Armando Reyes: De laboratorios políticos y otras cosas

Analistas aseguran que la elección a gobernador del Estado de México es una especie de laboratorio político o el prólogo la elección presidencial de 2018, lo más probable es de que no sea ninguna de las dos cosas, aunque el resultado sea utilizado para tratar de marcar tendencias.
Laboratorios electorales
La Elección del Estado de México será, sin duda, la que más atención atraiga de los medios de comunicación, así como de los ciudadanos, tanto por el padrón electoral que tiene como por los candidatos que competirán, además de ser la tierra del presidente Enrique Peña Nieto.
Las características de estos comicios hacen que muchos piensen que se trata de un preámbulo a las elecciones que tendremos un año después, aunque los resultados del Estado de México no siempre concuerden con lo que sucede posteriormente en la votación para presidente de la República.
En 1999 y 2005, el Revolucionario Institucional ganó la entidad y un año después perdió la Presidencia de la República, lo que nos indica que no siempre los resultados que se dan en tierras mexiquenses se van a parecer a lo que sucede en la elección federal. La elección de 2011 borró a la oposición del mapa estatal, en tanto que la votación de un año después mostró una competencia entre los principales institutos políticos.
Otro argumento para llamar a esta elección un laboratorio es que se pondrán en práctica algunas estrategias que después de los comicios se utilizarán en los siguientes, pero sin pensar que, si se utiliza una estrategia, ésta será conocida por los adversarios y, con probabilidad, se podría neutralizar en la siguiente ocasión.
Adicionalmente, comparar una elección estatal con una federal no resulta adecuado, pues las condiciones de ambas contiendas electorales son muy diferentes. En el Estado de México, el PRI puede presumir una estructura completa y fortaleza, además de contar con una militancia activa y recursos abundantes, lo que no sucede en otras entidades del país –por ejemplo, Veracruz en estos momentos–, además de que la oposición se encuentra debilitada –nada más es cuestión de ver a PRD en la entidad–, dividida y para la campaña se han presentado 10 candidatos independientes que se sumarán a los cuatro que postulen los partidos con registro.
Así que más que laboratorio, lo que se podría afirmar es que con el resultado de la elección mexiquense se podría conocer cómo se están preparando los partidos para afrontar la votación que realmente les importa, la Presidencial, además de que se utilizarán los resultados para apoyar a alguno de los aspirantes presidenciales. Es seguro que éstos exhiban sus fortalezas y debilidades, lo que será utilizada para tratar de adelantar lo que sucederá en el año entrante.
Por ejemplo, una derrota del PRI sería interpretada como anticipo de lo que sucederá en el 2018. De igual manera, si el PAN obtiene un buen resultado, los azules buscarán ofrecerlo como anticipo de lo que vendrá; para Morena, un avance será vendido como parte de la estrategia exitosa de López Obrador.
Pero no que hay que olvidar que en junio próximo la del Estado de México no será la única gubernatura en juego, pues también estarán las de Nayarit y Coahuila, además de las elecciones municipales en Veracruz, por lo que las combinaciones que se pueden presentar deberán ser tomados en cuenta para los pronósticos electorales que se harán.
Ganar el Estado de México únicamente por parte del PRI, perdiendo las otras dos gubernaturas y la mayoría de los municipios jarochos, no representará algo que se pueda presumir, pero que será utilizado para adelantar la salida del tricolor de la Presidencia de la República.
En cambio, como ha declarado Enrique Ochoa Reza, dirigente nacional del Revolucionario, ganar las tres y hacer un papel decoroso en Veracruz –pese al efecto Duarte en contra–, le daría ánimos a su partido para competir, pero habrá que esperar a que sean victorias limpias sin cuestionamientos, algo difícil que se logre en nuestro sistema político mexicano.
Como sea, la presión es para el PRI, porque es el que gobierna en las tres entidades, porque debe demostrar que puede competir en el 2018 y porque es el que tiene más que perder con una mala actuación electoral en junio próximo.
Si es un laboratorio o un preámbulo para la elección presidencial lo veremos en unos meses, lo único cierto es que regresaremos a la época en que las campañas pueden dominar la agenda de medios y las filtraciones estarán a la orden del día.
Del tintero
Un tema que se deberá observar con detenimiento es lo relativo al uso de las redes sociales en las próximas campañas electorales. Veremos si los partidos y candidatos, como es el caso de Josefina Vázquez Mota, aprendieron la lección y no confían en charlatanes, un factor que pesó en la derrota del 2012.
@AReyesVigueras

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