Un crimen, el lucro electoral de la tragedia

Gilberto López Jiménez (*)

El terremoto del pasado 7 de septiembre marcó la vida de muchas y muchos oaxaqueños.

El fenómeno natural dejó familias con profundas heridas con la pérdida a hermanas, hermanos, hijas, hijos, madres.

Los más afortunados sobrevivieron aunque perdieron todo su patrimonio y hoy, todos, absolutamente sólo esperan la ayuda y solidaridad, incluida la ayuda de los gobiernos, ayuda que nada más no llega después de 12 días.

En cambio, lo único que si llegó fue la tradicional clase política de funcionarios públicos que fueron a tomarse una selfie o a realizar promesas de supuestas ayudas que llegarán varios meses después, o incluso años, o quizá nunca.

La tragedia colapsó a miles de familias en no menos de 283 municipios de Oaxaca -la mayor parte ubicados en la región del Istmo de Tehuantepec y de la Sierra Norte-, ha servido como escenario político de funcionarios de los gobiernos federal, estatal y municipales, de diputados locales y federales para tomarse la foto o entregar despensas a su nombre y con su nombre con el fin de promocionarse de manera impune con miras al proceso electoral del próximo año que inició formalmente el pasado 6 de septiembre.

Todos los que tenemos una representatividad política o electoral, hemos sido testigos de cómo a través de las redes sociales -como Twitter, Facebook e Instagram-, diversos funcionarios, que utilizan recursos públicos han estado difundiendo sus logros, sí, el gran logro de entregar una despensa que incluye frijol con gorgojo y con ello obtener una selfie desde las zonas siniestradas.

Sabemos también del acaparamiento de despensas y de la ayuda humanitaria, recursos que seguramente veremos de nuevo cuando sean entregados en campaña electoral a nombre de algún partido o candidato.

Hemos visto también el desvío de la ayuda hacia grupos afines políticamente, traicionando el sentido humanitario de lo que ha enviado el pueblo, que se ha volcado para apoyar al pueblo.

Ejemplos sobran: hemos observado cómo el diputado local del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado de Oaxaca, Samuel Gurrión repartió despensas con el logo de su fundación, su nombre y con los colores de su partido.

Pero también a diputados locales y federales del Partido de la Revolución Democrática (PRD) haciendo “una gran cadena humana” para descargar unas cuantas despensas de un camión, pretendiendo hacernos creer en su altruismo, en su gran aportación que incluyó hasta trabajo físico, cuando en realidad fue evidente que sólo posaron para la foto.

O el patético caso de las despensas que de manera criminal fueron descargadas en la casa del secretario municipal del Ayuntamiento de Juchitán, Oscar Cruz López. Sí, el mismo funcionario del gobierno estatal anterior que fue cabildero y activo promotor de la construcción del Centro de Convenciones en el Cerro del Fortín; sí, el mismo que se decía de izquierda.

En suma, esos actos son verdaderamente condenables, inmorales, ilegales y faltos de toda ética.

Hoy, como en cada proceso electoral, han comenzado a utilizarse recursos de dudosa procedencia para después obtener votos, con la agravante adicional de que se realiza en medio del dolor y con el dolor por la muerte de nuestros hermanos y hermanas, y con el dolor de las y los sobrevivientes que lo perdieron todo.

Y sabemos que estas violaciones a las leyes electorales quedarán impunes. A lo mucho una multa que pagarán muertos de risa, después de lucrar con la tragedia del pueblo y tirar por la borda la justicia y las aspiraciones democráticas de nuestra sociedad.

De ahí que mi decisión de no acompañar  un exhorto propuesto en la pasada reunión del Consejo General del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (IEEPCO) para que dejen de jugar con las normas y evitar más actos anticipados, es abonar para que la impunidad proteja el crimen de partidos, funcionarios y políticos para que lucren con la tragedia humana.

Sostengo que a los delincuentes no se les exhorta para que dejen de delinquir: se les persigue y se les castiga.

Es más, a estos criminales a quienes los partidos políticos cómplices del poder quieren hacerles un atentísimo y muy amable exhorto, serán llevados a proceso penal.

La única coincidencia sería que el exhorto sea en el sentido de que confiesen sus delitos y se entreguen a las autoridades ministeriales para ahorrar a los ciudadanos tiempo y dinero público.

(*) El autor es representante de MORENA en el Consejo General del Instituto Estatal Electoral de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO).

 

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