2021: reto para la oposición por Armando Reyes Vigueras

Tras poco más de un año a cargo del gobierno federal, el lopezobradorismo se mantiene en la ruta de retener el poder, a pesar de los malos resultados en lo económico y en seguridad, gracias a los programas sociales y a los fanáticos que respaldan –incluso en contra de toda lógica– al actual régimen, manteniendo la iniciativa y teniendo en contra a una oposición partidista que luce desarticulada, dispersa e ineficaz.
El gran reto
En 2021 tendrán lugar en nuestro país elecciones que son consideradas como las que convocarán a un número récord de electores a las urnas, en las que se renovarán 15 gubernaturas y la totalidad de la Cámara de Diputados.
Para el lopezobradorismo, está claro por las acciones tomadas, todo se está preparando para mantener la mayoría en el poder legislativo, aunque los resultados como gobierno suponen algunos descalabros en ciertos distritos electorales.
De no ocurrir una catástrofe –como muchos desean suceda–, el actual sexenio tendrá una mayoría legislativa para acompañar al gobierno de López Obrador, en particular gracias a un elemento que ayudará a mantener el poder: la división de la oposición.
Y es que la actual oposición partidista luce desorganizada, sin iniciativa, reactiva a las palabras desde la mañanera, y sin propuestas o liderazgos que supongan un contrapeso para el activismo presidencial.
De tener la mayoría de las posiciones que se disputan mediante comicios, los partidos opositores han pasado a ser simples actores secundarios de una obra que, al menos en teoría, ya conocen por haberla interpretado mucha veces.
El PRD no ha podido dejar sus problemas internos, en parte por la desbandada que sufrió con el surgimiento de Morena y no ha logrado recuperar los espacios perdidos, a pesar del proyecto Futuro 21.
De hecho, se espera que la única gubernatura que ostentan, Michoacán, podría cambiar de partido en 2021.
El PRI no ha podido quitarse de encima la pésima imagen que contribuyó a sus derrotas electorales, las posiciones de gobierno han disminuido y su futuro es incierto en cuanto a la votación que pueda recibir.
Para muchos, es desconcertante que ahora se muestre muy colaborativo con el gobierno de la 4T, aunque muchos recuerdan que el presidente fue priísta durante décadas y que “la sangre llama”.
Movimiento Ciudadano se mantiene a la espera para formar una alianza con alguno de los partidos de oposición que queden, manteniendo una posición minoritaria en el concierto político.
Para el PAN el panorama no es sencillo. Sigue dividido internamente, sin un liderazgo que le permita repuntar y sin una propuesta clara que le ayude a atraer electores.
Otro problema es que en 2021 participarán nuevos institutos políticos, que ayudarán a la dispersión del voto opositor, algo que suena de maravilla para el lopezobradorismo, pues con todo y malos resultados en temas como crecimiento económico, seguridad pública, creación de empleo, salud, educación, ciencia y tecnología, y a que con toda seguridad se dé un voto de castigo para el actual régimen, podrán mantener el poder gracias a una oposición ineficaz.
¿Qué opciones tienen los partidos?
Está visto que la única alternativa es la formación de una alianza opositora, algo que conlleva una serie de negociaciones, construir una propuesta atractiva para los electores y superar las diferencias entre los participantes de la alianza.
La experiencia de 2018, en la que el PAN y el PRD postulan un candidato presidencial, ayuda a entender que la reedición para 2021 será algo muy complicado para los partidos que busquen seguir la misma ruta.
Lo anterior, en virtud de que son los propios militantes de los partidos quienes se oponen a unir esfuerzos para sacar adelante una candidatura común, es decir, importa más la supuesta pureza de una marca partidista –con el conjunto de propuestas que impulsa–, que alcanzar un objetivo mayor.
Y si le agregamos que sigue la visión de que quien no milita en mi partido –y comparte mis ideas– es un enemigo, es claro que no habrá una verdadera alianza entre la oposición.
Así, el gran reto de los partidos que buscan regresar a posiciones estelares en la escena política, es reinventarse y regresar a tener la confianza ciudadana, algo que también se antoja muy cuesta arriba ante el actual estado de cosas.
Es por lo anterior qué 2021 representa un gran reto, quizá el principal, que enfrenten los partidos políticos de oposición en México.
De no ir unida y buscar candidaturas en alianza, la participación de la oposición partidista en el país será meramente testimonial.
@AReyesVigueras

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