El cambio de paradigma electoral

Encuestadoras, medios de comunicación y partidos políticos empiezan a ver con pavor como las bases sobre las que se han mantenido durante décadas comienzan a cambiar rápidamente. Sondeos que no atinan a señalar al ganador de una elección, medios que pierden credibilidad y espacios frente a fenómenos recientes como las redes sociales y partidos que dejan de ser opción para los ciudadanos, son parte de un escenario que está cambiando delante de nuestros ojos.
Nuevos paradigmas
Tan sólo en este año, se han presentado tres fenómenos que nos ofrecen la oportunidad para replantear la manera en que se están haciendo algunas tareas. Consultas como la del Brexit en el Reino Unido o la del proceso de Paz en Colombia, al igual que la pasada elección presidencial en Estados Unidos nos dan muestras de que los cambios han iniciado y algunos organismos que tienen que ver con estos temas necesitan adaptarse pronto a ellos.
No es la intención de este espacio ahondar en todo lo que implica esto, sino en ofrecer algunos primeros apuntes acerca de cuestiones concretas que se relacionan con lo mencionado y que nos pueden ayudar a comprender mejor lo que sucederá en una elección como la que tendremos en nuestro país en la primera mitad del 2018.
Puede tratarse de paralelismos o, simplemente, de coincidencias a la luz de tendencias que contagian sus elementos en un mundo globalizado. Veamos algo de esto.
Donald Trump representó un desafío para los medios de comunicación en el marco de la campaña presidencial en los Estados Unidos. Si pese a las críticas de diarios como The New York Times o de cadenas de televisión como Univisión, Trump continúo no sólo con paso tranquilo su camino hacia la Casa Blanca, sino que incrementó su popularidad llegando a ganar la votación frente a una Hillary Clinton que se presentaba como mejor preparada para ejercer el cargo, la lección que queda es que la influencia de los medios tradicionales va a la baja y que éstos no han sabido leer lo que quiere el público.
Y es que se trató de una lección que se debe trasladar a nuestro país, pues tenemos a un personaje que también se encamina a ganar una elección presidencial, pese a tener a una buena cantidad de medios en su contra.
Si en el caso de políticos de partidos como el PAN o el PRI, una revelación de actos de corrupción sepulta sus carreras, en el caso de Andrés Manuel López Obrador resulta inocua.
Si existe algún paralelismo entre Trump y López Obrador, este es el que refleja que no son afectados por lo que se diga en los medios en su contra. ¿A qué se debe esto? A que, si los ciudadanos buscan un candidato que les ayude a expresar su ira y hartazgo en contra la clase política, las críticas que se expresen en contra de sus abanderados no servirán para cambiar la decisión que han tomado.
Claro que esto no se debe tomar como un pronóstico, pero es evidente que el tabasqueño, pese a los ataques y críticas en su contra, se mantiene en una posición competitiva y, por el momento, es el más serio aspirante a ganar la elección de 2018, aunque todo puede pasar y el futuro no está resuelto.
Otro elemento a tomar en cuenta es el que respecta a las redes sociales. La mayor parte de las mismas nacían en 2006 y en la pasada elección presidencial no contaban con una amplia presencia en nuestra sociedad. Pero el escenario será distinto en 2018, como hemos visto en años recientes y en casos como el de David Korenfeld, por lo que se puede esperar que en poco menos de dos años éstas jueguen un papel significativo, considerando que los medios tradicionales han resentido una pérdida de audiencia importante y que cada vez se tienen más opciones, literalmente, a la mano.
Adicionalmente, la tendencia a buscar un candidato antisistema será otro factor a tomar en cuenta para los próximos comicios. No sólo será la presencia de los independientes, o de la abanderada indígena del EZLN, sino que las campañas presidenciales buscarán ofrecerse a los votantes como una manera de ir contra el sistema establecido.
Esto implica un reto para las casas encuestadoras, por la dificultad que implica medir este tipo de fenómenos con las metodologías usadas hasta ahora, por lo que nuevos enfoques, como el de realizar sondeos entre los usuarios de redes como Facebook, sean vistas como opciones más viables en este tipo de contextos.
Para finalizar esta entrega, si en la votación federal de 2015 comenzamos a ver movimientos que lo mismo pedían boicotear la elección, quitar la propaganda electoral o protestar en la boleta de votación, para 2018 podremos ver estos mismos fenómenos potenciados u otros nuevos, relacionados con la necesidad de expresar el enojo en contra de los partidos y los políticos que tienen distintos sectores sociales.
En pocas palabras, nos esperan tiempos interesantes.
Del tintero
¿Están los partidos atentos a las nuevas expresiones ciudadanas? Al parecer por las broncas internas para conseguir candidaturas, la respuesta es no. Tampoco se ven cambios en la manera de operar su portales de Internet o redes sociales, en donde los aspirantes y candidatos les llevan la delantera.

@AReyesVigueras

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