Armando Reyes Vigueras: Redes Sociales y Elecciones

Un tema que, sin duda, dará mucho de que hablar el año entrante es el relativo a las redes sociales y las elecciones que tendremos en el país.
Las vertientes de este tema son variadas y ofrecerán la oportunidad para abordar aspectos como la influencia que éstas pudieran tener en la decisión del voto, así como en la difusión de las propuestas de candidatos y su utilización en campañas negativas, siendo esto sólo la punta del iceberg en este particular.
Redes y propagandaLos comicios del 2018 serán los primeros en México en los que los usuarios de Internet, por su número, puedan jugar un papel fundamental en la elección del presidente de la república, gobernadores, legisladores federales y locales, además de presidentes municipales.

La facilidad para comunicarse a través de las redes sociales, la influencia creciente que están teniendo y la falta de regulación configuran una mezcla que puede generar múltiples efectos, algunos de ellos negativos.

Es por lo anterior que conviene iniciar una revisión de los efectos que estos instrumentos de comunicación tendrán en el escenario electoral del año que viene, pues como se ha visto en otras latitudes –como fue el caso de la elección que ganó Donald Trump–, es posible que estemos dejando de lado lo que puede significar mantener a las redes sin control, aunque esto no signifique coartar la libertad de expresión.

Me explico. Si bien se debe proteger el derecho de todos a expresar sus puntos de vista, con las redes sociales estas opiniones pueden ser parte de una estrategia que busque favorecer la información favorable a una causa, minimizando la de los contrarios, lo que puede influir en el votante, en particular si piensa que el emisor de datos es alguien como él y no, pese a que concuerde con su manera de pensar, parte de un diseño para que su voto se de en un sentido en especial, algo que quizá no ocurriera si tiene acceso a todo el panorama noticioso y no sólo a una parte del mismo.

Las recientes acusaciones en contra de los esfuerzos que presuntamente provienen de Rusia son en este sentido, al señalar que existe un ejército que se encarga de producir contenidos que favorezcan una causa y dañen la imagen de los adversarios, que tienen distintos canales en redes sociales para hacer llegar sus mensajes a un gran número de usuarios que reciben acríticamente la información, sin saber que es parte de un plan para influir deliberadamente en la decisión de las personas.

Puede sonar un poco a teoría de la conspiración, pero son muchas las advertencias de analistas y especialistas en el sentido de que hay grupos perfectamente organizados que buscan un fin concreto mediante la difusión de mensajes, usando para eso perfiles tanto falsos como de personas de carne y hueso para difundir información sesgada y parcial, tendiente a generar una impresión en particular para un fin preciso.

Algo que se viene dando desde que los medios de comunicación tradicionales dominaban el panorama informativo y no tenían competencia enfrente, lo que se sumaba a un público que no distinguía la propaganda de la información y que no consumía más que lo que venía de un medio en concreto.

Adicional a lo anterior, tenemos la posibilidad de que la guerra sucia en las campañas electorales se dé gracias a las redes sociales, pues es sencillo que un partido o candidato cree una cuenta que no esté ligada directamente al instituto político y difunda grabaciones obtenidas de manera ilegal, falsedades acerca de los contrincantes electorales o burdos ataques como los que sucedieron en la elección presidencial de 1988, en la que se acusó de promover la violencia a los candidatos de la oposición.

Además de la falta de regulación en este aspecto, las cuentas pueden venir de alguna parte del extranjero, lo que hace más complicado cualquier medida para retirar el video, audio o los mensajes del espacio cibernético, incluso tratando de que no influyan en la decisión del electorado.

Finalmente, también las redes –como se ha visto en comicios como los de 2015– pueden ayudar a promover campañas que van desde la anulación del voto, retirar la propaganda partidista de las calles o utilizar la boleta como instrumento de protesta, lo que puede generar desde abstencionismo hasta alteración de la voluntad ciudadana.

Se trata de un primer acercamiento a este particular, sobre lo que iremos abordando distintos aspectos conforme se acerquen las campañas electorales.

Del tintero

Y también hay que estar pendiente de un nuevo mercado que tomará fuerza en el 2018, el de los llamados “influencers” y la venta que hacen de sus tuits para determinado candidato, algo que ya empezó a suceder en las últimas elecciones federales con algunos actores y cantantes.

 

@AReyesVigueras

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