Covid-19 golpea a periodistas oaxaqueños por Ismael García

Ismael García M. *

La pandemia del Covid-19 alcanzó a todos los sectores y a siete meses de permanencia en México, no hay cura a la vista. Y sí hay pronóstico de que el virus llegó para quedarse.

¿Qué hacen las autoridades federales y estatales del sector salud? Jugar, literalmente, con la sociedad; por un lado, insisten en que se tomen medidas de distanciamiento social y sanitario.

Pero por el otro lado, permiten actos masivos –que ellos mismos protagonizan–, apertura general de restaurantes y bares, conglomeraciones en mercados y plazas comerciales y un largo etcétera que incluye protestas y bloqueos de vialidades.

La pandemia llegó para quedarse y si el sector de trabajadores de la salud no ha sido inmune, mucho menos el de los periodistas, muchos de los cuales han sufrido los estragos del Covid, en algunos casos con saldos fatales.

En Oaxaca, de los casos más recientes está el de Humberto Cruz Matías, que el 5 de octubre anunció su confinamiento al presentar síntomas de la enfermedad; al momento de redactar este artículo, permanecía fuera su actividad periodística en la cabina de ORO División Noticias.

Como lo hace en el mismo lapso su compañero de micrófono, Félix García García, aunque éste no ha especificado los motivos de su ausencia. Como resultado de ello, ha habido desfase de por lo menos media hora en los noticiarios y el pasado fin de semana fueron cancelados.

“Literalmente regresé de la tumba, hoy (sábado 10 de octubre) me dieron de alta”, refirió el locutor Jaime Velásquez, que inicialmente se informó que se había hospitalizado por males crónico-degenerativos, aunque al final él mismo aceptó haber sufrido el contagio; semanas atrás lo padeció un familiar de él.

El pasado martes, Jaime posteó que su compañero de cabina, Omar Aguilar, también ingresó a un hospital al confirmarse el contagio.

Es larga la lista de colegas periodistas y articulistas –como Isidoro Yescas y su esposa Paula-– que han dado positivo al Covid y que han logrado salir avante.

Apenas la semana pasada también, el reportero de redes sociales de “El Imparcial”, Jesús Santiago, contrajo el padecimiento y se encontraba resguardado en su domicilio.

Las pérdidas son fatales. La redacción y la cabina de la radiodifusora “La Z” enmudeció por más de un mes, tras el fallecimiento, a finales de mayo, de José Luis Ceballos, destacado locutor y de larga trayectoria en el medio radiofónico; lamentablemente, después perdió la vida su madre.

Manuel Cano López, uno de los decanos del periodismo de la región del Istmo de Tehuantepec, no fue ajeno también a la fatalidad del coronavirus, en la primera semana de julio.

Uno de los más sentidos decesos, en la tercera semana de agosto, fue el del periodista y columnista Narciso Reyes, de “Tiempo de Oaxaca”, su casa editorial por muchos años, luego de transitar por varios medios informativos.

Recientemente perdió la vida también Guillermo Castillejos Ávila, otro comunicador de la vieja guardia, aunque no se especificó públicamente si fue por Covid.

También perdió la batalla contra el coronavirus el viejo colega Mario Pérez Díaz, fundador del periódico “El Mosquito” y uno de los fundadores de la Asociación de Periodistas de Oaxaca.

A la larga lista se agregan Luis Martínez Cervantes, articulista del diario “El Imparcial”, de cuya familia al menos otros dos miembros perdieron la vida.

En la mayoría de los casos no es responsabilidad de la empresa en que laboran, pues varias de ellas se han adaptado a las tecnologías y trabajan a distancia; los que no, han procurado la higiene correspondiente.

En otros casos, es prácticamente imposible mantener la sana distancia, aún cuando se quiere.

Principalmente en los casos de cobertura de protestas, bloqueos, conferencias de prensa, que desde hace dos meses abunda en Oaxaca.

Para los periodistas de redes sociales, que tienen que estar al momento, materialmente es imposible estar a un metro y medio de distancia como mínimo. La prueba más fehaciente ocurrió el pasado viernes 9 de octubre en que, por primera vez en la pandemia, el gobernador Alejandro Murat efectuó un acto público masivo en el patio central del Palacio de Gobierno.

Tras ello dio una conferencia de prensa en que, sin remedio, no se guardaron las distancias, ni siquiera entre los funcionarios.

El pasado 21 de agosto, el diario “El País” informó que hasta mediados de julio, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) había registrado 109 periodistas y trabajadores de prensa fallecidos por la Covid-19, contagiados en cumplimiento de su labor informativa.

De ellos, 26 eran mexicanos, 23 de Perú y 16 de Ecuador. El director ejecutivo de la SIP, Ricardo Trotti, dijo a ese diario español que la pandemia ha significado “un nuevo desafío para la seguridad de los periodistas, sumándose a los crímenes cometidos” contra ellos por el narcotráfico, grupos armados clandestinos y como consecuencia de la corrupción de los funcionarios del sector público.

”Durante esta pandemia murieron por causas de la covid-19 más periodistas y personal de medios que en cinco años de represalias tomadas por los criminales. Esta situación llama la atención de la SIP”, expresó.

El 7 de agosto, el presidente de esa organización, Christopher Barnes, instó a los medios de comunicación a tener mejores protocolos de seguridad sanitaria y se refirió a la pandemia como “un problema que debe atacarse con urgencia y prioridad” en las redacciones.

Sí, evidentemente que la responsabilidad es de ambas partes, sociedad y autoridades de todos los niveles. Por lo pronto, en lo que respecta al gremio, no resta más que seguir de manera estricta las medidas sanitarias para evitar más saldos fatales.

*Ismael García M. es un reportero oaxaqueño y director de la Agencia de Información Zona Roja.

Nota: El texto fue publicado en el libro digital “Cuadernos de la Pandemia # 13” coordinado por el analista político, Isidoro Yescas Martínez y el periodista Claudio Sánchez Islas, bajo el sello de Carteles Editores.

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