Crónicas Beisboleras: Charla con el Profesor Castilla

Jaime Palau Ranz

Me encontré recientemente en los pasillo de un supermercado a uno de mis maestros de la vida y del béisbol, algo que ya he comentado en diversas ocasiones, me refiero al profesor Carlos Castilla, con él cursé el sexto grado de primaria en el Instituto Carlos Gracida, junto con el director de la escuela primaria, el padre escolapio Manuel Arcusa Castellá, hicieron a inicios de los setentas un campito para practicar pelota caliente donde ahora se ubica el parque del amor y formaron dos equipos infantiles, los Pericos y los Bravos, esos fueron los primeros equipos con los que jugué, así se dieron los incipientes pasos de una liga infantil que llegó a brillar y florecer llamada Monte Albán, la cual aglutinó en su momento a todos los equipos de niños oaxaqueños, desafortunadamente hoy día parece se encuentra de capa caída, como fiel reflejo de la situación que vive todo el estado de Oaxaca.

Para quienes conocemos al profesor de toda la vida sabemos que el béisbol es su gran pasión, misma que fue transmitida a sus hijos varones, Carlos y Vinicio Castilla Soria, exacto, el menor de ellos ha sido el mejor bateador mexicano de la historia en las Grandes Ligas, de hecho, el nombre se lo puso en honor de uno de sus ídolos, del enorme bateador veracruzano Vinicio García Uzcanga, quien jugó en la liga cubana a finales de los cuarentas, también una temporada en Grandes Ligas con los Orioles de Baltimore y nueve en liga menores de los Estados Unidos, cansado de esperar una oportunidad de subir a las mayores, regresó a México a inicios de los sesentas donde brilló intensamente con los Sultanes de Monterrey, llegó a ganar el título de bateo de liga mexicana de 1963 superando por milésimas (.3684 contra .3680) a Al Pinkston, quien había ganado cuatro campeonatos de bateo al hilo.

Fue inevitable platicar con el profesor Castilla de béisbol durante casi una hora, su esposa iba y venía, le decía, voy al pollo, allá te espero, regresaba y le decía, voy por verdura, me alcanzas, así dio cuatro vueltas hasta que finalmente mejor se esperó en marcación en corto hasta que terminara la charla, muy interesante conocer de varias anécdotas de su infancia, de cómo oía por radio cuando podía el béisbol en su natal Zacatlán de las Manzanas, Puebla, el periódico llegaba al pueblo por las tardes y esperaba a que lo desocuparan para poder leer los resultados del béisbol y las notas o columnas que se escribían diariamente al respecto, después se fue a estudiar a la capital poblana y ahí descubrió un lugar donde ponían los periódicos extendidos y deshojados en una vitrina de cristal, de tal forma que podía leer el ESTO sin tener que desembolsar los treinta centavos que costaba, años después llegó a Oaxaca a trabajar de maestro donde conoció otros periódicos nacionales dedicados a redactar acerca del béisbol.

Con una memoria fotográfica fue capaz de mencionarme los line ups de los equipos principales de Grandes Ligas de los años sesentas, como Yankees de Nueva York, Dodgers de Brooklin, Indios de Cleveland, etc, me platicó detalles de los inicios de los Guerreros de Oaxaca y muchas historias más, algunas desconocidas para mí, lo que más me impactó fue saber que cada vez que su hijo Vinicio firmaba un contrato o la renovación del mismo con los Rockies de Colorado, en una de las cláusulas se estipulaba que le retenían setenta y cinco mil dólares para construir un campo de béisbol amateur para fomentar la práctica de este deporte en alguna zona de ese estado, es una extraordinaria idea para integrar con la comunidad a los peloteros que llegan a la ciudad, por supuesto que terminan por ser ídolos de los niños ya que aparte de su entrega en el terreno de juego, aportan una gran cantidad de dinero para mejorar las condiciones de su entorno.

Para la quinta firma que estampó, Vinny puso una condición, que ese dinero se ocupara esta vez en construir un campo de juego en su ciudad natal, Oaxaca, fue aceptada la petición y se designó al profesor Castilla para hacer los arreglos necesarios, feliz de la vida, lleno de confianza y emoción por cristalizar un legado de su hijo en su tierra, proveniente del esfuerzo y el trabajo, puso manos a la obra, hizo las cosas tal como se espera se hagan en primer mundo donde la confianza y la honradez van por delante, desafortunadamente eso no existe en algunos de los funcionarios de gobierno relacionados con la obra pública y el deporte de Oaxaca, entregó a la dependencia de gobierno que se supone tendría a su cargo la construcción, cincuenta mil dólares tal como llegaron a sus manos, el dinero se gastó en construir una enorme barda perimetral en uno de los terrenos colindantes al lugar escogido para desarrollar el campo de juego, coincidentemente (o no?) era propiedad de un ex funcionario público con gran influencia en ese momento.

Que enorme decepción para la familia Castilla no haber podido concretar ese sueño de dejar una huella en beneficio de la juventud y niñez en la tierra natal del estrella, algo que tanto esfuerzo y sacrificio le había costado, no quiero ni imaginarme la vergüenza que han de haber sentido al tener que decirle a la directiva y a los dueños del equipo profesional, que no se pudo materializar el proyecto, estos hechos desconocidos por todos debido a la cordura del profesor, confirman la grandeza del pelotero y de sus padres, quienes siempre han sido un ejemplo para muchas generaciones de oaxaqueños.

Quiero aclarar que antes de terminar la plática se integró otro gran conversador, el recién nombrado Cronista de la Ciudad de Oaxaca, el Ing. Jorge Bueno y su esposa, gracias a ella, la señora del profesor Castilla tuvo con quien platicar y conservar un rato más la paciencia, yo me retiré a las cajas y ellos se quedaron hablando del Oaxaca que ya se ha ido.

Si desea contactarme favor escribir a jpr.cronicas@gmail.com

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Seguiré comentando la próxima semana.

 

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