Armando Reyes: El efecto teflón

En ocasiones, se presentan personajes que generan una oleada de críticas. Cuando éstas se vuelven incesantes, comienza a darse un efecto peculiar, pues en lugar de que resulten afectados se vuelven inmunes a las observaciones. Actualmente, tenemos en el escenario político a dos políticos que se están viendo beneficiados de lo que podríamos llamar el “efecto teflón”, uno bastante conocido en nuestras tierras y, el otro, recién llegado a uno de los cargos más importantes del mundo.
Defensa política
Cuando la crítica llega a un punto en el cual la cantidad de mensajes negativos se puede considerar abrumadora, el efecto es el contrario al que busca el emisor. Esto lo hemos visto en distintos escenarios, cuando además de cansar a la audiencia con la repetición de mensajes, el objetivo queda en segundo término debido a que el personaje deja de ser afectado por la información negativa.
Uno de los ejemplos más claros de esto lo tenemos en Andrés Manuel López Obrador, quien lleva en los primeros planos de nuestro sistema político cerca de 20 años, recibiendo una gran cantidad de críticas a lo largo de su trayectoria. De ser señalado como “un peligro para México”, en la elección que estuvo a punto de ganar, ahora se ubica en los primeros puestos de las encuestas de cara a la elección presidencial de 2018.
Una de las razones que explica esto es que las críticas en su contra ya no surten efecto, debido a que saturaron a la ciudadanía con las mismas y en lugar de ganar credibilidad con éstas, el público simplemente deja de tomarlas en cuenta. Es evidente que el político tabasqueño ha obtenido un recubrimiento que hace que, dicho coloquialmente, se le resbalen las observaciones negativas y no le restan apoyos, sino al contrario.
Lo anterior supone un reto para sus adversarios políticos, pues cada ataque –al menos por las evidencias en cuanto a intención del voto– lo fortalece, por lo que en estos momentos parece que es el rival a vencer.
Esto no quiere decir que no se le pueda derrotar en las urnas, sino que será complicado a menos que se tenga evidencia contundente que no deja dudas sobre el hecho de que no debe recibir el sufragio de los electores.
Serán interesantes los meses por venir y el inicio de la campaña 2018 para apreciar si el “efecto teflón” lo sigue beneficiando o si sus adversarios consiguen romper su coraza.
El otro ejemplo lo tenemos en Donald Trump. El nuevo presidente de Estados Unidos está siendo objeto de una gran cantidad de críticas por las decisiones y sus actitudes como mandatario de la Unión Americana. El problema es que rápidamente se está llegando a un punto en el que tal cantidad de opiniones negativas en su contra deja de tener efecto, mostrándose inmune a cualquier observación en su contra.
Incluso, las primeras muestras de hastío de usuarios de redes sociales ya empiezan a mostrarse ante cualquier artículo o noticia acerca del también empresario.
En la nación vecina, algunos medios ya empiezan a darse cuenta que de poco servirá seguir abordando –desde una óptica crítica– su gestión pues en nada influirá en el apoyo que recibe de los electores. A este respecto, llama la atención que mantenga un nivel de aprobación ligeramente arriba del 50% y se mantenga a pesar de la andanada en su contra, protestas incluidas.
No tardarán mucho los medios en abandonar a Trump como uno de los temas que más atraían a la audiencia, por el potencial rechazo que empieza a generar. Será inútil tratar de analizar, de comprender o adelantar lo que hará si a nadie le interesa.
Asimismo, veremos que la aprobación de los estadunidenses respecto a su gobierno se mantendrá –a menos que cometa un error de dimensiones colosales–, a pesar de las críticas recibidas. Los medios –en especial los que ha señalado como mentirosos–, deberán considerar que están enfrentando a un nuevo fenómeno político, quien además dispone de una herramienta de comunicación que lo pone en igualdad de circunstancias con éstos, pues al contar con Twitter puede reemplazar a la prensa –o a la estructura de comunicación social de su gobierno–, para dirigirse al público con los resultados que hemos apreciado.
Así, el “efecto teflón” se incorpora a nuestra realidad política con dos personajes que han hecho de la polémica una de sus herramientas de promoción para mantenerse en el escenario electoral.
Podrían surgir más, en la medida en que la crítica no se sustente bien o abuse de la frecuencia de su emisión. Las redes sociales serán parte de este novedoso proceso.
Del tintero
En contraste con lo comentado en este espacio, tenemos el caso de Enrique Peña Nieto a quien la crítica no sólo no se le resbala, sino que se acumula, como se puede apreciar en su aprobación. En este caso en particular, el problema es que su estrategia para enfrentarla no lo ha ayudado, sino que lo afecta, además que las observaciones en su contra son variadas, algo que no ha sabido enfrentar.
@AReyesVigueras

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *