Corrupción, fenómeno mundial

El tema de la corrupción es uno que no es exclusivo de nuestro país. La prensa internacional ofrece múltiples ejemplos de casos que se asemejan a los que tenemos por estos lares con personajes como Javier Duarte. Un documento de trabajo elaborado por Manuel Villoria y Fernando Jiménez, publicado como parte del libro Corruption and Government Legitimacy. A 21st Century Perspective, nos aporta la experiencia que se vive en una nación con la que compartimos algo más que el idioma.
Corrupción del otro lado del mar
Al abordar la manera en que la corrupción es percibida por el ciudadano, nos podemos percatar de que la tendencia es a rechazar este tipo de prácticas. El trabajo que reseñamos en esta ocasión se titula Exploring Citizens’ Perceptions of Political Finance and Political Corruption: Lifting the Lid on Legal corruption in Spain, mismo que ofrece una visión de la manera en que este fenómeno es visto por los españoles.
Los autores del estudio, al presentar el texto, apuntan que “esto no es un problema nuevo. El reconocimiento de los efectos malignos de la corrupción condujo a un llamamiento cada vez mayor para que se adoptaran medidas eficaces para combatirla. Estos llamados, sin embargo, tienden a dirigirse principalmente a los gobiernos de los países en desarrollo, mientras que el estudio de la corrupción en los países desarrollados ha sido generalmente descuidado”.
Bajo esta perspectiva, se reconoce que “cuando las reglas morales implícitas que gobiernan la política en una democracia se rompen repetidamente por poderosos, y pocos, intereses, los resultados son susceptibles de resultar en desafección política y deslegitimación del poder”.
Un punto interesante en la investigación que ofrecemos en esta oportunidad, tiene que ver con los incentivos para la corrupción. Los autores comentan que “en los países con bajos niveles de corrupción, la teoría puede explicar bastante bien por qué y cómo ocurre ésta y cómo confrontarla”, ya que “bajo ciertas reglas del juego, los incentivos para actuar de manera corrupta pueden ser muy altos”, lo que nos lleva al punto de que “sin una buena disuasión, las tentaciones, definidas como: ‘la opción percibida para satisfacer un deseo particular (o necesidad) de una manera ilegal’ será demasiado fuerte para que los funcionarios públicos sean detenidos por pura moralidad y autocontrol. Dadas estas premisas, el problema pasa a ser de diseño institucional: el diseño de sistemas electorales o formas de gobierno que fortalezcan la rendición de cuentas y minimicen la incidencia de la búsqueda de rentas y / o corrupción”.
Respecto al caso español, Villoria y Jiménez nos muestran que “los repetidos análisis de la CEI indican que siempre ha habido una correlación entre las percepciones del desempeño económico y la corrupción como uno de los tres problemas más importantes del país. La correlación aumenta cuando el porcentaje de personas que creen que la situación económica es mala o muy mala supera el 50%”.
El fenómeno de la corrupción, de acuerdo al texto, ha influido en las elecciones recientes. De esta manera, los investigadores indican que “uno de los temas más importantes que eligió (Podemos) para encabezar su campaña fue la corrupción de los dos partidos más importantes y la demanda de profundos cambios institucionales, para aumentar la responsabilidad de la participación popular en la toma de decisiones públicas. Parece seguro asumir que una razón prominente para el nacimiento del movimiento era la percepción creciente de la corrupción”.
Entre las conclusiones del estudio, se asegura que “una sociedad civil activa vinculada a una prensa libre y el uso de las nuevas tecnologías de comunicación resultaron en una campaña política y social relativamente exitosa contra la corrupción. En consecuencia, el castigo político fue impuesto a los políticos y partidos más corruptos, y se inició una ola de reformas institucionales que podrían dificultar las prácticas corruptas”.
Asimismo, se sugieren algunos cambios en el marco legal español para acabar con este problema con el objetivo de “alinear a España con lo que las sociedades pluralistas, incluyendo los Estados Unidos y otros países anglosajones, han adoptado en los últimos veinte años. Transplantarlos a países con un modelo corporativista de relaciones entre el gobierno y la sociedad necesariamente encontrará dificultades. Pero es un proceso que vale la pena pagar”.
Sin duda se trata de una experiencia que vale la pena conocer para idear nuevas medidas para México.
Si desea leer el documento, publicado originalmente en inglés, puede descargarlo del portal academia.edu en este enlace: https://goo.gl/SEv4RJ
Del tintero
Cualquier parecido con lo que vivimos en México, además de coincidencia, es una muestra que no se trata de algo cultural sino de la falta de controles que encarezcan este tipo de práctica. Se ha repetido hasta el infinito, qué si un individuo percibe que no habrá castigo para sus actos, los continuará haciendo. La impunidad, así, es uno de los motores de la corrupción.
@AReyesVigueras

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