BM: el impacto es brutal por Claudia Luna Palencia

Transitamos en el cuarto trimestre del año, justo cuando los organismos internacionales realizan sus análisis de evaluación a fin de determinar o bien ajustar sus previsiones para el próximo año.

El paso de los meses ha quedado diluido en la medida que la pandemia ha ido tragándose, una a una, todas las expectativas y ha dejado sin agenda a millones de personas y a montones de eventos.

Quizá sea el año más aciago de nuestras vidas, en nuestra Historia reciente, uno al que habría que abrirle el baúl del olvido, pero también una ventana para las oportunidades porque estoy segura que nos permitirá ser mejores, más pronto, que tarde.

Justo al inicio de esta semana, David Malpass, presidente del Banco Mundial, abrió boca de los días venideros durante su participación en la Escuela de Finanzas de Frankfurt; digamos que ha sido una intervención preparatoria de la próxima reunión anual del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Malpass habló del impacto del Covid-19 en las economías menos desarrolladas y con la gente más vulnerable, la incertidumbre que es una de las variables incontrolables en la toma de decisiones mantiene a los expertos con las dudas a cuestas de si, la recuperación de la economía global, será en forma de una curva en u o bien de uve.

El titular del organismo advirtió del elevado riesgo de que los países más pobres carguen con los más altos costos de sufrimiento, porque su población está formada por una mayoría de grupos humanos de por sí tradicionalmente vulnerables.

Si creíamos que la crisis financiera de 2008 se había convertido en la Gran Recesión y que después no habría otra igual (o peor) nos equivocamos: la parálisis empresarial, productiva y en muchas cadenas productivas debido al golpe de la crisis sanitaria y la urgencia de ralentizar la propagación del SARS-CoV-2 nos ha demostrado que, en materia de crisis, nos queda mucho por aprender y conocer.

Pues bien, Malpass ubica este efecto actual como si una bola de billar hubiese pegado en una carambola explosiva, una que ha afectado al mismo tiempo a muchas economías -más o menos desarrolladas o más o menos industrializadas- se está viviendo un golpe de efecto múltiple en una recesión simultánea como “jamás” se había visto desde 1870 a la fecha.

El coronavirus está llevándose muchas cosas, es como si barriese lo viejo para introducir lo nuevo, de manera inminente sin apenas darnos tiempo para respirar y asimilarlo.

Nos ha forzado a una transformación que, ingenuos entendíamos que llegaría poco a poco, con el avance de los años quizá en 2030 o bien un par de años antes.

Este virus nos ha sacudido, aunque hay escépticos que juran y perjuran que seguirá todo exactamente igual una vez concluya la pandemia, ¿cuándo será en 2021, en 2022 o en 2023? Honestamente, ¿cuántos años podremos aguantar teniendo confinamientos, tras confinamientos, unos más o menos severos?

A COLACIÓN

En una primera etapa, nuestra reacción como seres humanos ha sido proteger a los nuestros, cerrar el circuito más próximo ante el contagio, atrincherarnos de alguna forma; después de la salud está el tema de la economía y como hemos dicho reiteradamente en esta columna… el dilema de la bolsa o la vida nos ha confrontado crudamente con la toma de decisiones.

A nivel micro y macro, en la economía el impacto ha sido brutal, el Banco Mundial refiere que desarrollará nuevos proyectos para el apoyo a la pobreza, con 160 billones de dólares en programas de financiamiento; el cisma social es brutal: en 2021, habrá entre 110 y 150 millones de personas pobres que caerán en la extrema pobreza; esto es, supeditados a vivir con menos de 1.90 dólares por día.

La recesión postpandemia empujará al 1.4% de la población mundial hacia la extrema pobreza, y será un golpe muy distinto al experimentado en la anterior crisis de 2008 que tuvo una tesitura financiera y que impactó primordialmente a otros sectores.

Esta vez el golpe es en seco, advierte Malpass, el estrago será mucho más profundo porque atenta contra el tejido más delicado formado por mujeres, niños y personas en la economía informal.

@claudialunapale

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