos recuerda que el Banco de México es una entidad autónoma del Estado mexicano y no es parte propiamente dicha, del gobierno mexicano de turno. Son dos cosas distintas.
Se publica en medio de cifras económicas paradójicas, ante un leve incremento en la confianza y sobre todo, ante tres cosas: ni somos la debacle venezolana por gobernar López Obrador –ni hay por dónde serlo, como nos lo aseguraban sus opositores acérrimos– y calla a los que dicen que nos equivocamos en votar por López, sin asumir que sus opciones no estaban para presumirse y era igual de deleznable y hasta peor, votar por ellas vistos los desempeños de sus siglas; y tampoco demuestran la caída económica brutal –desplome, es la palabreja que les encanta– que auguraban.
Cierto, el cero crecimiento de 2019 no ayuda, pero ¡cuidado! que no se confunda con contracción, crisis o derrumbe económico, que no son lo mismo.
En este contexto no se olvide dentro de las paradojas, que la inflación ha cerrado 2019 situándose en una tasa anual de 2.83% en diciembre anterior, lo que supone el segundo mejor cierre de año en la historia y representa el menor registro en los últimos tres años, de acuerdo con datos del Inegi.
Sí, son cifras paradójicas que ni implican ser Cuba ni Venezuela, para desánimo de los vociferantes opositores de López, ni advierten una megacrisis que, dicho por los organismos financieros internacionales, será mundial, no causada por López, también para desánimo de sus opositores, que eso quisieran. Hay que poner cuidado en el endeudamiento que no se ha detenido, aunque también convendría transparentar sus razones y motivos; al tiempo que se desgravan pensiones por montos inferiores a 20 mil pesos y el país alcanza, para vergüenza de todos, la mayor cifra de remesas de nuestra historia: 36 mil 48 millones de dólares, según Banxico.
Así, por su parte el documento de Banxico es rico en información de percepciones, que también cuentan. Nos da percepciones paradójicas, desde luego, y no avizora la crisis que se supone traerá López Obrador y que en cuanto a tasa de crecimiento deambula en torno a lo que advirtió el FMI en Davos el pasado mes de enero, adelantando crecimiento mundial a la baja de todos los países y México rondando el 1% en el presente año; cifra que han replicado casas calificadoras tan desprestigiadas como Moody’s, porque no nos vamos a inventar cifras, aunque ellas también tengan otros datos como alardean, que tenerlos no es privativo solo de algunos. La especulación de datos es de ida y vuelta, nunca lo olvidemos y nos deben de poner en alerta.
Y de su contenido se desprende para mala noticia a los malquerientes de López Obrador que la crisis mundial no nacerá en México por sus decisiones, en caso de que aquella suceda. Lástima, esa no será la razón para propinarle sus inopinados insultos. Después de todo, a menos que se quiera engañar a la opinión pública afirmando que López es el responsable de aquella. No sería extraño que pasara.
Llama la atención la estabilidad del tipo de cambio, las expectativas de inflación a un 4 % promedio proyectadas, pero también en el cuadro 17 del documento emitido pro Banxico, se estiman los factores que pegarían en la economía. Destaca entre los encuestados como preocupación notable la gobernanza (51 %) y una tasa de desempleo que va y viene. Y las condiciones económicas internas, un 32%. Pongamos por caso: la violencia, un estallido social por un lado o decisiones económicas equivocadas. El futuro del petróleo y la corrupción son desestimados como factores de riesgo, con porcentajes pequeños que muestran que tampoco preocupan los niveles de producción petrolera o más o menos.
El gobierno López Obrador debería de mirar estos datos para evitar aquellos que acompañan de aspavientos de entidades privadas, ahora que su partido es un carnaval con dos presidentes en Morena, dando la nota y al que Ramírez Cuellar advierte que no se la pueden pasar en tribunales o será ya un lastre del gobierno de la República emanado de sus siglas.
Y eso que el documento del Banxico no repara demasiado en las causas de todo esto; que no sea que estemos confiados a las remesas o a la guerra comercial entre China o Estados Unidos, o de verdad sea que el secretario Herrera sí ha sido acertado y prudente, o a la firma del T-mec por parte de Trump, consagrando su proteccionismo en un tratado más favorable a Estados Unidos antes que a México y Canadá, que fue mal negociado por el PRI en su día, y desde luego garantizando así la confesa mediocridad de un empresariado mexicano que mira solo para San Antonio antes que a ir por el mundo, diversificando, exactamente durmiéndose en sus laureles como lo han hecho desde 1994, encandilados con los yanquis.
El documento del Banco central advierte y esto que lo oigan Herrera, López Obrador, Morena y quien tenga oídos: “los factores a los que se les asignó un nivel de preocupación mayor o igual a 5 en la encuesta actual son los siguientes (Cuadro 18): los problemas de inseguridad pública; la incertidumbre sobre la situación económica interna; la incertidumbre política interna; la corrupción; otros problemas de falta de estado de derecho; la debilidad en el mercado interno; la impunidad; la política de gasto público; la plataforma de producción petrolera; la ausencia de cambio estructural en México; la debilidad del mercado externo y la economía mundial; aumento en los costos salariales; y la política tributaria.”
Más claro ni el agua y Morena llegó al gobierno porque una de las peores cartas del PRI fue la economía. Con el mediocre 2% priista de crecimiento y el mal manejo en general de la economía y la falta de bienestar compartido. No se equivoca López cuando desestima el factor crecimiento si eso no genera bienestar y no solo una cifra para cierto sector; si bien es verdad que más nos vale crecer para que haya más recursos, la clave, pero crecer sin desigualdad, porque de nada sirve crecer si el reparto es injusto, abusivo, desigual, como lo ha sido los sexenios pasados. Eso que también lo oigan los opositores, que después de todo al PAN le costó la presidencia en 2018 por carecer de un programa social articulado, confundiendo apoyos con limosna, que no es lo mismo y así como argumento para desestimarlo.
Así que solo resta ser ecuánime en los análisis y precavido en los veredictos. Se puede ser antiLópez, pero no falsear cifras y datos u otorgarles una interpretación extraña. Cuidado con eso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *